A diferencia de otras fechas impulsadas directamente por la ONU, este día cobró fuerza de manera comunitaria y digital. Diversas organizaciones culturales, colectivos de preservación patrimonial e instituciones eclesiásticas adoptaron el 19 de octubre como el momento ideal para visibilizar el estado de estos monumentos.
El propósito principal es ir más allá del ámbito puramente religioso y valorar las catedrales bajo tres pilares fundamentales:
* Joyas de la arquitectura y el arte: Representan la cúspide de corrientes como el gótico, el románico, el renacentista y el barroco. Albergan pinturas, esculturas y vitrales de valor incalculable.
* Centros de memoria histórica: Funcionan como testigos directos de la evolución, las crisis y la identidad de las ciudades que las rodean.
* Impacto y cohesión social: Tradicionalmente han sido puntos de encuentro comunitario y focos de desarrollo urbano y acción social en sus respectivas diócesis.
A nivel internacional —y muy marcadamente en países con amplia herencia arquitectónica como España e Italia— la fecha se utiliza para organizar visitas guiadas especiales, coloquios de restauración y eventos culturales masivos como el «Atardecer de las catedrales», donde los templos abren en horarios nocturnos para mostrar su esplendor




