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martes, marzo 17, 2026
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LA CAMPAÑA DE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL EN CONTRA DE IRAN

“La versión legal ante la Organización de las Naciones Unidas de Irán como país agredido ilegalmente

Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el  Análisis de Temas Económicos y Sociales de  México y Nezahualcóyotl

@MRODOLFO_CID

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel, iniciaron una ofensiva militar contra Irán, acción militar totalmente ilegal, al no ser sancionada ni autorizada por la Organización de Naciones Unidas y, además, los hoy beligerantes tenían negociaciones diplomáticas vigentes y en cursos, con el objeto de arreglar sus diferendos, lo que vuelve a la agresión además de ilegal, en inmoral, tal cual lo tratamos en la Columna de hace dos semanas.

El gobierno estadounidense en junio de 2025 sostuvo una ofensiva sobre el territorio iraní, alegando que fue necesaria para destruir el poder nuclear del país, afirmando que fue un éxito, luego entonces si fue un éxito, ¿Qué es lo que justifica la agresión actual?

Esta nueva agresión se ha distinguido porque autoridades estadounidenses e israelitas, han asesinado a muchas personas consideradas peligrosas para ellos, y que curiosamente no pasa solo por los dirigentes de la república islámica, tal fue el caso del asesinato  del líder Supremo o de distintas personas del mando militar, sino que esa ola de crímenes ha alcanzado al rector de la Universidad de Teherán, académicos de diversas materias, representantes de la sociedad civil, dirigentes de minorías religiosas y miembros de la sociedad general.

Todo este tipo de cosas, no se anuncia en la prensa occidental, es más la prensa de algunos países europeos, de la India o del suroeste asiático, las noticias sobre este caso son totalmente distintas; en este orden de ideas, en el caso de México, la gente opina por lo que cree, sin conocer absolutamente nada del caso, lo que lleva a la generación de opiniones infundadas, que incluso construyen narrativas que son potenciales para nuestro país, por ello en un esfuerzo de comunicación, pero lo más importante de brindar información sin sesgos ni análisis falsos, hoy en el Hijo del Camionero, se exponen nuevas cartas del gobierno iraní, dirigidas a distintas instancias de la Organización de Naciones Unidas, que dan cuenta de la versión de los hechos por parte del otro involucrado, lo que permite generar una opinión más profunda y fundada de los hechos, lo que de manera indirecta, nos permitirá tener una percepción más adecuada.

Se ponen a disposición las cartas y se espera resulten de su interés y utilidad:

Carta de fecha 5 de marzo de 2026 dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas

Siguiendo instrucciones de mi Gobierno, y en relación con nuestras cartas anteriores de fechas 28 de febrero y 1, 2, 3 y 4 de marzo de 2026, relativas a la agresión premeditada, no provocada e injustificada de los Estados Unidos y el régimen israelí contra la República Islámica de Irán, le escribo para señalar a su atención y a la de los miembros del Consejo de Seguridad la continua e implacable agresión militar de los Estados Unidos y el régimen israelí contra mi país, que tiene como objetivo a civiles y bienes de carácter civil.

Hoy, entre otras cosas, los agresores han continuado sus ataques deliberados contra instalaciones deportivas. Se ha atacado deliberadamente el estadio Azadi de Teherán, que tiene un aforo de 12.000 personas. El ataque ha destruido completamente partes enteras del complejo deportivo Azadi y varias instalaciones circundantes. El complejo deportivo Besat de Teherán, una instalación recreativa totalmente civil, también ha sido objeto de un ataque deliberado. El complejo tiene una piscina, un pabellón deportivo polivalente que se utiliza para prácticas de tiro y culturismo, una residencia para atletas, un salón para veteranos y una pista de motociclismo. El ataque ha causado destrozos significativos en todo el complejo.

