LOS SISTEMAS DE CUIDADOS: UNA REVISIÓN MÁS PROFUNDA

“Los proyectos implementados en México, que no tuvieron su origen en México”

Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro

Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el

Análisis de Temas Económicos y Sociales de

México y Nezahualcóyotl

 

@MRODOLFO_CID

 

En esta columna, la número 125, se retoma el tema de los modelos para implementar los Sistemas Integrales de Cuidados, los que curiosamente, en el caso de México, no son de diseño propio, sino que son tomados y adaptados de aquellos que fueron desarrollados en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, y a los que los gobiernos de nuestro país se comprometieron a implementar en el marco de la Declaración Política de Doha aprobada en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.

 

Es importante establecer el alcance e impacto que se espera de este tipo de modelos en función de lo establecido por la ONU y realmente, en función de esas expectativas, diseñar un sistema, no copiado, que responda a las necesidades de las clases trabajadoras de este país en primera instancia y en un segundo momento de las clases necesitadas de este país. En Poder Ciudadano, programa transmitido en la Radio del Congreso, se expresó que quien escribe estas líneas, junto con otras personas, estábamos trabajando en el desarrollo de un modelo de cuidados para adultos mayores en situación de cama, pero cambiamos de perspectiva, ya que derivado de varios mensajes que recibí señalaron con toda claridad y justicia, que no solo personas mayores, también están en situación de cama: niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos maduros, cuyas familias necesitan ser apoyadas, para que sin descuidarlos, puedan trabajar y/o estudiar; no obstante es necesario señalar, que la tarea resultó además de muy ardua, resultó muy compleja, pero seguiremos adelante.

 

Retomando la idea central, es necesario resaltar la expectativa de la ONU, respecto a los efectos multiplicadores de los sistemas de cuidados y apoyo, reconociendo que contribuyen a aumentar la participación en la fuerza laboral, facilitar la transición del trabajo informal al formal, mejorar las condiciones laborales en el sector de los cuidados y garantizar el acceso a la protección social de cuidadores y receptores de cuidados a lo largo de toda la vida. Se subraya que la inversión en políticas de cuidados y apoyo y en la infraestructura social tiene un gran rendimiento social y económico.

 

Es necesario impulsar en México sistemas de cuidados y apoyo que comprendan políticas y servicios que hacen posible que las personas y los hogares reciban y brinden cuidados si bien es cierto, como lo establece la ONU a lo largo de toda la vida, en este caso en específico, que se centren en apoyar a las familias, con los cuidados de aquellos miembros que por encontrarse en situación de cama, así lo requieran, de modo, que las personas puedan trabajar y/o estudiar sin desentenderse de su familiar, ya que solamente estrían recibiendo apoyo integral para su cuidado, más no se le substituiría en la obligación. Estos sistemas, está probado que mantienen el bienestar, apoyan la vida familiar y comunitaria y propician la participación en la educación, el empleo y las actividades sociales, ya que al permitir que nadie quede atrás por cuidar a ese familiar, todo el núcleo pueda acceder a mejores oportunidades de formación y empleo, disminuyendo el estado de pobreza de la familia y por tanto de aquel al que cuidan.

 

Hacia el año 2035, a nivel mundial, podrían generarse 300 millones de puestos de trabajos, solo por impulsar sistemas de cuidados, por lo que en México, se abre una enorme veta de oportunidad, ya que el gobierno al prestar y canalizar apoyos a las familias para enfrentar estas tareas, además de mitigar las carencias de estas, puede generar un importante número de puestos de trabajo especializado. Estos sistemas deben funcionar de forma coordinada para organizar los cuidados en la sociedad con el fin de asistir, apoyar y cuidar a las personas, en este caso en situación de cama, al tiempo que reconocen, reducen y redistribuyen el trabajo de cuidados no remunerado y garantizan que el trabajo de cuidados esté justamente recompensado y representado, promoviendo responsabilidad sobre los cuidados compartida entre los hogares, el Estado, las familias y las comunidades, indudablemente debiendo quedar incluidos los patrones.

El número de personas que han alcanzado o superado los 65 años aumenta rápidamente; en 2024 había unos 830 millones de personas mayores en todo el mundo, se prevé que para 2054 serán aproximadamente 1.700 millones y para mediados de la década de 2030, se prevé que habrá unos 265 millones de personas mayores de 80 años, cifra superior a la población de lactantes. Para finales de la década de 2070, se prevé que la población mayor de 65 años se acercará a los 2.200 millones, con lo que superará el número de personas menores de 18 años, donde México es afín totalmente a dicha tendencia, por lo que implementar sistemas de cuidados, además de ser solidario, es obligado.

