- Más de 280 universitarios puma participaron en la tercera Jornada UNAMos, realizada en Temascalapa, Estado de México, donde se desarrollaron intervenciones interdisciplinarias educativas, actividades de detección oportuna y orientación comunitaria en temas de salud, nutrición, bienestar, entorno urbano y participación social
Con información de la UNAM.
Horas más tarde, las calles de Temascalapa (Estado de México) se llenan de jóvenes profesionistas que caminan entre puestos, casas y personas que esperan un turno. De pronto, la plaza del pueblo se convierte en consultorios, laboratorio, módulo veterinario, espacio de salud mental, consejerías y punto de encuentro entre Universidad y comunidad.
Se trata de la tercera Jornada UNAMos, que organiza la Facultad de Medicina (FacMed) de la UNAM.
La fila para el registro crece rápidamente: hay personas que llegan para revisarse la presión arterial, otras para hacerse estudios de glucosa, triglicéridos y colesterol. Algunas llevan perros, gatos, conejos y hasta caballos para recibir atención veterinaria. Otras sólo quieren preguntar algo que nunca antes habían podido consultar con un especialista.
Ahí aparece Elías Miranda Juárez, campesino de 43 años, acompañado de una yegua y una potranca recién nacida. Había acudido a realizar un trámite cuando vio los módulos instalados por la UNAM. “Vi que había atención para animales y pregunté cuánto costaba. Me dijeron que era gratuita, entonces regresé por mi equino”, cuenta. Ella había parido nueve días antes y presentaba problemas en la piel ocasionados por una plaga de ratas en la caballeriza. Elías decidió aprovechar la jornada para revisar tanto la salud reproductiva del animal como la infección.
“A mí siempre me interesó la carrera de veterinario, aunque las condiciones económicas no me permitieron seguir; sólo estudié hasta el bachillerato. Lamentablemente, a las comunidades no llegan estos estudios y consultas. Ahorita que son gratuitas, debemos aprovechar”.
A veces —indica— pensamos que atenderse es una pérdida de tiempo porque priorizamos el trabajo. Así pasa con la salud: la descuidamos. Pero estos jóvenes se desprenden de su tiempo, dinero y esfuerzo para dedicarle estos momentos a la comunidad.
Su historia no es única: algunas personas regresan a estas jornadas para dar seguimiento a su salud, como Rosa Enriqueta Pérez Guzmán, costurera que desde hace 36 años vive en la comunidad y sabe lo difícil que resulta acceder a atención especializada. Ella acude a revisión oftalmológica.
“Es difícil que este tipo de servicios lleguen a nuestro pueblo. Los cuidados aquí brindados son excelentes. Aquí somos de bajos recursos y conseguir unos lentes cuesta mucho, por eso agradecemos que nos acerquen estos servicios; ojalá que sigan viniendo”, afirma.
Diagnóstico que cambia vidas
Durante la jornada, las y los universitarios realizaron 52 actividades relacionadas con atención médica, prevención, salud mental, educación sexual, nutrición, bienestar emocional, tecnología y participación comunitaria. Participaron más de 200 estudiantes y decenas de especialistas de distintas facultades y entidades, como Medicina, Enfermería, Psicología, Ingeniería, Arquitectura, Veterinaria, Nutrición, Fisioterapia, Trabajo Social y Optometría, además de organizaciones enfocadas a salud pública, detecciones metabólicas o VIH, entre otras.
A su vez, las brigadas incluyeron talleres de derechos humanos, lactancia materna, prevención de adicciones, alfabetización digital, salud sexual, regulación emocional, prevención de enfermedades crónicas y actividades infantiles. También hubo fisioterapia, trabajo social, vacunación antirrábica, desparasitación y revisión de animales de trabajo, lo cual refleja la importancia de la ganadería y el campo en la región.
La estrategia forma parte del Programa La UNAM Adopta una Comunidad, impulsado por la FacMed, pero a decir de Patricia Yazmín Moreno Torres, responsable del proyecto, la comunidad es quien adopta a los y las universitarias, pues siempre los y las reciben con los brazos abiertos, además de ser muy participativa.
“La elección de Temascalapa no fue casual. Antes de las jornadas se realizó un diagnóstico de salud que confirmó altos índices de diabetes, hipertensión y síndrome metabólico, todos ellos antesala de enfermedades sin diagnóstico o sin control médico adecuado”, señala.