Además, las instalaciones de entrenamiento del equipo nacional de yudo sufrieron graves daños como consecuencia de estos ataques. Otros tres complejos deportivos y recreativos municipales del sur de Teherán también fueron atacados con misiles: el parque acuático Azadegan, situado al sur de la autopista Azadegan; el estadio deportivo Shahidan Esmaeili, situado en el distrito 18; y el pabellón deportivo Shahid Eskandarloo, situado en el distrito 15 de Teherán. En la misma oleada de ataques, también fue alcanzado el edificio principal del ayuntamiento del distrito 18. Estos ataques causaron daños importantes a estas instalaciones civiles recreativas y de entrenamiento deportivo.

El mismo día, un misil impactó en un pabellón deportivo de la ciudad de Lamerd, en la provincia de Fars. En el momento del ataque, un grupo de jugadoras de voleibol estaban entrenando en el interior de las instalaciones. El ataque causó el martirio de más de 18 atletas femeninas y dejó aproximadamente a otras 100 heridas. Estos ataques brutales e indiscriminados contra instalaciones deportivas también se han llevado a cabo en otras ciudades iraníes y han causado el martirio de numerosos atletas iraníes, entre ellos competidores reconocidos internacionalmente y medallistas mundiales de disciplinas como la lucha libre, el yudo y el taekwondo.

Las instalaciones deportivas y los centros recreativos públicos son bienes civiles protegidos por el derecho internacional humanitario, y atacarlos deliberadamente y destruirlos demuestran aún más el carácter sistemático de estos ataques ilegales y criminales, que constituyen un crimen de guerra.

Deseo subrayar que hoy es el sexto día consecutivo de ataques indiscriminados a gran escala en la guerra de agresión que desde el 28 de febrero de 2026 están librando los Estados Unidos y el régimen israelí contra ciudades de toda la República Islámica de Irán. En esta guerra criminal contra mi país, los agresores han atacado deliberadamente zonas civiles densamente pobladas e infraestructuras civiles vitales. Estos actos constituyen una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de su Artículo 2, párrafo 4, que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Según el informe más reciente de la Sociedad de la Media Luna Roja iraní, hasta el momento han perdido la vida por estos ataques brutales y bárbaros 1.332 civiles inocentes —entre ellos mujeres y niños—, mientras que el número de muertos y heridos sigue aumentando ya que los ataques persisten sin tregua. Actuando deliberadamente, se han atacado, destruido o dañado gravemente infraestructuras civiles críticas, como aeropuertos, escuelas, instituciones educativas, zonas residenciales, instalaciones deportivas y otras infraestructuras públicas.

Como se ha señalado en nuestra correspondencia anterior, el primer día de la agresión, una escuela primaria de niñas en Minab, una pequeña localidad de la provincia de Ormuzgán, en el sur del Irán, fue deliberadamente atacada y destruida. Como resultado de este ataque criminal, más de 170 alumnas inocentes perdieron la vida; sus cuerpos fueron recuperados de entre los escombros tras horas de operaciones de rescate. El mismo día, ataques similares mataron a varios estudiantes en otras ciudades, a saber, en el este de Teherán y en Abyek, en la provincia de Qazvin. El tercer día de la agresión, se produjeron nuevos ataques dirigidos deliberadamente contra instalaciones sanitarias y humanitarias, incluidos los hospitales Motahhari, Gandi y Khatam de Teherán; el hospital Abouzar en Ahvaz; edificios pertenecientes a la Sociedad de la Media Luna Roja iraní; y tres puestos de control de respuesta a emergencias en Sarab, Chabahar y Hamadán, además de edificios residenciales en el norte de Teherán.

El ataque deliberado contra la población civil y contra bienes de carácter civil constituye una infracción grave del derecho internacional humanitario, incluidos los Convenios de Ginebra de 1949, y representa una violación grave de los principios fundamentales de distinción, proporcionalidad y precaución del derecho internacional consuetudinario. Los ataques sistemáticos e intencionados contra infraestructuras civiles y otras instalaciones no militares constituyen crímenes de guerra, por los que los responsables deben rendir cuentas individualmente y ante la comunidad internacional.