Se calcula que 1.300 millones de personas, alrededor del 16% de la población mundial, viven con una discapacidad importante, y esta cifra está creciendo debido al aumento de la longevidad y a la mayor prevalencia de enfermedades no transmisibles, tendencia de la que México forma parte, donde de acuerdo a diversas estimaciones, se piensa que en uno de cada tres hogares, existe un miembro de la familia en situación permanente de cama; además de estima que en el mundo en 2023, la población que en México de forma vulgar e ignorantes, es calificada de “nini” alcanzó 748 millones de personas en edad de trabajar y que por cuidar a un familiar de manera no remunerada, están fuera de la población activa, siendo el rango más afectado el que cuenta entre 25 y 54 años de edad, condenando a personas y familias a enfrentar pobreza, además de sustraer del mercado laboral a capital humano bien formado, que deja de cotizar para la seguridad social y el retiro, generando problemas sociales de otro tipo, que detonaran en el futuro.

Se deben distinguir claramente los sistemas de cuidados, ya que en México, la seguridad social, por ejemplo, presta una serie de sistemas de cuidados como lo son, las guarderías, centros deportivos y de adiestramientos, cuidados y sanación de la salud en primero, segundo y tercer nivel, así como diversos programas, estructuras que emplean a muchos profesionales; pero en lo que en diversos espacios de esta columna, se aborda la implementación de un sistema de cuidados debidamente integrado que apoyo a las familias con pacientes en situación permanente de cama y que no sean sujetos de hospitalización, ya que hay que crearlos desde cero, además de que el 90% de las personas que de manera real, pero informalmente cuidan, no tienen ningún tipo de percepción, no cuentan con seguridad social y mucho menos cuentan con un sistema de retiro y es aquí donde se busca formular una propuesta seria y replicable.

Las personas con discapacidad y las personas mayores que necesitan asistencia diaria dependen con frecuencia del apoyo no remunerado en el seno del hogar debido a la escasa disponibilidad de servicios accesibles, asequibles o de calidad. Estas brechas en los servicios potencian el riesgo de vivir en la pobreza: en los países de ingreso bajo, los hogares con miembros que tienen importantes necesidades de cuidado dedican una mayor proporción de sus ingresos a gastos relacionados con la salud, lo que aumenta la probabilidad de caer en la pobreza o permanecer en ella (ONU).

En México inicialmente, resulta una tarea difícil de financiamiento, ya que existe un déficit de la Seguridad Social consonante igual al que hay en los países de bajos ingresos del 3.30% del PIB anual, lo que pone de manifiesto las limitaciones fiscales que afectan a las prestaciones y servicios que deberían destinarse a los hogares con necesidades de cuidados. El deficiente financiamiento en los sectores de la protección social, la salud, la educación y el trabajo limitan o anulan la coordinación, el control de la calidad y la rendición de cuentas, provocando que los hogares afronten gastos directos en concepto de cuidados, teniendo más probabilidades de vivir reducciones drásticas de sus ingresos y caer en la pobreza, especialmente cuando la Seguridad Social, no ofrece sistemas de cuidados como el que se propone en esta columna.

En México, ya existe una base de profesionistas formados que pueden operar el Sistema de Cuidados como se ha propuesto, incluso ya existe el desarrollo de nuevas carreras profesionales respecto a este tema, pero enfrentan carencias en materia de trabajo decente, incluidos los bajos salarios, la elevada informalidad, las limitadas oportunidades de capacitación y los riesgos ocupacionales, lo que provoca que este capital humano especializado, en vez de ser aprovechado aquí donde se le ha formado, empieza optar por emigrar, causando mayores pérdidas fiscales, a las ya presionadas finanzas públicas. Para corregir la situación, es necesario como lo propone la ONU, adoptar medidas integradas para trazar trayectorias de capacitación y carreras profesionales, reconocer y validar las aptitudes, garantizar unas condiciones de trabajo seguras, además de justas y ofrecer una cobertura de protección social integral.

La infraestructura y la prestación de servicios también determinan la accesibilidad y la calidad. Se calcula que en todo el mundo hay 2.400 millones de personas con problemas de salud que podrían beneficiarse de la rehabilitación, lo que indica una demanda sustancial de apoyo a nivel comunitario y primario. El acceso a la tecnología de apoyo sigue siendo muy desigual: en los países de ingreso bajo, alrededor del 3% de las personas tienen acceso a los productos de apoyo que necesitan, frente a cerca del 90% en algunos países de ingreso alto. Reforzar la prestación local e integrada de servicios a domicilio y en la comunidad, la accesibilidad física de las instalaciones y los vínculos con los sistemas de salud, protección social y trabajo puede mejorar la continuidad del apoyo y propiciar una vida independiente.

