Con información de la UNAM
• Señaló que son la finalidad de las instituciones, desde la más básica que es la familia
A lo largo de 77 años, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas ha avanzado para lograr un mundo más justo, equitativo y no utópico, sino realizable, aseguró el secretario técnico del Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) de la UNAM, José Luis Belmont Lugo.
Ya no son una quimera, como se creía hace algunas décadas, incluso en las clases universitarias. Desde hace más de siete décadas están respaldados por dicho instrumento que contiene 30 artículos, comentó al participar en la Primera Jornada de Puertas Abiertas del PUDH.
“Todos tenemos la capacidad de percibir la justicia, un concepto que se va nutriendo a lo largo de la vida, y contamos con un sentimiento ante la injusticia, que incluye elementos como exigencias de igualdad y de dignidad, límites a los gobiernos, realización de expectativas comunes y la búsqueda o restauración de la justicia cuando está siendo negada”, dijo.

Estos elementos vinculan a los conceptos justicia social, garantías fundamentales y utopía, subrayó el maestro en Derecho quien ha sido visitador en la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UNAM.
Al presentar al ponente, Diego Rico Martínez, también académico de ese programa universitario, resaltó que este espacio está dedicado a la reflexión crítica y al análisis de los temas que siguen definiendo la vida pública y la convivencia social.
Belmont Lugo detalló que donde hay sociedad hay prerrogativas inalienables. Son la finalidad de las instituciones, desde la más básica que es la familia.
De acuerdo con el jurista, se trata de condiciones objetivas de posibilidad para una vida digna y constituyen una forma de limitar el uso arbitrario del poder.
Necesitan requerimientos mínimos objetivos que son sociales, económicos y culturales. “Tienen ambivalencias porque son derechos, pero también obligaciones, y su titularidad es individual y colectiva”, aclaró.
Reconoció que las desigualdades en la sociedad los atraviesan, al igual que a la justicia y la utopía. Consideró que, como parte del derecho público común, son muestra de la conciencia jurídica de la humanidad.
Créditos a la UNAM.