Ayer, 4 de marzo, los Estados Unidos perpetraron vergonzosamente otro acto ilegal y peligroso de agresión en el mar, a casi 2.000 millas de la costa del Irán. La fragata iraní Dena, que se encontraba de visita como invitada de la Armada de la India con casi 130 marineros a bordo, fue atacada sin previo aviso en aguas internacionales, lo que causó el martirio de 100 marineros iraníes. Este insensato ataque contra un buque de guerra fuera de cualquier zona de hostilidades constituye una violación de las normas fundamentales que rigen el uso de la fuerza, el derecho del mar y la libertad de navegación en virtud del derecho internacional.

La República Islámica de Irán condena una vez más en los términos más enérgicos posibles estos actos de agresión bárbaros e ilegales. A este respecto, la República Islámica de Irán reitera su llamamiento al Secretario General y a los miembros responsables del Consejo de Seguridad para que cumplan la responsabilidad que les incumbe en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y:

1. Condenen los continuos actos de agresión y los ataques bárbaros perpetrados por los Estados Unidos y el régimen israelí contra la República Islámica de Irán, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y los principios fundamentales del derecho internacional;

2. Exijan que los Estados Unidos y el régimen israelí cesen inmediatamente todos los actos de agresión militar contra la soberanía y la integridad territorial de la República Islámica del Irán, pongan fin a los ataques deliberados e indiscriminados contra civiles y bienes de carácter civil, que constituyen una violación flagrante del derecho internacional humanitario, y cumplan plenamente sus obligaciones en virtud del derecho internacional; y

3. Aseguren la rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional humanitario y los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad que los Estados Unidos y el régimen israelí han cometido y siguen cometiendo contra la población civil y las infraestructuras iraníes.

La República Islámica de Irán sigue ejerciendo su derecho inmanente de legítima defensa en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas en respuesta a estos actos de agresión, hasta que cesen dichos actos, y, en este sentido, adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía e integridad territorial, así como para proteger a su población y sus intereses nacionales vitales.

La República Islámica de Irán exhorta a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas que tienen la responsabilidad de velar por la paz y la seguridad internacionales a que condenen de manera inequívoca este acto de agresión y adopten medidas urgentes y colectivas para poner fin al baño de sangre y la guerra contra el pueblo del Irán, ya que sin duda alguna suponen una amenaza sin precedentes para la paz y la seguridad regionales e internacionales.

Carta de fecha 7 de marzo de 2026 dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas

Por instrucciones de mi Gobierno, y en relación con nuestra carta anterior de fecha 3 de marzo de 2026 (S/2026/121) relativa a los continuos actos de agresión y la guerra no provocada emprendida por los Estados Unidos y el régimen israelí contra la soberanía y la integridad territorial de la República Islámica de Irán, así como al ejercicio del derecho inmanente del Irán de legítima defensa en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, deseo señalar a su atención y a la de los miembros del Consejo de Seguridad lo siguiente:

• La agresión militar conjunta perpetrada por el régimen israelí y los Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, que se inició el sábado 28 de febrero de 2026, con el asesinato del Líder Supremo de la Revolución Islámica y varios altos funcionarios de mi país, así como con ataques simultáneos contra infraestructuras militares y civiles, entre ellas escuelas, hospitales, instalaciones deportivas, viviendas y centros de servicios públicos, y que continúa hasta la fecha, constituye una violación flagrante de la soberanía nacional y la integridad territorial de la República Islámica del Irán.

• La respuesta a esta brutal agresión militar constituye el derecho inmanente de la República Islámica de Irán de legítima defensa, consagrado en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Las Fuerzas Armadas de la República Islámica del Irán están utilizando todas las capacidades y medios disponibles para repeler esta agresión criminal. El Irán seguirá ejerciendo su derecho inmanente de legítima defensa hasta que cese la agresión o hasta que el Consejo de Seguridad cumpla con su responsabilidad en virtud del Artículo 39 de la Carta, determinando quiénes son los agresores y asegurando que asumen su responsabilidad y rinden cuentas por sus actos de agresión.

