Con información de la UNAM.
- Luis Ángel Hurtado Razo apuntó que lo más sano y mejor es el equilibrio informativo
Durante la última década, las redes sociodigitales han ejercido influencia en la esfera política comprometiendo la estabilidad de los procesos democráticos a nivel global y México no es la excepción, resaltó el académico e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Luis Ángel Hurtado Razo.
A partir de 2016 la estabilidad democrática internacional permanece bajo amenaza, como se puede ver en los ejemplos de cómo esas herramientas se utilizan para influir en elecciones, plebiscitos, referéndums, entre otros procesos, añadió.
En ese mismo año el uso de noticias falsas (fake news) y de cuentas automatizadas (bots) impactó en el plebiscito por la paz en Colombia, el Brexit y la elección presidencial de Estados Unidos. Estos tres escenarios mostraron cómo la manipulación de la opinión pública puede incidir en ese tipo de sistemas políticos; “ahí ya teníamos un foco de alerta”, dijo.
Especialistas en el planeta advertían también que la ciudadanía no estaba en posibilidades de tomar decisiones por su propia voluntad y criterio, sino a partir de fake news y bots. La situación se ha agudizado porque internet tiene mayor alcance y penetración en distintas democracias, indicó.
Hurtado Razo recordó que de los seis mil millones de habitantes que había en el mundo en 2016, solo tres mil 500 millones tenían conexión. En la actualidad hay cuatro mil 500 millones; es decir, mil millones más en una década.
La conectividad es cada vez más accesible y económica, incluso diversas leyes en el orbe, incluido México, consideran el acceso a internet como un derecho fundamental (Artículo 6º Constitucional), equiparable a la libertad de expresión, acceso al agua o a ser feliz.
Hurtado Razo mencionó que siete de cada 10 mexicanas y mexicanos tienen acceso a la llamada super carretera de la información, aunque no todos disfrutan de la misma calidad. La brecha digital varía según los ingresos y la región; no es lo mismo conectarse en la Ciudad de México que en Chiapas, Oaxaca o Tabasco donde el servicio es de baja calidad y más caro, porque hay menor oferta o la infraestructura gubernamental es acotada.
Nuestro país, junto con Chile, Costa Rica y Brasil, se ubica entre las naciones de Latinoamérica que más tiempo pasa en internet, casi una jornada laboral: siete horas y 20 minutos, aproximadamente. Dejamos a un lado la televisión y ahora todo es internet. Lo más sano y mejor es que se genere un equilibrio informativo entre estos medios, la radio y la prensa, indicó el universitario.
Para Luis Ángel Hurtado sería deseable que en el futuro se apueste por políticas más benéficas para la población como la alfabetización digital y mediática. Eso puede garantizar mayor democratización de la sociedad a partir del empleo de internet y otros medios de comunicación.
Regular ¿hasta dónde?
Hoy en día la libertad de expresión está en vilo porque solo unos cuantos pueden expresarse o hacer que sus contenidos lleguen a millones de personas. Ese fenómeno es consecuencia directa de los algoritmos, fórmulas matemáticas bajo el control de los dueños de las plataformas digitales quienes determinan el alcance y la visibilidad de cada publicación.
La regulación excesiva de internet, acotó, no garantiza mayor democratización ni libertad de expresión. En 2020, durante la pandemia, 19 países desarrollados, entre ellos España, Francia, Alemania y en su momento Reino Unido, se enfocaron en regular, en fast track, las fake news.
“Ello se utilizó para castigar al ciudadano; los gobiernos generaron el ‘ministerio de la verdad’ para acallar voces de un opositor o de algún medio de comunicación”, concluyó.
Créditos a la UNAM.




