“El Hijo del Camionero”
“Chantaje político y castigo inhumano al pueblo cubano”
Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl
@MRODOLFO_CID
Antes de iniciar la exposición del tema en el Hijo del Camionero de hoy, quiero agradecer a ustedes lectores el apoyo que recibieron las columnas, en las que se expusieron las cartas del embajador de Irán ante las Naciones Unidas, documentos que expresan la posición y la versión de la otra parte involucrada en el nuevo conflicto del Golfo Pérsico.
En diversos comentarios se ha solicitado que se aborden otros temas que reflejen la posición geoestratégica de Estados Unidos, pero desde el punto de vista de sus contrapartes, por eso aprecio particularmente a Rodrigo Ordaz sus comentarios y por ello, en esta ocasión abordamos el embargo económico al que el vecino del norte sujeta a Cuba, en que consiste, sus expectativas y consecuencias y así como en otros temas, la realidad no es exactamente lo que se cuenta. Espero sea de su agrado y utilidad:
El embargo económico a Cuba es uno de los regímenes de sanciones más complejos y largo en el tiempo que haya impuesto Estados Unidos a lo largo de su Historia (no hay que olvidar que por lo menos en cuatro ocasiones, México fue sujeto de embargo por aquel país); dicho régimen de sanciones, se estableció en 1960, y que se ha hecho más fuerte y agresivo a lo largo de los años, al agregarse sanciones adicionales, más profundas y más complejas, al grado que el propio congreso de aquel país, le resulta extremadamente difícil administrar este sistema.
Estados Unidos, dado su poder, ha generado todo un sistema legal extraterritorial, que afecta de manera directa a empresas y países que comercien con Cuba, caso concreto si un barco carguero atraca en muelle cubano para descargar importaciones o cargar exportaciones, a dicho barco, se le niega el permiso de atracar de forma posterior en puertos estadounidenses, así mismo empresas que invierten en Cuba, se les prohíbe invertir en Estados Unidos y lo mismo pasa con las transacciones financieras.
Estas medidas, normalmente van acompañadas de ciertos instrumentos legales que impiden al presidente estadounidense en turno, levantarlas de propia autoridad y dicho levantamiento, implica abordar un complejo trámite legislativo y judicial para lograrlo. Una medida tendiente a evitar levantar las sanciones contra la isla es que esta fue incluida en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo; la primera ocasión en que se le incluyó fue en 1982, siendo desincorporada e incorporada en diversas ocasiones, hasta que en la actualidad Trump, la volvió a incluir.
Otro instrumento legal sancionatorio fue la Ley para la Democracia Cubana de 1992, la que prohibió a empresas estadounidenses comerciar con Cuba, no importando en qué país se situaran las empresas, basta señalar la nacionalidad de estas, para estar sujetas a dicha ley, y en ese sentido, se encuentra también la Ley Helms Burton, emitida en 1996 que sujeta las operaciones de entidades estadounidenses con Cuba, a la autorización o regulación del Congreso.
El gobierno de Barak Obama, buscó flexibilizar mínimamente el régimen de sanciones, a cambio de ciertas reformas políticas por parte del gobierno cubano, pero ese tenue acercamiento, fue abrogado por Trump en 2017, que no solo lo restituyó con toda su dureza, no solo en el ámbito económico sino como un sistema normativo y político complejo generado al margen del derecho y de la comunidad internacional y que hoy mismo es usado como instrumento de presión y chantaje contra Rusia y China.
El embargo tiene como propósito, propiciar el fracaso del sistema económico cubano, independientemente del rumbo de este, además de que busca castigar directamente a la población, sometiéndola a un estado de pobreza extrema inducido, con el objetivo de que esta se subleve contra su gobierno ante la desesperación.
El embargo es un instrumento muy útil para las elites económico políticas de Estados Unidos, incluido el gobierno de Washington, que se benefician de la alta renta política que genera este tema, aun después de seis décadas de su establecimiento, por lo que es definido como “un dispositivo político que persiste gracias al beneficio que ofrece a quienes lo administran o lo ejercen”.
Siendo la economía estadounidense la más grande del mundo y con una serie de conexiones que abarca literalmente todos los países del mundo, hace ´posible que las leyes que dan forma al embargo, alcancen en algún momento, a cualquier país, a cualquier empresa y a cualquier persona, en cualquier momento, comerciar con cuba, tener operaciones económicas con esta, lleva en automático a que el agente, quede excluido del mercado estadounidense, con el daño que ello pueda causar, por ello puede apreciarse, que la inversión extranjera existente en cuba, es modesta y proviene de agentes cuyas operaciones, específicamente servicios, no pasan por el mercado estadounidense.
Un problema, es determinar el impacto del embargo, ya que solo se cuenta con la información estadística generada por el propio gobierno cubano, la que presenta ante las Naciones Unidas, reporte de pérdidas acumuladas por ingresos que Cuba ha dejado de percibir debido al embargo estadounidense, así como el índice general de pobreza y desempeño económico.
La idea del embargo, es someter a la población a un castigo económico insoportable; Lester Mallory, funcionario del Departamento de Estado en 1960, afirmó de manera directa, que era necesario “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”, generando una guerra no militar, en la que los cubanos son la primera línea del frente, sufriendo desabastecimiento, la precariedad y una represión cada vez más severa e inhumana.
El régimen cubano, ha recibido apoyo de diversos países para mitigar los efectos del embargo; entre 1971 y 1989, la Unión Soviética aportó de diversas formas y maneras 38.000 millones de dólares por la compra de azúcar a sobreprecio, o bien la venta de equipo industrial por parte del gobierno italiano a costo y pagado con diversos productos del sector primario generados en la isla, como lo son los cítricos.
