¿Y de esto si podemos hablar los medios?

 

PODER CIUDADANO

Diego es un joven de 18 años, que llegó a la Ciudad de México hace apenas unos meses, de su lugar de origen, Calpulalpan, Tlaxcala, donde había vivido siempre.

Terminando solo la secundaria, comenzó a trabajar muy joven, mucho antes de los 18, para poder ayudar a su familia. Así fue como con solo una mochila, agarró el camión, y llegó a la Ciudad de México.

Buscando diario que comer, contó con la suerte de encontrar una persona encargado de un edificio de oficinas y estacionamiento público, donde le dieron la oportunidad de quedarse a dormir, y de trabajar de lunes a viernes, en la colonia Tabacalera. Muy cerca de la esquina de Paseo de la Reforma y avenida Insurgentes.

Se aplicó Diego con la chamba, y logró que le dieran una ayuda semanal, además de ponerse a lavar coches y hacer mandados. Lo que sea para juntarse una lanita y poderse ir cada quince días a su pueblo a ver a su familia, llevándoles una ayuda también.

Me platicó este joven, que en noviembre pasado, una patrulla se detuvo frente al edificio donde trabaja, cuando estaba lavando un coche de los que le encargan. Le dijeron que estaba prohibido, y sin más ni más se lo treparon a la patrulla y se lo llevaron a la Cuauhtémoc, y de ahí al torito por 36 horas.

Lo que le pasó desde que lo detuvieron hasta que lo soltaron es de esas historias de la época del negro Durazo. Que cuanto dinero traía, que no podía trabajar ahí sin permiso de ellos, que les soltara dinero para soltarlo, y al final que en su informe iban a decir que estaba lavando el coche con manguera, para acusarlo de delito ambiental y que con eso era reclusorio.

Y no solo los corruptos patrulleros, sino también le pedían dinero en el juzgado cívico, el de la Cuauhtémoc, para soltarlo, y también un guardia del torito.

Al final de cuentas le robaron mil pesos de la cartera, le dijeron que se cuidara porque también lo podrían acusar de cargar droga, y lo soltaron después de dos días.

Me platica Diego que al salir del torito, no sabía ni como regresarse al trabajo, porque no conoce la ciudad. Afortunadamente logró regresar a sus labores, pero con la amenaza constante de que lo vuelvan a detener, cuando ve pasar alguna patrulla.

Esta semana llegaron 6 policías motociclistas, y se fueron sobre Diego. El joven, siguiendo la recomendación de sus patrones, se metió al edificio donde trabaja, sabiendo que no podían meterse por la fuerza.

Ante el enojo de los montoneros motociclistas, le patearon la cubeta con la que estaba lavando un coche afuera, y le dijeron que se cuidara porque iban a regresar.

Tenemos los datos de la calle, el día y la hora que fue. Ante estos hechos, varias reflexiones: ¿el C5 encubre policías corruptos que violentan a jóvenes que trabajan honestamente?

¿Qué pasó con el programa contra franeleros que anunció la Jefa de Gobierno Clara Brugada? ¿por qué no en lugar de ir a operativos afuera de los hospitales o en otras zonas conocidas de la Cuauhtémoc, se van contra jóvenes, que con el permiso de sus jefes, lavan coches para poder ganarse unos pesos más?

Diego es un muchacho como miles, que buscan mejores opciones de vida ¿por qué a ellos es a quienes las mismas autoridades, les piden derecho de piso para poder trabajar honestamente?

Cero y van 4, Secretario Pablo Vázquez, hay que meter orden en su policía, porque se lespuede escapar la honorabilidad por los malos elementos.

X: @floresaquino

FB: Juan Carlos Flores (fan page con el puño levantado)