Con información de la IBERO
- Para el Dr. Jorge Negroe, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, el monumento representa identidad nacional, memoria histórica y apropiación del espacio público
- «Si México avanza, ya no sería solamente una victoria deportiva, sería un momento histórico que modificaría la forma en que las y los mexicanos perciben a su selección», afirma
Cada que la Selección Mexicana consigue una victoria o un equipo de la capital conquista un campeonato, miles de aficionadas y aficionados festejan en el Ángel de la Independencia. En días recientes, se ha convertido en epicentro de fiesta, el cual puede crecer si México le gana a Inglaterra.
Para el Dr. Jorge Negroe Álvarez, Académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (IBERO), la explicación va más allá de la costumbre. El Ángel es uno de los símbolos nacionales más importantes del país, ya que representa una referencia compartida para millones de mexicanas y mexicanos.
«La gente no elige un lugar al azar. El Ángel simboliza la nación y la historia de México; por eso se convirtió en el espacio donde las personas expresan colectivamente la alegría por los logros deportivos», explicó en entrevista con Prensa IBERO.
De acuerdo con el especialista, la tradición comenzó durante la Copa del Mundo de México 1970, cuando la Selección Nacional derrotó 4-0 a El Salvador. Aquella celebración marcó el inicio de una práctica que se han mantenido durante décadas para triunfos deportivos.
«Durante muchos años solo se veía una concentración tan grande cuando se ganaba un campeonato o una final. No era común que cada victoria provocara una movilización masiva», señaló.
Con el paso del tiempo, explicó, el fenómeno evolucionó desde el Mundial Corea-Japón 2002 y las concentraciones comenzaron a crecer. En la actual Copa del Mundo, el incremento ha sido notable: de algunos cientos de miles de asistentes se ha pasado a concentraciones que superan el millón de personas.
Para Negroe Álvarez, este comportamiento responde al momento deportivo que vive la Selección Mexicana. Las victorias consecutivas han alimentado una expectativa que pocos aficionadas y aficionados tenían antes del torneo y cada triunfo se vive como una oportunidad histórica.
«Existe la sensación de que cada partido puede ser el último, pero también la esperanza de que el equipo siga avanzando. Esa mezcla de incertidumbre y optimismo hace que cada victoria se celebre con una intensidad mayor», afirmó.
Detalló que, aunque las autoridades de la Ciudad de México han instalado pantallas y han habilitado espacios alternativos como el Monumento a la Revolución, difícilmente podrán desplazar al Ángel como punto de reunión.
«La gente se ha apropiado de ese espacio. Aunque existan otras opciones, al terminar el partido las personas salen de sus casas con el objetivo de llegar al Ángel de la Independencia.»
El Dr. Negroe Álvarez consideró que una eventual victoria frente a Inglaterra tendría un significado especial, ya que representaría la mejor actuación de México en la historia de los mundiales bajo el nuevo formato del torneo.
«Si México avanza, el entusiasmo crecerá más. Ya no sería solo una victoria deportiva; sería un momento histórico que modificaría la forma en que las y los mexicanos perciben a su propia selección», concluyó.
Créditos a la IBERO