• Como se explica en varias comunicaciones dirigidas al Consejo de Seguridad por la República Islámica del Irán, en virtud del principio fundamental de sic utere tuo ut alienum non laedas, los Estados tienen prohibido permitir que su territorio sea utilizado, directa o indirectamente, para causar daños a otros Estados. A este respecto, la resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General, de 14 de diciembre de 1974 (Definición de agresión), aprobada por consenso y que refleja el derecho internacional consuetudinario, califica, en su artículo 3 f), como acto de agresión “la acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado”.

Además, como principio fundamental del derecho internacional, los Estados deben adoptar todas las medidas necesarias para impedir que las fuerzas armadas estacionadas en su territorio cometan actos de agresión contra otros Estados y no deben facilitar ni apoyar tales actos. Es evidente que, en caso de incumplimiento de estas obligaciones fundamentales, un Estado cuyo territorio haya sido utilizado para llevar a cabo actos de agresión contra un tercer Estado incurre en responsabilidad jurídica internacional, incluida la responsabilidad de reparar los daños directos e indirectos derivados de dichos actos.

• En el ejercicio de su derecho inmanente a defender su soberanía e integridad territorial, y a la luz del evidente incumplimiento por parte del Consejo de Seguridad de sus deberes y responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, la República Islámica del Irán ha emprendido operaciones defensivas necesarias y proporcionadas contra las bases e instalaciones de los agresores en la región. Dichas acciones son lícitas en virtud del derecho internacional y han sido anunciadas de antemano en forma clara y reiterada a través de diversos canales y a distintos niveles.

• Nada puede negar ni socavar el derecho inmanente del Irán a defenderse de la agresión militar de los Estados Unidos y del régimen israelí. Las operaciones defensivas del Irán se dirigen exclusivamente contra los objetivos y capacidades que sirven de fuente u origen de actos de agresión contra el pueblo iraní o que se utilizan para apoyar dichos actos. Los países de la región son plenamente conscientes de que la presencia de bases militares estadounidenses en su territorio no ha contribuido en nada a la seguridad regional y, por el contrario, solo ha servido para apoyar la comisión de crímenes contra civiles iraníes, incluidas mujeres y niños, por parte de agentes de los Estados Unidos y del régimen sionista.

• La República Islámica de Irán sigue comprometida con el mantenimiento y el fortalecimiento de relaciones amistosas con los países de la región, sobre la base del respeto mutuo, el principio de buena vecindad y el respeto de la soberanía y la integridad territorial de cada uno. El Irán pone de relieve que sus operaciones defensivas contra bases e instalaciones militares estadounidenses en la región no deben interpretarse en modo alguno como hostilidad o enemistad hacia los países de la región.

Carta de fecha 9 de marzo de 2026 dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas

Siguiendo instrucciones de mi Gobierno, y en respuesta a las cartas presentadas por la Misión Permanente del Reino de Bahréin ante las Naciones Unidas en Nueva York (incluidas las presentadas los días 4 y 5 de marzo de 2026), quisiera señalar a su atención y a la de los miembros del Consejo de Seguridad lo siguiente:

De conformidad con mis cartas de 3 y 7 de marzo de 2026 (S/2026/121 y S/2026/139), cabe recordar que la agresión conjunta de los Estados Unidos y el régimen israelí contra la República Islámica del Irán, en violación del carácter ius cogens de la “prohibición de agresión”, fue perpetrada el 28 de febrero de 2026 con el cobarde asesinato del Líder Supremo de la República Islámica del Irán, máximo representante del Estado, y de otros altos funcionarios de mi país, así como con ataques simultáneos contra objetivos civiles, incluidos escuelas, hospitales, instalaciones deportivas, viviendas y centros de servicios públicos.

Desde el inicio de esta agresión contra la República Islámica de Irán por parte de los Estados Unidos y el régimen israelí, los agresores también han utilizado los territorios e instalaciones de determinados terceros Estados, entre ellos el Reino de Bahréin, para lanzar ataques militares ilegales, que hasta ahora han causado la muerte de más de 1.300 civiles y la destrucción de 9.669 bienes de carácter civil, entre ellos 7.943 viviendas, 1.617 centros comerciales y de servicios, 35 hospitales, centros farmacéuticos y médicos, nueve edificios de la Media Luna Roja y 63 escuelas.