Estas carencias interrelacionadas en materia de cobertura, financiación, capacidad de mano de obra, infraestructura y datos ponen de manifiesto la necesidad de una inversión pública estratégica y de medidas de políticas coordinadas.

La integración de los cuidados en las políticas de protección social, salud, educación y trabajo, junto con una inversión sostenida en el cuidado remunerado y medidas de apoyo a los cuidadores y asistentes no remunerados, serán esenciales para promover la dignidad humana y la reducción de la pobreza. Integrar mejor los cuidados en los sistemas de protección social, salud, educación y trabajo no solo mejora la continuidad del apoyo, sino que también reduce el riesgo de vivir en la pobreza al disminuir el gasto directo, mejorar el acceso a los servicios esenciales y propiciar que quienes realizan trabajos de cuidados, especialmente las mujeres, tengan una remuneración (ONU).

En México se tiene que dar el paso, a nivel municipal debe lograrse establecer el Sistema de Cuidados que permita sin que la familia se desentienda de su paciente en cama, se le prodigue la atención necesaria mientras que los familiares estudian y trabajan, inicialmente podrían financiarse como proyectos de presupuesto participativo o como plan piloto presupuestal, para poder forzar con posterioridad una gobernanza coordinada, una financiación previsible y una responsabilidad colectiva entre los hogares, las comunidades, los empleadores y el Estado, lo que no resulta en ningún favor, sino en un requisito indispensable para contar con empleos decentes.

Los sistemas de cuidados y apoyo coordinados y bien financiados generan beneficios sociales y económicos medibles. Sin embargo, el acceso sigue siendo muy desigual, en países como México, apenas el 3% de las personas que necesitan dispositivos de apoyo tienen acceso a ellos. En una evaluación de los programas de subsidios para personas con discapacidad y de subsidios de apoyo a la infancia en Tailandia, se indicó que, cuando las subvenciones iban acompañadas de mecanismos comunitarios de derivación y apoyo, los hogares beneficiarios de los programas asistían a un aumento de la seguridad de sus ingresos y una mejor vinculación con los servicios, incluidos los servicios destinados a niños con discapacidad (ONU).

En Chile, el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Chile Cuida, vincula instituciones, programas y servicios para ayudar a las personas que necesitan apoyo y a los cuidadores, coordina los esfuerzos de los sectores público y privado, la sociedad civil y las comunidades para atender a las necesidades de cuidados y apoyo de forma integral, atreves de centros comunitarios de cuidados, bajo un nuevo paradigma: compromiso social compartido, así que no está fuera de lugar lo que proponemos.

Apoyar tanto a los cuidadores familiares no remunerados como a los cuidadores remunerados es esencial para que los sistemas sean sostenibles y equitativos, ya que los cuidadores a menudo tienen ingresos reducidos y un acceso limitado a la protección social y sienten tensión emocional y física. Las políticas que ofrecen licencias remuneradas, modalidades de trabajo flexibles, servicios de sustitución temporal del cuidador y acceso a servicios de asesoramiento pueden aliviar estas presiones y mejorar el bienestar de los cuidadores, además de ampliar la cobertura de protección social contributiva y no contributiva a los cuidadores informales.

El aumento de la esperanza de vida y el descenso de la tasa de fecundidad están modificando las estructuras familiares y aumentando la demanda de cuidados a largo plazo, por lo que resulta totalmente importante e inaplazable, establecer sistemas como los propuestos, ya que la falta de cuidados a largo plazo accesibles, junto con un financiamiento público insuficiente, se traduce en un mayor nivel de necesidades de cuidados no cubiertas entre las personas mayores y aumenta la presión sobre los cuidadores no remunerados, por lo que los servicios comunitarios y de atención domiciliaria, así como el transporte accesible, la vivienda y la tecnología de apoyo, es esencial para permitir la autonomía y la inclusión en la edad avanzada; aquí no hay que olvidar que personas mayores no son solo receptoras de cuidados, sino también cuidadoras activas, a menudo al mismo tiempo; muchas personas incluso asumen responsabilidades de cuidados a la vez que ellas mismas necesitan cuidados a largo plazo, lo que genera una doble vulnerabilidad.

