Impunidad selectiva.
Efraín Delgadillo Mejía
28 de febrero de 2026
Con respeto a los héroes que murieron el 22 de febrero de 2026.
Es un motivo de alegría que exista la voluntad política de capturar al líder de la mayor agrupación delictiva del país. La política de “Abrazos y no balazos” era la llana renuncia del Estado a su responsabilidad de otorgar seguridad a sus ciudadanos.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo del Ejército mexicano es la noticia más impactante de este año. Con ella se pone fin a seis años de abrazos a las organizaciones criminales, que no eran otra cosa que una garantía de impunidad.
No enfrentar a la delincuencia organizada daba estabilidad política. Por lo tanto, la impunidad es una moneda de cambio que el gobierno emplea para conservarse en el poder y negociar con los poderes no formales, desde la delincuencia ordinaria hasta el crimen organizado, pasando por los sindicatos y los grandes empresarios. Esto se traduce en «justicia selectiva» o «impunidad tolerada». Por lo tanto, son la renuncia a la razón de ser del Estado.
La cooperación de los jueces (el poder judicial) o su subordinación al poder ejecutivo es necesaria para negociar la implementación de la ley en México. La ley se transforma en una herramienta para negociar, que es parte del sistema político. Esto se traduce en un Estado que es débil y que manipula tanto la ley como su aplicación.
Por lo tanto, el sistema político de México opera mediante la aplicación y desobediencia selectivas de la ley. Esa es su base fundamental. Esto sucederá hasta que represente un peligro para el propio Estado. Como afirman los que se dedican a la espiritualidad, terminará: «Hasta que el placer se convierta en un dolor insoportable».
Entonces el Sistema Político Mexicano dejará de usar la aplicación de la ley o la impunidad selectiva cuando esto se convierta en un riesgo para los que detentan el poder.
Niklas Luhmann, un sociólogo alemán, afirmaba que todos los sistemas se reproducen a sí mismos y se desmoronan cuando dejan de hacerlo. Esto es de manera binaria, es decir, legalidad o ilegalidad, y así será hasta que ya no garantice su supervivencia. Por eso en México hoy optamos por la legalidad.
En México, hemos observado la presencia de capos y carteles, así como su desaparición. Si no, considere los efectos de la guerra del presidente Felipe Calderón: se desintegraron los cárteles de Juárez, el Golfo, Tijuana, La Familia Michoacana, los Zetas y Beltrán Leyva. Otros grupos aparecieron y tomaron su lugar. Ahora, la pregunta es: ¿Quién será el nuevo cartel que dominará?
En México, la justicia o la impunidad selectiva continúa siendo un método de gobierno. Tras la captura del Mencho, se produjeron 252 bloqueos. ¿Cuántas personas fueron arrestadas por eso? Ninguno.
En 20 de las 32 entidades del país, se reportaron bloqueos en caminos y carreteras. En total, se registraron 252 bloqueos de esta índole.
El estado de Jalisco, sede y bastión del CJNG, fue el que más bloqueos reportó; sin embargo, también se dieron en otros estados: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa y Tabasco.
Esto solamente se explica como la aplicación selectiva de la ley o la impunidad selectiva. Es un activo del gobierno. Vimos a todos los gobernadores y presidentes municipales, apoyar la detención del capo, ¿pero que hicieron? Nada, absolutamente nada.
La impunidad ha sido y sigue siendo una herramienta de intercambio extremadamente fuerte para la estabilidad del sistema. Una clara ilustración de esto es que el Estado persigue a algunos grupos delictivos, mientras que con otros coopera o tolera, incluso como parte de políticas informales de seguridad cuyo objetivo es pacificar zonas o localidades.
El argentino Marcelo Bergman señala que el problema principal en América Latina son las conexiones entre el comercio informal y las organizaciones delictivas, por lo cual constatamos la presencia de comerciantes ambulantes en la terminal de autobuses, estaciones del metro y la avenida Reforma. Lo primero que pensamos es que la autoridad local lo permite. Se trata de la fragilidad del Estado.
Marcelo Bergman nos dice que, también, la situación frente a la inseguridad no mejora con el bienestar económico. La población adquiere productos en mercados ilegales o casi ilegales cuando tiene más dinero.
Sí, los gobiernos de #Morena, ya sean municipales, estatales o las llamadas alcaldías.Desean respaldar de verdad a la presidenta #ClaudiaSheinbaum. Deben retomar los espacios públicos de los negocios informales, poner fin a la impunidad en las vías públicas, reorganizar el comercio formal, normalizar el sistema de transporte y, por supuesto, erradicar la corrupción.
El problema en México es que el gobierno también ve al comercio informal como una alternativa frente a su incapacidad para generar empleos. Un hecho rotundo fue expuesto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): en 2025, toda la ocupación generada fue informal, mientras que el trabajo formal disminuyó con más de 195 mil plazas, que disponían de todos los beneficios legales.
El INEGI ratificó que se generaron el año 2025 tan sólo 298 mil puestos de trabajo, pero todos ellos fueron informales: empleos ambulantes, comercios. Que no pagan impuestos, trabajo doméstico y agrícola, además de empresas formales y oficinas de gobierno que no dan contratos a los nuevos empleados.
El Inegi señaló que la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) arrojó que 55% de la población ocupada del país ya trabaja en la informalidad, el nivel más alto en tres años, no visto desde 2022.
La impunidad selectiva o la justicia pueden ser responsables de permitir el transporte público ilegal, el comercio informal, los motociclistas sin casco y los comercios no regulados, entre otros. También puede ser simplemente corrupción y ambición. La navaja de Ockham, también conocida como principio de parsimonia, es una regla metodológica que fue formulada en el siglo XIV por Guillermo de Ockham. Esta regla propone que, cuando se tienen diferentes hipótesis para explicar un fenómeno, la más simple suele ser la correcta.




