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sábado, septiembre 5, 2026
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REVALORAN LEGADO DEL ESTUDIO FOTOGRÁFICO SÁNCHEZ ORTEGA EN LA MEMORIA VISUAL DE FRESNILLO

  • El responsable del área de Difusión del Centro INAH Zacatecas, Juan Carlos Basabe, abordó el tema en el Coloquio Internacional Camino Real de Tierra Adentro
  • Compuesto por 130,000 placas de negativos, ese archivo dio lugar a la Fototeca del Estado de Zacatecas “Pedro Valtierra”

“Fresnillense que se precie de serlo, suele tener colgado en las paredes de su casa un retrato del Estudio Fotográfico Sánchez Ortega”, con tal aseveración el especialista en fotografía Juan Carlos Basabe Bañuelos calificó la importancia del archivo creado por Ricardo Sánchez Ortega (1911-2000), para sumergirse en la historia colectiva de esa ciudad zacatecana, inscrita como parte del Camino Real de Tierra Adentro (CRTA).

A propósito del tema del coloquio internacional que sobre esta ruta se realiza en Durango: “Imaginarios, devociones y saberes”, el responsable del área de Difusión del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Zacatecas habló de la investigación que desarrolla sobre el personaje y su colección, compuesta por aproximadamente 130,000 placas de negativos, que dieron lugar a la Fototeca del Estado “Pedro Valtierra”.

Señaló que gracias al reconocido fotógrafo Pedro Valtierra Ruvalcaba y su fundación, así como al Instituto Zacatecano de Cultura, que custodia la fototeca, se ha avanzado no solo en la correcta preservación del archivo, sino en su catalogación y digitalización, de manera que 40,000 negativos ya pasaron por esos procesos.

En la actividad, organizada por el INAH, órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y el Instituto Regional del Patrimonio Mundial en Zacatecas, Centro Categoría 2, Basabe Bañuelos reconoció en la figura de Ricardo Sánchez a un constructor de la memoria visual del CRTA, pues desde el traslado de su natal Tlalpujahua, en Michoacán, a la Noria de San Pantaleón, en Sombrerete, Zacatecas, hacia 1927-1928, enlazó con la cámara el paisaje minero y las historias de las familias de la región.

En 1936, con su esposa Carmen Camacho, se trasladó a Fresnillo y estableció allí su estudio fotográfico, el cual se convertiría en el núcleo comunitario y la escuela formativa de sus ocho hijos, quienes trabajaban a tiempo parcial en el local de la calle Mina. Esther, la mayor, además de ser una experimentada asistente, coloreaba, y varias de sus hijas también se capacitaron en ello y trabajaron en estudios de Durango y Puebla.

En su ponencia, el comunicador indicó que Sánchez Ortega se internó en los secretos de la fotografía desde su estancia como ensayador en la Noria de San Pantaleón; no obstante, el perfeccionamiento como retratista lo logró al inscribirse en los cursos por correspondencia de la compañía Eastman Kodak.

“El manejo del estudio, la atención a los clientes y las tomas eran tareas a cargo del mismo don Ricardo, su asistente Florentino y su hija Esther. La clientela buscaba sus mejores galas, fuera de fiestas, desfiles de matachines, bautizos o primeras comuniones, para ser retratada, inclusive, en el cercano santuario del Santo Niño de Atocha.

Ante el auditorio congregado en el patio del Museo Francisco Villa, en la ciudad de Durango, Basabe Bañuelos mostró ejemplos del lenguaje artístico de Ricardo Sánchez Ortega, y señaló que su local fue contemporáneo de otros en Fresnillo, como el de José Antonio Bustamante (que se trasladaría a la Ciudad de México y cuyo archivo resguarda la Fototeca Nacional), Fotografía González y Foto Lux.

No obstante, “el estudio hegemónico siempre fue el de Sánchez Ortega. Las imágenes que de ahí salieron son testimonios de las transformaciones de un pueblo minero a ciudad, de sus costumbres y vivencias, entre 1942 y 1985. Don Ricardo falleció el 24 de febrero de 2000, dejando tras de sí un legado de plata gelatina, en el que todos los fresnillenses se reconocían”, finalizó el ponente.