Con información de la UNAM.
- México y Canadá buscan la extensión del acuerdo, mientras Estados Unidos tiene una actitud revisionista, destacó Juan Carlos Barrón Pastor, acompañado por Samuel Ortiz Velásquez
Con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el comercio para los tres países ha alcanzado niveles históricos, la región se consolida como uno de los espacios económicos más importantes del mundo y México ha fortalecido su posición como socio estratégico de América del Norte y principal socio de Estados Unidos (EUA), dijo la directora de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Lorena Rodríguez León.
Ello parece alentador, pero un balance serio exige reconocer que el éxito comercial no agota la discusión sobre el progreso económico. El incremento de las exportaciones, la atracción de inversión y oportunidades asociadas como el nearshoring tampoco se han traducido para nuestro país en mayor productividad y mejores salarios (a excepción del incremento al salario mínimo).
La escasa innovación tecnológica y la reducción de las desigualdades territoriales siguen siendo persistentes en México y el T-MEC no ha ayudado a mejorarlas, apuntó durante inauguración del seminario “A seis años del T-MEC: Balance y perspectivas desde la Universidad”, realizado en esa entidad académica.
“La pregunta central sigue siendo cómo transformarlo para que la integración económica sea una estrategia no solo comercial, sino también de desarrollo incluyente y sostenible. Esa respuesta todavía no la tenemos”, aseveró en el Aula Magna Jesús Silva Herzog de la FE.
Lograr continuidad
En su oportunidad, el director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Juan Carlos Barrón Pastor, recordó: estamos en una fase decisiva con una reunión virtual para el 1 de julio y otra presencial del 16 al 20 del mismo mes en nuestro país.
“México y Canadá buscan una extensión del T-MEC por 16 años para dar certidumbre al acuerdo, mientras Estados Unidos está en una actitud revisionista, metiendo incertidumbre, manteniendo los aranceles, sobre todo del acero y el aluminio, y buscando reconfigurarse a su favor. No podemos seguir descansando en este modelo por siempre, pero hoy lo prioritario es la revisión del acuerdo, pese a la declaración de Donald Trump de querer retirarse del mismo”.
Llevamos varios días con transacciones bursátiles a la baja, con los sectores automotriz y del acero vulnerables, además de numerosas empresas en esa situación por la incertidumbre. “El tema digital nos preocupa porque Estados Unidos tiene una agenda ofensiva para beneficiar a sus gigantes tecnológicos, buscando cómo eximir la responsabilidad a sus desarrolladores de inteligencia artificial y bloquear impuestos digitales”, sostuvo.
Mientras, México y Canadá no tienen una posición unificada. Esta última está desesperada porque el acuerdo sea trilateral ante amenazas de EUA de establecer pactos bilaterales con nuestro país y pretende soberanía fiscal para el cobro de impuestos a las grandes plataformas digitales.
En tanto, nuestra nación no tiene una estrategia definida y enfrenta la dificultad de la propuesta para crear un regulador que sustituya al Instituto Federal de Telecomunicaciones. “No llegamos con una idea clara a la agenda, eso es un problema porque tenemos enfrente la gobernanza de todos los servicios digitales, en particular la inteligencia artificial”, indicó.
Mantener la cabeza fría
A decir del profesor de la FE y coordinador del evento, Samuel Ortiz Velásquez, a seis años de la entrada en vigor del tratado, la economía global atraviesa una severa crisis de fragmentación productiva.
“Las últimas estimaciones del Banco Mundial dan cuenta de un crecimiento proyectado para este 2026 en la economía mundial de 2.5 por ciento global. Existe un riesgo importante en economías emergentes y en países en desarrollo. A este entorno estructural de lento crecimiento se suma una presión geopolítica directa”, alertó.
El presidente Trump volvió a sembrar dudas sobre el futuro de la integración regional al declarar que preferiría no tener el acuerdo, que su nación estaría mejor sin él. “La Secretaría de Economía de México ha delineado su postura: mantener la cabeza fría frente a la presión, proponer a Norteamérica como un bloque unificado para competir frente a Asia y buscar una extensión del tratado por 16 años más, hasta 2042”, concluyó.
Créditos a la UNAM.




