Reconocimiento de lenguas maternas fortalece la diversidad cultural de México, subraya Laura Itzel Castillo Juárez

  • Senado de la República conmemora el 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna

La presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, subrayó que el reconocimiento, desarrollo y uso de los dialectos indígenas fortalece la diversidad cultural de México y promueve los derechos lingüísticos, así como el libre pensamiento de las personas.

 

En la conmemoración del 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna, la senadora añadió que este rasgo es un símbolo de dignidad y de identidad de los pueblos originarios, además de que constituye el principal medio de transmisión de conocimientos y preservación de la cultura, por lo que resulta fundamental para la educación y el desarrollo sostenible.

 

Destacó que nuestro país cuenta con 69 lenguas originarias que reflejan la forma de pensar, sentir y entender el mundo de los pueblos indígenas, lo que nos hace el segundo país de América con mayor cantidad de variantes lingüísticas y nos ubica entre los primeros diez a nivel internacional.

 

Castillo Juárez resaltó que las mujeres han jugado un papel esencial en la transmisión de la lengua madre, con quienes, enfatizó, “es necesario saldar una deuda histórica de discriminación”, pues ellas han ayudado a la transmisión oral y defensa de la cultura en las poblaciones indígenas.

 

En este punto, celebró que el Congreso de la Unión haya aprobado una reforma constitucional para reconocer los derechos de los pueblos indígenas y afroamericanos, además de que en el Senado de la República se da espacio en la tribuna para que en las sesiones del Pleno una persona de origen indígena emita un discurso en su lengua originaria.

 

“Con estas acciones se preservan las lenguas maternas, aseguramos la supervivencia de la memoria y la diversidad cultural de nuestros pueblos originarios”, subrayó la presidenta de la Mesa Directiva.

 

Desde la tribuna del Salón de Sesiones, la presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Edith López Hernández, indicó que esta conmemoración nos recuerda que las lenguas no son únicamente palabras, sino memoria, identidad, conocimiento y una forma de ver y habitar el mundo.

 

Precisó que en México más de siete millones de personas hablan alguna de las 68 lenguas indígenas, por lo que están vivas en escuelas, centros de trabajo, mercados, campos, tribunales, hospitales y espacios culturales, pese a que a veces no se les reconozca.

 

Resaltó que hablar una lengua materna no debe ser una barrera para el ejercicio de los derechos, tampoco motivo de discriminación ni exclusión. “Se trata de una riqueza colectiva que robustece nuestro pluralismo cultural, vida pública y democracia”, agregó.

 

Virginia Flores Flores, hablante de lengua O’dam y originaria de la comunidad Tepehuana del Sur, en el estado de Durango, subrayó que su dialecto es el legado ancestral más importante que posee ese pueblo, pues con ella interpretan y nombran el mundo que les rodea, tanto el material, como el espiritual

 

Sin embargo, advirtió que esta lengua está en peligro de extinción por el reducido número de hablantes que ha registrado el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, además de que ese pueblo enfrenta cambios rápidos y presencias externas que los desprotege, los vulnera y les provocan miedo y divisiones.

 

“Hoy vengo a pedir que nuestras lenguas no sean sólo reconocidas en documentos, sino protegidas en la vida real: en la educación, en la salud, en la justicia, en los medios. Porque cuando una lengua vive, un pueblo vive”, expresó ante senadoras y senadores.

 

Por Morena, Luisa Cortés García manifestó que, en un contexto global, marcado por la homogeneización cultural, las lenguas originarias representan una reserva invaluable de sabiduría y diversidad, por lo que defenderlas es reconocer que nuestra identidad no es uniforme, “sino tejida con múltiples hilos culturales y lingüísticos” que nos llevan a asegurar que “la diversidad no nos divide, nos fortalece”.

 

La senadora del PVEM, María del Rocío Corona Nakamura, dijo que presentó una iniciativa para que la preservación, difusión y uso de las lenguas indígenas se incorporen como base obligatoria en las políticas en materia de ciencia, tecnología e innovación, y se incluya su presencia en medios de comunicación, telecomunicaciones y nuevas tecnologías de la información, “porque el progreso científico y tecnológico es un derecho al servicio de todos”.

 

Del PRI, Carolina Viggiano Austria señaló que durante siglos hablar una lengua originaria fue motivo de discriminación, “una herida histórica que no puede ignorarse”, por ello, defender las lenguas maternas no es un folclor, no es un gesto simbólico, sino un acto de justicia. No basta con que estén reconocidas en la Constitución Política, aseveró, pues “necesitamos educación bilingüe de calidad, servicios de salud con intérpretes y acceso a la justicia en lengua propia”.