• Esta generación concentra el 44.84% de la participación en créditos activos
• Representan el 24.2% de la población nacional, de ahí su relevancia para el sistema financiero
Los Millennials han transformado la manera de relacionarse con el crédito. Para esta generación, integrada por personas nacidas entre 1981 y 1996, el financiamiento representa mucho más que una alternativa para adquirir productos o cubrir gastos. Es una herramienta que los ha acompañado en distintas etapas de su vida, desde independizarse y comprar un automóvil hasta adquirir una vivienda, emprender un negocio o invertir en su desarrollo profesional.
Su comportamiento financiero está estrechamente relacionado con una generación que ha vivido la transición entre la economía tradicional y la digital. Crecieron en un periodo de cambios tecnológicos, incorporaron las plataformas digitales a sus hábitos de consumo y desarrollaron nuevas formas de administrar sus recursos, comparar opciones financieras y acceder a productos de crédito. Estas características también han modificado sus prioridades, ya que el financiamiento lo utilizan desde necesidades inmediatas hasta objetivos de mediano y largo plazo.
De acuerdo con cifras de Círculo de Crédito, correspondientes a septiembre de 2026, los Millennials concentran el 44.84% de la participación en créditos activos, considerando la participación de mujeres (23.82%) y hombres (21.02%). Respecto al monto promedio, las mujeres de esta generación registran $13,836 pesos, mientras que los hombres alcanzan $14,369 pesos. Estos indicadores muestran la relevancia de este grupo en la actividad crediticia y su participación en el financiamiento de distintos proyectos personales.
La vivienda representa uno de los proyectos patrimoniales más importantes para los Millennials. El acceso a un crédito hipotecario puede significar la posibilidad de dejar de rentar, adquirir una propiedad o construir un patrimonio familiar. De manera similar, el financiamiento automotriz facilita la adquisición de un vehículo que puede responder a necesidades de movilidad, trabajo o independencia económica. En ambos casos, el crédito se convierte en un compromiso de largo plazo que requiere planeación y capacidad de pago.
Las tarjetas y los préstamos personales también forman parte de sus decisiones financieras. Mientras las tarjetas permiten administrar compras, realizar pagos y resolver necesidades de liquidez, los préstamos suelen utilizarse para enfrentar gastos relevantes, remodelar una vivienda, financiar estudios o consolidar proyectos personales. La diferencia está en el propósito del financiamiento y en la capacidad de incorporarlo al presupuesto.
El emprendimiento y la educación amplían aún más el papel del crédito en la vida de esta generación. Para quienes buscan desarrollar un negocio propio, el financiamiento puede contribuir a adquirir equipo nuevo o inventario, así como fortalecer sus operaciones. Esta generación ha estado en busca de la capacitación constante a través de especializaciones, certificaciones o programas de formación que permitan mejorar sus oportunidades profesionales. A esto se suma el consumo digital, que ha incorporado nuevas alternativas de pago y financiamiento en plataformas de comercio electrónico, servicios y aplicaciones.
En México, el peso demográfico de esta generación también explica su relevancia para el sistema financiero. Con base en el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI y tomando como referencia la definición generacional de 1981 a 1996, los millennials representan aproximadamente el 24.2% de la población nacional, es decir, alrededor de 30.5 millones de personas. Se trata de un segmento con una presencia significativa en la economía y con necesidades financieras que evolucionan conforme avanzan sus proyectos personales, familiares y profesionales.
“Los Millennials reflejan cómo las decisiones financieras evolucionan de acuerdo con sus proyectos y prioridades. Conocer su comportamiento crediticio permite a los otorgantes contar con más elementos para evaluar los perfiles de quienes solicitan financiamiento y tomar decisiones informadas. En este proceso, las Sociedades de Información Crediticia desempeñamos un papel fundamental al poner a disposición la información sobre el historial crediticio de las personas. Esto contribuye a que conozcan mejor a sus solicitantes y puedan evaluar sus posibilidades de financiamiento para alcanzar objetivos como adquirir una vivienda, comprar un automóvil, emprender o construir un patrimonio”, señaló Juan Manuel Ruiz, CEO de Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia con más de 20 años.
Más allá del acceso a nuevos financiamientos, mantener un historial crediticio saludable y administrar responsablemente los compromisos adquiridos son factores fundamentales para conservar oportunidades de financiamiento y avanzar hacia nuevas metas. Para esta generación, construir patrimonio también significa aprender a utilizar el crédito como un aliado de sus decisiones y no como una extensión de sus ingresos.




