Con información de la UNAM
• Para 2070 las personas mayores de 60 años serán 48.4 millones, añadió María Teresa Sánchez Salazar
La vulnerabilidad socioterritorial de las personas mayores en nuestro país es el resultado histórico de los modelos de desarrollo que generaron distribución desigual del empleo, seguridad social, atención médica, de infraestructura y servicios; oportunidades o desventajas de acceso y desarrollo de capacidades de bienestar entre regiones y grupos sociales.
La coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM, Verónica Montes de Oca Zavala, puntualizó lo anterior al participar en el I Coloquio Internacional Vulnerabilidad socioterritorial de las personas mayores: retos y perspectivas, organizado por el Instituto de Geografía (IGg).
Expuso que esta etapa de la vida no es una experiencia homogénea, razón por la cual se vive de manera distinta en Monterrey que en Oaxaca o Chiapas, por ejemplo.
Al inaugurar esta actividad académica, la directora del IGg, María Teresa Sánchez Salazar, compartió que es un espacio de discusión e intercambio de ideas el cual busca contribuir a visibilizar las condiciones en las que se envejece y realizar propuestas, bajo un enfoque de derechos humanos y considerando normatividades internacionales sobre las personas adultas mayores.
Remarcó que esta población en el país actualmente suma 17.8 millones y va en aumento. Para 2070 representará 34.2 por ciento, es decir, 48.4 millones, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población.
Acompañada por la secretaria académica del IGg, María Isabel Vázquez Padilla, y la académica Karla Teresa Rojas Moreno, dio la bienvenida al evento híbrido que reúne a especialistas de la UNAM; Universidad Pablo Olavide de Sevilla; Universidad Nacional de Educación a Distancia de España; Universidad Politécnica de Madrid; de las universidades autónomas del Estado de México y de Quintana Roo, y de El Colegio de México.
En aumento
Las vulnerabilidades, agregó Verónica Montes de Oca, se relacionan con condiciones acumuladas sobre el entorno a lo largo del curso de vida, acceso a la salud, trabajo formal o no, medicinas, movilidad, seguridad y cuidados. También con el género, clase social, pertenencia a una etnia y ubicación territorial.
Al ofrecer la conferencia “Interseccionalidad territorial del envejecimiento”, detalló que las personas mayores de 60 años en nuestra nación representan 12.8 por ciento de la población total; tienen más presencia en el centro y sur.
La capital de la República mexicana registra el principal porcentaje -16 por ciento-, seguida de Morelos y Veracruz con 14 por ciento; Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí y Sinaloa, 13 por ciento.
Además, subrayó Montes de Oca Zavala, hay feminización del envejecimiento. En casi todas las entidades federativas las mujeres representan mayor proporción, de 53 a 54 por ciento.
Aunque ellas tienen mayor esperanza de vida, están en condiciones precarias, sin seguridad, pues la mayoría tuvo trabajos no remunerados -doméstico y cuidados-, sus trayectorias laborales son discontinuas, informales y precarizadas. Esto tiene efectos en su vejez: menores ingresos, poco acceso a pensiones contributivas, dependencia económica, sobrecarga de cuidados, entre otros.
La investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM detalló que las entidades del norte presentan los niveles más altos de afiliación a los servicios de salud: Baja California Sur, Chihuahua y Nuevo León con 90 por ciento; mientras en el sur y sureste son bajos y Michoacán registra el porcentaje menor: 68.
Créditos a la UNAM