Según explica, el diagnóstico comunitario revela que Temascalapa enfrenta importantes desafíos sociales y de salud pública. El municipio tiene más de 43 mil habitantes y un crecimiento poblacional acelerado; además, más del 52 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza moderada y 9.5 por ciento lo hace en pauperización extrema.
Entre los principales problemas de salud identificados están la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, obesidad, depresión, ansiedad, enfermedad renal crónica y desnutrición. Los documentos también muestran carencias estructurales que afectan la atención médica: deterioro de rutas de acceso, falta de internet en centros de salud, insuficiencia de personal y dificultades para el seguimiento de pacientes.
Por ello, La UNAM Adopta una Comunidad busca consolidar un modelo interdisciplinario en el que estudiantes, académicos y especialistas trabajen junto con la población para fortalecer el bienestar comunitario
Por su parte, Liliana Márquez Pérez, ama de casa, decidió acercarse a la jornada porque una vecina le comentó que estaban atendiendo a la gente. “Yo casi no vengo a este tipo de cosas porque luego traen programas del municipio y nada más reciben a los que quieren. Aquí vi que estaban tratando a todos por parejo, y decidí sumarme”, relata.
Ella acudió para conocer sus niveles de glucosa y colesterol y lo que descubrió cambió por completo su día: le dijeron que tenía diabetes. “Es algo que no me esperaba, pero es bueno saberlo. Ahora ya sé que debo tomar precauciones e ir con un doctor para comenzar con mi control”.
Para Liliana es notorio el abandono en los servicios de salud locales, por eso insiste en la importancia de que estas brigadas continúen y destaca que la gente debe acudir por su bien propio.
Cuando la Universidad llega al territorio
Detrás de cada módulo hay estudiantes enfrentando por primera vez la realidad comunitaria. María Fernanda González, médica pasante de servicio social, subraya que la prevención debe ser el centro del sistema de salud. “Si lo hacemos, podemos tener una mejor calidad de vida y más años sanos. Algo que nos enseñan en la facultad es que no sólo tratamos una enfermedad, sino a una persona, a un hijo, una esposa, a alguien que viene con preocupación y necesita ser escuchado. La experiencia en comunidad transforma la manera de ejercer la medicina”.
Para ella, salir de la academia significa descubrir el nivel de necesidades en muchas regiones, pues a veces muchas cosas se dan por sentado y aquí no las hay. La gente no sabe identificar síntomas o carece de conciencia sobre su enfermedad porque nunca ha contado con acceso a atención médica. “El cariño de la gente me marcó desde nuestra llegada. La manera en que nos reciben y procuran no te la da ningún aula”.
Las jornadas no sólo buscan atender enfermedades, sino cambiar la manera en que las comunidades se relacionan con la salud.
“El objetivo es cambiar de un modelo de tratamiento a uno de prevención, educación y detección temprana”, dice Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, directora de la FacMed, quien detalla que en esta tercera edición concurrieron siete facultades a través de sus distintas licenciaturas, programas y departamentos (sumando en total 23 áreas participantes que desarrollaron actividades que van desde nutrición y fisioterapia hasta derechos humanos, conectividad, mejoramiento del entorno y atención veterinaria puerta por puerta).
“Las comunidades ganan porque tienen mejor respuesta ante la enfermedad y la Universidad, ya que los y las estudiantes ponen en práctica lo aprendido en las aulas. El programa ha crecido mucho desde su primera edición. Iniciamos hace un año con una feria pequeña y hoy ya tenemos alianzas con instituciones nacionales e internacionales. Cada vez se suman más facultades y personas”.
Mientras cae la tarde, algunos habitantes aún esperan resultados o hacen preguntas antes de que los módulos comiencen a desmontarse. Los y las especialistas guardan equipo y regresan a los camiones, pero algo queda instalado en la comunidad: la sensación de haber sido escuchada y la certeza de que alguien decidió mirar hacia donde pocas veces se mira. La tercera Jornada UNAMos atendió a 387 personas, pero el total de los beneficiados hasta el momento supera las 900. La siguiente jornada está programada para el 9 de octubre de 2026, en la cabecera municipal de Temascalapa.
Créditos a la UNAM.