Los arreglos de cuidados integrales, inclusivos y bien financiados mejoran la salud física y mental de las personas mayores, aumentan el bienestar y la seguridad de los ingresos de los cuidadores y contribuyen a una fortaleza económica más amplia. Para construir sistemas de cuidados y apoyo inclusivo, se necesita coherencia entre las políticas sociales, económicas e institucionales; los avances son mayores cuando los Gobiernos integran los cuidados en las estrategias nacionales de desarrollo, armonizan los marcos relativos al empleo, la protección social, la salud y la educación y garantizan la coordinación entre las autoridades nacionales y locales. El financiamiento sostenible es esencial: contar con presupuestos previsibles, respaldados por una tributación justa y, si procede, regímenes contributivos de seguridad social, amplía el margen fiscal para invertir en los cuidados; esta simple situación hace necesario de una vez por todas, un rediseño del sistema recaudatorio en México.

Partiendo de estas bases, hacer efectivos los principios de universalidad, responsabilidad compartida, trabajo decente, participación y rendición de cuentas depende de que existan marcos de políticas coherentes, una financiación sostenida y una coordinación institucional, ya que los Gobiernos desempeñan un papel clave para llevar a la práctica estos compromisos a través de la planificación intersectorial, la gobernanza inclusiva y los mecanismos participativos, además la inversión en aptitudes, capacitación y diálogo social permiten la profesionalización y la calidad de los servicios, y la cooperación internacional favorece el intercambio de conocimientos y la creación de capacidades.

En conclusión puede afirmarse que para erradicar la pobreza y mantener la dignidad, es fundamental contar con sistemas de cuidados y apoyo, estos son un imperativo tanto social como económico, ya que al reducir la carga de los cuidados no remunerados, posibilitar el acceso a los servicios esenciales y reforzar la seguridad de los ingresos, contribuyen directamente a salir de la pobreza y al bienestar humano de las familias. Tales sistemas propician que las sociedades sostengan la dignidad y la igualdad, expandan las capacidades humanas y aumenten la fortaleza ante perturbaciones.

Las enseñanzas prácticas extraídas de las experiencias nacionales y regionales apuntan a varias prioridades de acuerdo a la Organización de Naciones Unidas:

  1. Integrar los servicios de cuidados y apoyo en las estrategias nacionales de desarrollo y protección social, con mandatos claros, sistemas de datos y mecanismos de financiación; así como garantizar el trabajo decente y la protección social del capital humano que se dedica a los cuidados.
  2. b) Apoyar a cuidadores y asistentes no remunerados, entre otras cosas mediante licencias familiares remuneradas, servicios de sustitución temporal del cuidador, modalidades de trabajo flexibles y prestaciones contributivas que protejan los ingresos y los derechos de pensión.
  3. c) Invertir en datos, pruebas y participación, en especial las encuestas sobre el uso del tiempo, estadísticas sobre el personal asistencial y plataformas de diálogo social que garanticen que en la formulación de políticas que contemplen la opinión de cuidadores.
  4. d) Reforzar el financiamiento sostenible y equitativo de los sistemas de cuidados y apoyo armonizando la gestión de las finanzas públicas con las prioridades de desarrollo social, aumentando los recursos nacionales previsibles, mejorando la eficiencia de los gastos y sacando provecho de una cooperación internacional justa para el desarrollo.

Las alianzas entre el Estado, la sociedad civil, las organizaciones confesionales, los empleadores, las organizaciones de trabajadores y el sector privado son vitales para mantener la innovación y la rendición de cuentas, ya que de otra forma será más difícil implementar proyectos como el que se propone en la materia en esta columna.

Para cerrar la exposición, de manera genérica se vuelve a expresar la idea general del proyecto del “Hijo del Camionero”, el que consiste para iniciar, que en Nezahualcóyotl predios que hayan sido sujetos de extinción judicial de dominio, se dispongan como estancias, donde los hogares puedan trasladar a sus familiares de cualquier edad, que dependan de cuidados por estar en situación de cama: en dicha estancia, estarán al cuidado de personal adecuado (recordando que no es clínica o enfermería, que los provea de sus tratamientos médicos (a cargo de su familia), aseo, terapias, esparcimientos además de alimentos en tanto su familia regresa de trabajar y/o estudiar.

Se está revisando como la familia pudiere trasladar a su paciente a la instancia, además de que se planea requerir del trabajo voluntario, pero compensado de otros adultos mayores que no requieran cuidados, pero que en un acto solidario y de beneficio para ellos también, participen de los esquemas de cuidados, en vez de que los tengan “solo pasando el tiempo” en casas de día.

El camino sigue siendo largo para lograr el objetivo, no obstante querido lector, se espera contar con sus valiosas ideas y sugerencias que permitan el mejor desarrollo de este proyecto, será un honor recibirlas.

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