“La explicación de los que ven, lo que otros no vemos”
Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el Análisis de Temas Económicos y Sociales de México y Nezahualcóyotl
@MRODOLFO_CID
Ya en alguna columna se planteó qué son las calificadoras crediticias y que es lo que califica, es decir a partir de la revisión de una serie de variables, establecen una calificación sobre la posibilidad de pago que tiene un país, para cubrir sus compromisos crediticios en tiempo y forma, de manera que una calificación alta, da señal a los inversionistas, de que se puede invertir en México, tanto de forma física, como de cartera, calificaciones intermedias, significan que se puede invertir, pero es mejor dejarlo para otra ocasión, mientras que calificaciones bajas, son disuasorias de la inversión.
Para desarrollar esta exposición, se han tomado como base los informes, conceptualizaciones y descripción de calificaciones de Fitch Rating y sus estudios para determinar y anunciar la calificación crediticia para México en el actual periodo, a lo que se suman los apuntes y análisis de quien escribe esta columna para reforzar la descripción de este evento y hacerlo comprensible.
Un efecto de una calificación baja es el incremento del costo del endeudamiento por tratarse de un mayor riesgo y en esa situación se encuentra México, al ser sujeto por parte de Fitch Ratings, de la ratificación de la calificación BBB- con perspectiva estable para el país, lo que significa que, por el momento, no hay intención de cambiarla. La calificación de México no se encuentra en riesgo por el momento, debido a un manejo todavía prudente del endeudamiento, finanzas externas bajo control, así como la diversificación de mercados.
La calificación no fue mayor, debido al casi nulo crecimiento, indicadores de gobernanza débiles, dificultades fiscales relacionados con una base de ingresos baja y rigideces presupuestarias, además de los muy graves pasivos contingentes de Pemex.
Fitch Ratings utiliza una escala alfabética para medir la capacidad de los prestatarios para cumplir con sus obligaciones, o sea, la solvencia que tienen para pagar sus deudas, al igual que las pérdidas que los inversores pueden sufrir con los mismos. Las notas a largo plazo se miden con la escala alfabética de ‘AAA’ a ‘D’, siendo la ‘AAA’ la mejor calificación y la ‘D’ la peor. Asimismo, utiliza los modificadores +/- para las categorías que existen entre ‘AAA’ y ‘CCC’, esto con el fin de otorgar calificaciones intermedias.
Las clasificaciones de Fitch para las mejores notas crediticias, de mayor a menor son: AAA, AA, A y BBB. Si un país o compañía cuenta con alguna de estas calificaciones, significa que invertir en ellos será favorable, pues el emisor es considerado de “calidad, fiable y estable”. Ahora bien, si la calificación va de la BB a la CCC – BB, B y CCC – significa que la inversión es especulativa, es decir, que existe cierto riesgo de crédito. A partir de la letra C se considera una mala inversión ya que existen riesgos de impago. Esta escala se maneja en las siguientes clasificaciones: CC, C, DDD, DD y D.
Para México, que se le haya asignado BBB- con carácter estable, se debe a que Fitch estima que la economía mexicana puede soportar un entorno económico más difícil; una desaceleración económica ya en curso probablemente empeorará debido a un giro agresivo hacia el proteccionismo comercial en Estados Unidos, con el gobierno de Trump, esperándose que el actual gobierno de Sheinbaum se mantenga en sus objetivos de consolidación fiscal en general a pesar de la difícil situación. México es muy vulnerable al proteccionismo comercial del vecino del norte, ya que décadas de integración han hecho que las exportaciones representen el 27% del PIB nacional en 2024, por lo que se considera que los aranceles ya impuestos podrían tener impactos significativos, especialmente en el sector automotriz, y la incertidumbre está afectando la actividad.
Aunque en el marco de su política arancelaria, Estados Unidos concediera trato preferencias para México, la situación por si misma, genera incertidumbre para la inversión extranjera directa, poniendo en riesgo la estabilidad, en tanto la situación perdure.
El crecimiento del PIB real disminuyó a 1.5% en 2024, terminando el año con-0.6% en el cuarto trimestre, debido a una caída en la inversión pública y la incertidumbre generalizada, por lo que, aunado a los aranceles, se espera que 2025, presente una disminución que pueda alcanzar el -0.4%, así como la desaceleración del ciclo estadounidense. La perspectiva económica es incierta y dependerá de la negociación del T-MEC y la nueva relación comercial que surja de este, lo que resultará fundamental, ya que, de manera inercial, en 2026, el PIB crecerá al 0.8%
De acuerdo con Fitch, el «Plan México» busca mejorar las perspectivas de crecimiento, a través de un modelo dirigido por el estado con participación del sector privado dada la limitación de recursos fiscales. La nueva legislación del sector energético refuerza la primacía de las empresas públicas, pero introduce nuevas modalidades para la asociación con el sector privado, pero no está claro el espacio de participación del sector privado, el que a su vez muestra preocupaciones sobre el entorno que se han agravado por reformas recientes para renovar el poder judicial y desmantelar organismos reguladores autónomos.
