La historia no es un recurso para la división, sino un recordatorio de la dignidad que sustenta nuestras naciones. La guerra entre México y Estados Unidos tuvo lugar hace 178 años; hoy, la base de nuestro entendimiento debe ser el respeto irrestricto a nuestras soberanías y la colaboración para la prosperidad compartida.
Como Presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República, expreso mi firme rechazo a la narrativa presentada en la reciente comunicación de la administración estadounidense. Las alusiones a conflictos del pasado y el uso de términos como «invasión» ignoran incluso la autocrítica de sus propios próceres. El entonces congresista Abraham Lincoln denunció ante el Congreso de su país que aquella fue una guerra «innecesaria e inconstitucional», y pese a su demanda de probar evidencia como justificación, señaló que ésta había sido «insuficiente e inconclusa» subrayando la responsabilidad de su nación en el inicio de las hostilidades.
Reactivar una doctrina anacrónica no contribuye a la construcción de una próspera América del Norte, misma que nuestros pueblos demandan. Esa política de fuerza fue la que llevó a Nicholas Trist, negociador estadounidense en 1848, a confesar:
«Mi sentimiento de vergüenza como estadounidense era mucho más fuerte de lo que el de los mexicanos pudiera; aunque este era ciertamente un abuso de poder por nuestra parte, el hecho de que yo hubiera sido el instrumento para ello me hacia sentir una humillación que nunca antes habia conocido.»
Desde el Senado de la República hemos actuado en consecuencia, impulsando una política de cooperación económica estratégica. Tenemos claro que solamente integrados como región podremos construir un mejorfuturo donde nadie se quede atrás. El éxito de nuestra relación comercial exige una visión de socios, no de adversarios; de respeto, no de estigmatización.
Hacemos un llamado respetuoso a las autoridades de los Estados Unidos para mantener un diálogo diplomático de altura. El pueblo de México, representado por la Presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, seguirá defendiendo el país, y su soberanía con dignidad, promoviendo siempre la paz, el desarrollo compartido y el derecho internacional.




