16 C
Mexico City
miércoles, abril 22, 2026
Inicio Salud Efectos del estrés en el cuerpo

Efectos del estrés en el cuerpo

El estrés no es bueno ni malo, es una reacción natural ante las demandas o desregulaciones del ambiente que sobrepasan al momento la capacidad de respuesta. Un estímulo estresante puede ser movilizador, es decir, que impulse al cambio, que motive el movimiento del cuerpo o la reestructuración del pensamiento, o puede ser nocivo y paralizante, que impida realizar actividades y genere malestar físico.

Cuando se altera “el modo natural de las cosas” u homeostasis (equilibrio) del cuerpo, reaccionan varios sistemas en respuesta, principalmente el sistema nervioso central, el endocrino y el inmune. Se secretan hormonas ante el estrés como el cortisol, pero también suben los niveles de dopamina. Se activan sobre todo la amígdala, el hipotálamo y las cortezas límbicas (encargadas de las emociones), se generan sentimientos de miedo, ansiedad, displacer, tristeza o desesperanza, entre otros. Se activa la respuesta simpática (encargada de que el cuerpo reaccione ante los estados de alerta o estrés), que acelera el pulso y la respiración, puede aumentar la sudoración y alterar el proceso digestivo.

Los estudiantes universitarios son una población generalmente estresada, y esto seguirá aumentando a medida que sigan elevándose las demandas de la actualidad. Estudiar y trabajar a la vez debido a la inflación y los bajos salarios, o el estilo de vida sedentario, el excesivo uso de redes sociales, la generalización del consumo de café y tabaco/cigarros/cigarrillos electrónicos u otras drogas. El mundo pide personas cada vez más especializadas y preparadas en menos tiempo. Exige que uno deba saber mucho de todo, hacerlo todo, participar en todo y ser súper productivo.

Todo ello repercute en el cuerpo y en el bienestar psicológico. Algunos de sus efectos son: pérdida o ganancia de peso corporal, resfriados, dolores de cabeza o padecimientos estomacales, trastornos del sueño, ansiedad o depresión, problemas de concentración. Se suelen deteriorar los hábitos alimenticios, deportivos y de sueño, cayendo en dietas nada saludables ni balanceadas y horarios muy desproporcionados e irregulares de comida. A su vez, el deterioro del sueño favorece el aumento de peso. El estrés también puede exacerbar en algunos casos procesos como el acné, la dermatitis y la gastritis. Es un importante generador de tensiones musculares (producto de la tensión sostenida voluntaria o involuntariamente) en especial en la zona del cuello, espalda y hombros.

Para contrarrestar estos efectos negativos puedes: respetar más tu tiempo de descanso para dejar que el cuerpo se reponga, organizar mejor el tiempo y las actividades que tienes/quieres hacer, de modo que sea una agenda realista y que no te lleve sofocado/a; dormir las horas necesarias. También puedes dejar comidas adelantadas, por ejemplo, en la cena cocina dos platos de más para garantizar el almuerzo y cena del día siguiente o preparar el fin de semana comida para varios días y en la semana sólo es descongelar, preparar algo ligero para acompañar como una ensalada y listo.