El pasado domingo, 27 septiembre, vivimos uno de esos días que nos recuerdan por qué vale la pena trabajar para que el deporte llegue cada vez a más mexicanas y mexicanos.
Con “¡Ponte Pila! Bota y Encesta” realizamos nuestra cuarta clase masiva a nivel nacional. En esta ocasión, el protagonista fue el basquetbol y logramos algo que me llena de orgullo: 605 sedes activadas simultáneamente en las 32 entidades del país.
Pero detrás de esa cifra hay algo mucho más importante; hay niñas y niños que quizá tuvieron uno de sus primeros acercamientos al basquetbol, hay jóvenes que encontraron una cancha y una comunidad para mantenerse activos, pero también hay madres, padres y familias completas que dedicaron parte de su domingo a convivir a través del deporte; y eso es lo que queremos construir desde la CONADE.
Estoy convencido de que nuestra responsabilidad no termina en impulsar el deporte de alto rendimiento y acompañar a nuestros atletas en las grandes competencias. También tenemos que llevar la actividad física a las calles, parques, escuelas, unidades deportivas y comunidades de todo México.
Esta jornada fue posible gracias al trabajo coordinado entre la CONADE y la Asociación Deportiva Mexicana de Baloncesto (ADEMEBA), así como al respaldo de los Órganos de Cultura Física y Deporte, CIBACOPA y la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.

También quiero reconocer y agradecer el gran trabajo de los promotores de activación física, voluntarios y sembradores Ponte Pila que estuvieron en las canchas haciendo posible esta movilización nacional.
Desde muy temprano vimos imágenes extraordinarias en distintos puntos del país; en la Ciudad de México, por ejemplo, Venustiano Carranza reunió a decenas de participantes y contó con la presencia del secretario de Educación Pública, Mario Delgado; representantes de la CONADE; el presidente de ADEMEBA, Modesto Robledo, y el entrenador de nuestra selección nacional varonil, Omar Quintero.
En Zapopan tuvimos además a un invitado muy especial: Horacio Llamas, referente del basquetbol mexicano y primer jugador de nuestro país en llegar a la NBA, compartiendo la cancha con niñas y niños.
El Sistema Nacional de Deporte Masivo tiene precisamente esa misión: que estas actividades no sean acontecimientos aislados, sino parte de una estrategia permanente que genere hábitos y haga del deporte una práctica cotidiana.
Y para lograrlo necesitamos trabajar juntos: Gobierno, federaciones, ligas, institutos estatales, municipios, entrenadores, promotores, deportistas y sociedad.
Desde la CONADE tenemos la responsabilidad de convertir esa visión en acciones que puedan sentirse en cada comunidad.
605 sedes, más de medio millón de mexicanos practicando basquetbol, son un gran paso, pero no son el punto de llegada. Queremos más canchas activas, más comunidades participando y, sobre todo, más mexicanas y mexicanos haciendo del deporte una parte de su vida.
Porque cuando logramos que una persona comience a moverse, no solamente estamos promoviendo actividad física, estamos sembrando un hábito que puede acompañarla toda la vida; porque el deporte transforma vidas.



