• En Xochimilco, operadores de Zoxo se suman al Día de Muertos con máscaras de calaveras y personajes tradicionales comunidad
• La iniciativa busca mantener vivas las costumbres de los pueblos de la demarcación, donde se ubica el mayor arraigo a esta celebración
En Xochimilco, las tradiciones del Día de Muertos no se quedan en los altares ni terminan en los panteones. También acompañan los recorridos cotidianos de quienes van al mercado o a visitar a sus familiares. Durante este fin de semana, los autobuses que circulan por sus pueblos llevan consigo un toque particular de la celebración: operadores con máscaras de calaveras y personajes de la tradición mexicana.
La iniciativa de Zonal Xochimilco (Zoxo), empresa de Grupo CISA, pidió a sus conductoras y conductores participar en una de las celebraciones más arraigadas de la comunidad: la incorporación de disfraces y otros adornos en sus unidades con papel picado, para recibir a los pasajeros en un ambiente distinto al habitual.
Para Miriam Lisbeth Lemus Aguilar, operadora de Zoxo, la iniciativa tiene un significado que va más allá de portar una máscara. “Es una tradición que se está perdiendo”, dijo al explicar por qué le entusiasma participar y contribuir a mantener algunas de las historias más arraigadas de la zona, como la de La Llorona, cuya leyenda forma parte del imaginario de Xochimilco.
La reacción de los usuarios es parte de la experiencia. Al principio, cuenta Miriam, algunos los miran con extrañeza, pero pronto se genera una cercanía que les permite identificarse con quienes están detrás del volante.
Juan Daniel Emigdio García, también operador de la empresa, coincide en que estas expresiones ayudan a mantener vivas las costumbres. Incluso ha observado que algunos pasajeros se inspiran al verlos caracterizados y se animan a maquillarse o a participar de manera semejante. “Poco a poco buscamos rescatar esas tradiciones”, explicó.

Los caminos de una celebración
En estos días, los recorridos por Tulyehualco, San Gregorio y otros pueblos de Xochimilco permiten encontrarse con algunas de las expresiones características de la temporada: personas que llevan flores, familias que se preparan para visitar a sus difuntos y habitantes que conservan las costumbres heredadas de sus mayores.
Los autobuses forman parte de ese paisaje. Sus operadores conocen las rutas y también las historias de los lugares por los que transitan. Juan Daniel recuerda que, durante estas fechas, las familias acuden a los panteones para alumbrar a sus difuntos con velas, mientras en los hogares y las calles se mantienen vivas distintas formas de celebrar.
“Nosotros trasladamos a toda esa gente”, dice. Para él, participar en la iniciativa también significa reconocerse como parte de esa tradición.
Óscar Pedroza, gerente general de Zoxo, explicó que la propuesta involucra a una comunidad de 260 conductores y conductoras que presta servicio en los pueblos de Xochimilco. La participación con máscaras y adornos se realiza en la medida de las posibilidades de cada operador.
La empresa ha observado una respuesta favorable de los usuarios, particularmente de los niños, ante los autobuses adornados y los conductores caracterizados, una experiencia que también se presentó durante la celebración del año pasado.
Las máscaras se utilizan en las bases y se retiran al conducir, para evitar incomodidades durante la operación del servicio. La iniciativa se desarrolla durante el fin de semana y hasta el lunes, dentro del horario habitual de servicio, de las cuatro de la mañana a las diez y media de la noche.
Así, entre el ir y venir de los autobuses, las máscaras y el papel picado encuentran su lugar en una celebración que reúne a generaciones enteras. Porque en Xochimilco, donde las costumbres siguen marcando el ritmo de la vida comunitaria, mantener viva una tradición también puede comenzar con un gesto sencillo: compartirla durante el camino.