El aumento de los gastos sociales, grandes proyectos públicos, mayores costos de intereses y las pérdidas operativas de Pemex han empeorado la posición fiscal, elevando los «requerimientos de financiamiento del sector público a un récord de 5.7% del PIB en 2024, las autoridades apuestan por una reducción adelantada a 3.9% en 2025, mediante grandes recortes en inversión de capital tras la finalización de esos grandes proyectos y austeridad en gastos operativos incluso en áreas prioritarias como lo son la salud, educación y seguridad.
La recaudación fiscal aumentó 10% interanual en términos reales en los primeros dos meses de 2025 a pesar de la actividad económica estancada, reflejando fortaleza y posibles ganancias de algunas medidas, mientras que los recortes en el gasto siguen en curso. La debilidad económica, la menor producción o precios del petróleo y compromisos de gasto imprevistos, representan riesgos muy fuertes, si estos se materializan, las autoridades podrían recurrir a fondos de estabilización modestos que equivalen a 0.3% del PIB y sacar provecho de un probable dividendo de Banxico de hasta el 0.5% del PIB según muestran datos de la agencia.
Las autoridades esperan una mayor reducción del déficit en 2026 y posteriormente, debido a menores costos de intereses y mayor austeridad en el gasto. Pero la agencia espera tasas de interés más altas que las autoridades, y que las prioridades sociales y rigideces presupuestarias harán que la austeridad sea cada vez más difícil, por lo que se prevé que las autoridades sigan explotando los esfuerzos de administración tributaria, sin que se busque un nuevo diseño de la estructura tributaria.
El soberano continúa apoyando a Pemex, que está en dificultades, ya que la producción disminuye y la refinación con pérdidas erosiona su posición operativa. Los planes del gobierno federal para Pemex anunciados hasta ahora probablemente no entreguen un cambio importante, por lo que, en opinión de Fitch, esos cambios no cambien el modelo operativo de la empresa. Esto podría requerir un apoyo adicional más allá de los montos anuales de alrededor de 7 mil millones de dólares incluidos en los presupuestos de 2024 y 2025, y asumidos en el análisis de la agencia.
La deuda bruta del gobierno general, es decir a nivel federal, estatal y pasivos de IPAB, pero excluyendo a las empresas estatales aumentó a 50.9% del PIB en 2024, desde 45.5% en 2023, Fitch proyecta que aumente aún más a 54.3% en 2025, y converja con la mediana ‘BBB’ del 58% en los próximos años. Esta métrica de deuda del gobierno general refleja una migración gradual de pasivos de Pemex al soberano, y por lo tanto está aumentando más rápido que la métrica oficial de deuda pública que incluye a las empresas estatales, este es un riesgo importante.
La inflación se ha moderado a 3.8% interanual y las expectativas permanecen estables dentro del rango objetivo, lo que ha permitido a Banco de México recortar su tasa de política a un ritmo más rápido, por lo que es un hecho su cierre en 2025 a un rango de 7.5%.
Banco de México tiene margen para una política monetaria contra cíclica, aunque esto podría volverse más limitado si un choque arancelario debilita la moneda o afecta la confianza del mercado, lo que de momento se ve favorecido por una posición externa todavía sólida. El déficit en cuenta corriente fue solo 0.4% del PIB en 2024, la moneda flexible actúa como una primera línea de defensa efectiva contra choques externos, mientras que 237 mil millones de dólares en reservas internacionales y 36 mil millones de dólares en la Línea de Crédito Flexible con el FMI representan un seguro muy fuerte contra choques externos.
En gobernanza, México tiene una calificación realmente baja, lo contrario para la Estabilidad Política y Derechos como para Estado de Derecho, Calidad Institucional y Regulatoria y Control de la Corrupción; estas calificaciones reflejan el alto peso que los Indicadores de Gobernanza del Banco Mundial, pero existen factores que podrían propiciar una degradación de la calificación:
– Finanzas públicas: Un aumento rápido y continuo de la deuda/PIB a mediano plazo; por ejemplo, debido a la falta de consolidación fiscal y/o una materialización mayor a la esperada de pasivos contingentes de Pemex.
– Macroeconómicas: Un choque más severo y prolongado a la economía, probablemente relacionado con desarrollos arancelarios, y/o debilitamiento en la consistencia y credibilidad de la política que resulte en una reevaluación del aumento en nuestra calificación por este factor.