Como se explica en varias comunicaciones de la República Islámica del Irán al Consejo de Seguridad, en virtud del principio fundamental sic utere tuo ut alienum non laedas, se prohíbe a los Estados permitir a sabiendas que su territorio sea utilizado, directa o indirectamente, para causar daños a otros Estados. Además, el artículo 3 f) de la resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General, de 14 de diciembre de 1974, ha clasificado como acto de agresión “la acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por ese Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado”.

Además, como principio del derecho internacional derivado del carácter ius cogens de la “prohibición de agresión”, los Estados deben adoptar todas las medidas necesarias para impedir que las fuerzas armadas extranjeras estacionadas en su territorio cometan actos de agresión contra otros Estados y no deben facilitar ni apoyar tales actos. Es evidente que, en caso de incumplimiento de estas obligaciones fundamentales, un Estado cuyo territorio haya sido utilizado para llevar a cabo actos de agresión contra un tercer Estado tiene responsabilidad jurídica internacional, incluida la responsabilidad de compensar los daños directos o indirectos resultantes de estos actos.

La República Islámica de Irán, en ejercicio de su derecho inherente en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas a defender su soberanía e integridad territorial, y habida cuenta del incumplimiento por parte del Consejo de Seguridad de sus deberes y responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, ha emprendido operaciones defensivas necesarias y proporcionadas contra las bases e instalaciones de los agresores en la región. Dichas acciones son lícitas según el derecho internacional y han sido objeto de advertencias claras y repetidas con antelación a través de diversos canales y a diferentes niveles.

La República Islámica de Irán mantiene su compromiso de mantener relaciones amistosas con el Reino de Bahréin basadas en el respeto mutuo, el principio de buena vecindad y el respeto de la soberanía y la integridad territorial de la otra parte. El Irán reitera que sus operaciones defensivas dirigidas contra las bases e instalaciones militares estadounidenses en la región no van en contra de la soberanía y la integridad territorial del Reino de Bahréin.

Le agradecería que se distribuyera la presente carta como documento del Consejo de Seguridad.

Fuente: Los tres documentos fueron confeccionados y firmados por Amir Saeid Iravani; Embajador y Representante Permanente

La Guerra es un asunto que a esta fecha se le ha complicado a Estados Unidos e Israel, en tres semanas de ataques, han dilapidado 110 mil millones de dólares, los que los estadounidenses requerían para financiar su sistema sanitario público, ya bastante ineficiente y limitado, o en ultima instancia para utilizarlos en la amortización de su inmensa deuda pública, que a su vez resaltaba indispensable para reducir los tipos de interés y lo peor, que se quebró la confianza en el sistema diplomático internacional, Irán no acepta un alto al fuego, porque Estados Unidos ya no es una entidad confiable, y es por esa misma razón por lo que el dialogo Moscú-Washington terminó diluido, Trump no es un hombre en el que se pueda confiar, tan es así, que la OTAN atraviesa su peor crisis en 40 años, donde los aliados están totalmente divididos, un bloque encabezado con Turquía, que bajo ninguna circunstancia se involucrará con Israel y un segundo bloque, más proclive a Estados Unidos, pero de ninguna forma alineado a sus designios como lo fue en el pasado.

El mundo enfrenta una disyuntiva planteada por Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte: “desmantelar los arsenales nucleares es un error, la situación actual en Irán deja claro que un país sin armas nucleares puede ser agredido cuando sea y por lo que sea.”

México debe convertirse en un actor estratégico en la creación de un nuevo orden mundial, donde ya no existan países que impongan sus intereses sobre los demás usando la fuerza bruta. Los objetivos centrales de Estados Unidos en la actual agresión en curso son claros: cambiar el gobierno de Irán sin tomar en consideración a la población y hacerse con el control de la industria petrolera del país.

Como vecinos, como sociedad, debemos exigir que México sea un agente de construcción de un nuevo orden mundial, basado en los valores que dieron origen a la luminosa sociedad occidental, hoy en decadencia o ¿usted que opina”