Más tarde, Venezuela se sumó al apoyo directo de la Isla a través de acuerdos de cooperación, en materia petrolera, donde cuba recibía este insumo en condiciones preferentes y con financiamiento a largo plazo, lo que a su vez era pagado por la isla, mediante la prestación de servicios médicos de alto nivel. Los excedentes de petróleo logrados, permitieron al gobierno cubano revender crudo y así obtener divisas que le permitieron comerciar con otros países parias, principalmente de África.
En embargo tiene por objeto que si ha logrado, causar un déficit estructural en la balanza de pagos de Cuba, es decir, sal más dinero del que entra, haciendo al país un dependiente crónico de subsidios externos e impidiendo las condiciones para que exista un crecimiento real y por tanto impide un abatimiento de la pobreza. En este contexto una de las medidas aplicadas en el embargo, es que las personas que hayan adquirido bienes expropiados después de la revolución, no puedan ni comerciar, ni entrar a Estados Unidos, así mismo personas extranjeras que tengan registradas visitas a Cuba, antes que a Estados Unidos, ven vetado su ingreso a este país, por periodos prolongados, lo que se ha acentuado con el objeto de evitar un acercamiento real de la Isla con China.
El mantener el embargo, a pesar de lo expresado por una mayoría de países del orbe, se debe a que favorece ciertos intereses, ya que se puede observar que ciertos políticos republicanos y demócratas en Estados Unidos, así como diversos actores internacionales extraen beneficios concretos de la persistencia de estas medidas, ya que “aprietan u aflojan” las medidas en sectores que consideran convenientes, tal es el caso que hasta antes de la aparición del chavismo en Venezuela, Estados Unidos era el mayor aportador de petróleo y refinados a la isla.
Cuba ha intentado de maneras diversas romper el embargo, durante la administración Ford, Cuba intervino en la guerra de Angola donde Estados Unidos tenía intereses estratégicos; con Carter el gobierno cubano envió tropas a Etiopía y Somalia en escenarios sensibles para Washington y bajo la administración Clinton la tensión escaló tras el derribo del avión de los hermanos al rescate generando un amplio rechazo y críticas de la sociedad estadounidense.
Parece que a la Luz de la actualidad, el gobierno cubano, tendrá que ajustarse a profundidad, en un intento de “no ganar todo, ni perderlo todo”, con objeto de buscar realmente que se relaje la estructura del embargo, ya que la situación social y económica de Cuba, ya es insostenible y más vale un acuerdo que propicie la gradualidad de cambios y por ende de supresión de las medidas coercitivas a pasar, por lo que hoy ocurre en Venezuela, ya que por muy justificada que sea la situación, el pueblo cubano ya no puede vivir de justificar la escasez y el desabastecimiento por ser culpa de Washington.
En esta dinámica de intereses, la comunidad internacional también ha encontrado en la condena al embargo una forma de cuestionar la hegemonía estadounidense, y con ello el impedimento de que países o bloques como China y la Unión Europea comercien con la isla de manera preferencial, ya que el embargo limita su capacidad de invertir en la isla debido a restricciones que afectan sus acciones e inversiones en Estados Unidos. La diplomacia cubana, cuya capacidad de articular respaldo en Nueva York no puede ser ignorada, ha sabido aprovechar este escenario obteniendo un apoyo casi unánime que refuerza su posición ante las restricciones estadounidenses.
La eliminación del embargo dependerá de la capacidad del régimen cubano para emitir señales de apertura a Washington, lo que no tendrá resultados de inmediato, dada las prioridades geoestratégicas de Estados Unidos, como lo son Asia y Medio Oriente. El relajamiento del embargo, dependerá en gran parte de las políticas que la Habana tome al respecto, sobre todo en apertura económica y es el modelo chino, quien le podría brindar las oportunidades y condiciones que necesita.
El embargo contra Cuba, más allá de sus efectos económicos devastadores, revela su eficacia como un instrumento de chantaje político, su valor reside en la utilidad que ofrece a las élites estadounidenses y a ciertos actores internacionales que buscan contrarrestar la influencia de Washington. Esta beneficio compartido del embargo, no es solo el principal motivo de su permanencia, sino también de su institucionalización como un escenario de intereses políticos que prioriza los cálculos de poder basados en lastimar profundamente al pueblo cubano, de este modo “avanza en su evolución como en un mecanismo político autosuficiente, cuya influencia trasciende los objetivos para los que fue concebido”.
En este sentido la conclusión es clara, el embargo económico al que está sujeta Cuba, no consiste en que la flota estadounidense, tenga bajo sitio a la isla, situación que es utilizada por los negacionistas del embargo, porque en efecto no es así, el embargo es toda una estructura legal extraterritorial que tiene por consecuencia, que todos los agentes que comercien con la isla, queden excluidos del mercado estadounidense, con el perjuicio profundo que eso conlleva: barcos que no pueden anclar en Estados Unidos, porque previo lo hicieron en Cuba, empresas que no pueden invertir ni en Estados Unidos ni con sus socios comerciales directos, porque tienen inversiones en Cuba, países que no pueden exportar o importar bienes de Estados Unidos, porque previamente importaron o exportaron de Cuba.
En el cálculo económico que resulta menos perjudicial para las familias, los gobiernos y las empresas que resulta menos perjudicial: comerciar con Cuba y quedar excluido del mercado estadounidense y de sus circuitos o no comerciar con Cuba y tener acceso al mercado estadounidense y de sus aliados, es aquí donde queda claro en que consiste y cómo funciona el embargo económico y el daño que causa a un pueblo.