En esta lógica, también existen factores que podrían hacer que mejore la calificación crediticia nacional:
– Finanzas públicas: Consolidación fiscal que ponga la deuda/PIB en una trayectoria descendente, particularmente mediante mejoras en los ingresos que aumenten la flexibilidad fiscal, y reducción de pasivos contingentes de Pemex.
– Macroeconómicas: Mejores perspectivas para la inversión y el crecimiento potencial, apoyadas por reformas internas o desarrollos arancelarios externos.
El comité de calificación soberana de Fitch ajustó los parámetros para calificar a México, quedando de la siguiente manera:
- Macroeconómico: +1 nivel, para reflejar el historial de México de políticas macroeconómicas prudentes, creíbles y consistentes, que no está capturado por la puntuación débil del indicador de gobernanza.
- Finanzas públicas: -1 nivel, para reflejar pasivos contingentes relacionados con Pemex, que han estado migrando gradualmente al balance del soberano a medida que apoya a la empresa; y una base de ingresos estrecha y rigideces presupuestarias crecientes que limitan la flexibilidad fiscal.
Se califican 18 variables basadas en promedios centrados de tres años, incluyendo un año de pronósticos, para producir una puntuación. El techo de México ha sido BBB+, dos niveles por encima del grado de inversión a largo plazo en moneda extranjera. Esto refleja fuertes limitaciones e incentivos, en relación con los controles de capital o cambios en el tipo de cambio que impedirían o dificultarían significativamente que el sector privado convierta moneda local en moneda extranjera y transfiera los ingresos a acreedores no residentes para el pago de la deuda.
México tiene una puntuación de relevancia para Estabilidad Política y Derechos y por lo tanto son altamente relevantes para la calificación y un motor clave de la calificación con un peso alto. Como México tiene un rango porcentual por debajo de 50 para el respectivo Indicador de Gobernanza, esto tiene un impacto negativo en el perfil crediticio; el país también tiene una puntuación relevante para Estado de Derecho, Calidad Institucional y Regulatoria y Control de la Corrupción, pero la baja gobernanza, afecta también de manera negativa.
México tiene una puntuación de relevancia para Derechos Humanos y Libertades Políticas ya que el pilar de Voz y Rendición de Cuentas es relevante para la calificación, pero la gobernanza deficiente tiene un impacto negativo en el perfil crediticio, al igual que en las otras variables.
México tiene una puntuación relevante para los Derechos de los Acreedores ya que la voluntad de pagar y reembolsar la deuda es relevante para la calificación y es un motor de calificación para México, como para todos los soberanos. Como México tiene un historial de más de 20 años sin una reestructuración de deuda pública, esto tiene un impacto positivo en el perfil crediticio.
Hablar de gobernanza, significa comprender la forma en que distintos actores sociales, es decir las familias, las empresas y el gobierno, se organizan y trabajan juntos para lograr el desarrollo del estado; implica la colaboración activa de todos los sectores en la toma de decisiones, la ejecución de políticas y la evaluación de resultados, situación en la que México está reprobado y de acuerdo con Fitch, esto lastra el desarrollo económico y el verdadero bienestar para la gente.
A lo largo de estos años, a pesar de la reducción de la inversión pública y la muy mala gobernanza, no ha dejado de fluir la inversión privada de carácter extranjero, que junto con la recaudación fiscal récord que ha logrado la autoridad, mantienen estable el “estancamiento” en que se encuentra México, lo que sirve de plataforma de espera para ese capital extranjero, a que se construyan las nuevas relaciones comerciales de América del Norte, a través de T-MEC evidentemente totalmente renegociado inicie un ritmo de nuevas inversiones que reactiven la economía.
En palabras de Fitch, adicionalmente a lo anterior, tiene que resolverse el problema de Pemex, que en lo personal no veo como, en tanto la extracción de petróleo, no alcance por lo menos los 2 millones de barriles diarios y el sistema de refinación no se desempeñe en un mercado interno de gasolinas.
De forma independiente, vale la pena intentar revisar las variables que revisó Fitch, para valorar la calidad de análisis y constatar lo que evidentemente los extranjeros y el sector financiero ve como favorable, no sin antes recordar que las agencias calificadoras operan con una alta carga política y para ello, no hay que olvidar el caso de Grecia en 2009, donde la agencia mantenía a aquel país con grado de inversión, aun cuando ya había caido en impago de su deuda.
En resumen, esto es lo que unos ven respecto a la economía de México, ven lo que otros no divisamos, por lo que, con honestidad profesional, nos obliga a constatarlo, aceptarlo si es cierto o debatirlo si no lo es: o usted ¿Qué opina?




