- Ante parlamentarios de Iberoamérica reunidos en Madrid, Haces llamó a pasar de observar la transformación tecnológica a incidir en ella.
- Propuso tres compromisos: legislación flexible basada en riesgos, evaluaciones independientes para los sistemas más poderosos y autoridades especializadas en inteligencia
- Advirtió que la regulación debe proteger derechos y seguridad sin frenar la innovación que necesitan las economías.
El diputado federal Pedro Haces Barba llamó a los parlamentos de Iberoamérica a asumir un papel activo en la definición de las reglas que gobernarán la inteligencia artificial y sostuvo que la discusión ya no consiste en decidir si esta tecnología transformará al mundo, sino quién establecerá los límites y responsabilidades de ese cambio.
Durante su participación en el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, Haces afirmó que la humanidad atraviesa un cambio de época marcado por transformaciones comerciales y tecnológicas que avanzan a una velocidad extraordinaria.
Durante su participación en el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, Haces afirmó que la humanidad atraviesa un cambio de época marcado por transformaciones comerciales y tecnológicas que avanzan a una velocidad extraordinaria. En el marco del encuentro, dialogó con el rey Felipe VI de España, quien participó en la jornada junto con representantes parlamentarios de Iberoamérica.
“¿Queremos presenciar ese cambio o vamos a incidir en él?” Innovar, pero con reglas
Haces reconoció el enorme potencial de la inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de medicamentos, elevar la productividad, democratizar el conocimiento y contribuir a resolver problemas que durante generaciones parecieron imposibles.
Pero advirtió que ese mismo poder puede profundizar desigualdades, desplazar empleos, multiplicar la desinformación y automatizar decisiones injustas.
Para el legislador mexicano, el desafío no está en detener el desarrollo tecnológico, sino en construir reglas capaces de acompañarlo.
Señaló que incluso empresas líderes en el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial más avanzados han comenzado a demandar evaluaciones independientes y estándares comunes de seguridad.
“Cuando los grandes de la inteligencia artificial, que por décadas aceleraron el desarrollo, ahora frenan y piden límites, los parlamentarios del mundo no podemos quedarnos callados ni con los brazos cruzados.”
Tres compromisos desde Iberoamérica
Desde Madrid, Haces propuso que los parlamentos impulsen tres compromisos comunes para gobernar el desarrollo de la inteligencia artificial.
Primero, marcos legislativos flexibles y basados en riesgo que protejan derechos sin asfixiar la innovación que necesitan las economías.
Segundo, mecanismos de evaluación independientes para los sistemas de inteligencia artificial más poderosos.
“Ninguna empresa, por responsable que sea, debe ser juez único de la seguridad de su propia tecnología.”
Tercero, la creación en cada país de autoridades especializadas e independientes en inteligencia artificial, con capacidad técnica para auditar, certificar y actuar cuando el nivel de riesgo lo exija.
“La inteligencia artificial ya está cambiando el mundo”
Haces sostuvo que los parlamentos tienen ante sí una decisión que trasciende la discusión tecnológica y toca directamente la responsabilidad de los Estados frente al futuro de sus sociedades.
Afirmó que las reglas que se construyan hoy determinarán cómo se distribuyen los beneficios de la inteligencia artificial, cómo se protegen los derechos y quién asume responsabilidad frente a sus riesgos.
Y cerró:
“Las y los parlamentarios de Iberoamérica y del mundo no vamos a decidir si la inteligencia artificial va a cambiar el mundo. Ya lo está haciendo. La decisión que debemos asumir es si seremos nosotros, o serán otros, quienes definan las reglas de ese cambio para nuestros países.”




