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Alejandro González Iñárritu ingresa a El Colegio Nacional

Con información de la UNAM.

Por primera vez en sus más de ocho décadas de historia, El Colegio Nacional incorporó a un cineasta entre sus integrantes. Alejandro González Iñárritu, director mexicano ganador de cinco premios Oscar y doctor honoris causa por la UNAM, ofreció la lección inaugural La alucinación consensuada, una reflexión sobre el cine, la memoria, la migración, la experiencia humana y los desafíos contemporáneos de la imagen.

Durante la ceremonia realizada el 26 de mayo de 2026, el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional, subrayó el carácter histórico del nombramiento. “Hoy ingresa al Colegio Nacional Alejandro González Iñárritu, primer cineasta en la historia del Colegio Nacional que forma parte de este claustro, tarea pendiente que se tenía con una disciplina artística que ha aportado tanto a la cultura mexicana y universal”, afirmó.

Leal repasó la trayectoria del realizador de Amores perros21 gramosBabelBirdmanThe Revenant y Bardo, y recordó que en 2019 la UNAM le otorgó el doctorado honoris causa.

Visiblemente emocionado, González Iñárritu reconoció que durante años dudó en aceptar la invitación para integrarse a El Colegio Nacional. “Su invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente”, expresó.

El cineasta aseguró que su incorporación representa también un reconocimiento al cine mexicano y a las generaciones de creadores que construyeron una tradición cinematográfica nacional. En su intervención recordó a figuras como Salvador Toscano, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jorge Fons, así como a cineastas contemporáneos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Tatiana Huezo y Carlos Reygadas.

A lo largo de su conferencia, Iñárritu defendió la potencia visual de la cultura mexicana y vinculó el cine con las raíces simbólicas del país. Afirmó que, a diferencia de otras tradiciones artísticas occidentales, la cosmovisión mesoamericana creó “un lenguaje visual único y profundamente simbólico”.

“México es una potencia visual porque nuestra cultura desde siempre ha convertido la imagen en una forma de explicar al mundo”, sostuvo al referirse a los códices prehispánicos y al muralismo mexicano encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo.

Una experiencia construida con luz

Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la reflexión sobre la luz como elemento esencial del lenguaje cinematográfico.

Para González Iñárritu, el cine depende de ella no solamente como recurso técnico, sino como una herramienta capaz de construir emociones y experiencias.

“Puede haber cine sin sonido, sin música, sin guion e inclusive sin actores. Pero no existe una película sin luz”, señaló.

Asimismo, habló del encuadre, el tiempo, la edición y el sonido como algunos de los elementos que permiten construir significado dentro de una película.

Sobre el encuadre afirmó que no sólo consiste en mostrar algo, sino también en decidir qué permanece fuera de la imagen.

“Cada encuadre es una total y absoluta conspiración de exclusión”, comentó.

Además, el director definió al cine como “una alucinación consensuada”, una experiencia construida a través de la luz, el sonido, el tiempo y el encuadre, donde cada decisión estética transforma la manera en que el espectador percibe la realidad.

Durante su intervención también evocó el impacto que tuvo la Cineteca Nacional en su juventud y recordó cómo las películas de Akira Kurosawa, Federico Fellini, Werner Herzog e Ingmar Bergman marcaron su formación artística y ampliaron su comprensión del cine como experiencia humana y sensorial.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia ocurrió cuando habló sobre la migración y el desarraigo, temas centrales en buena parte de su filmografía. “Entre más lejos y fuera estamos, más mexicanos nos hacemos”, afirmó.

Hacia el final de su discurso, el director reflexionó sobre el vínculo entre tecnología, experiencia humana y creación artística. Advirtió sobre el riesgo de sustituir la experiencia vital por imágenes generadas mediante inteligencia artificial y cuestionó qué ocurre cuando no existe una vivencia humana detrás de la imagen.

“El arte no es el resultado, es la transmisión de una experiencia humana a otra”, afirmó.

También lamentó que muchos jóvenes crezcan hoy más cerca de las pantallas que de la experiencia directa del mundo. “Me confiesan jamás haber observado un atardecer”, dijo al referirse a artistas digitales y especialistas en efectos visuales con los que ha trabajado.

Como cierre, lanzó una defensa del cine como experiencia profundamente humana: “Sigamos humanos haciendo cine con humanos, para humanos”.

La respuesta al discurso estuvo a cargo del escritor Juan Villoro, quien construyó una reflexión sobre el cine, la mirada y el papel de González Iñárritu en la cultura contemporánea. El narrador aseguró que con la llegada del director a El Colegio Nacional “llega el hechizo de la luna”, en referencia al poder histórico del cine para transformar la percepción humana.

Villoro subrayó que el ingreso del realizador representa también el reconocimiento institucional del cine como disciplina artística. “En su nombre no ingresa una persona, sino un oficio”, señaló.

El escritor destacó además el carácter colectivo y profundamente humano del trabajo cinematográfico de Iñárritu. “La conversación es su materia prima”, afirmó al referirse a la capacidad del director para escuchar historias y construir personajes desde la experiencia humana.

Sobre Amores perros, Villoro consideró que la película transformó la representación cinematográfica de la Ciudad de México: “Mostraron traspatios, azoteas, pasillos, cuartos sofocantes. Una película que palpita y se respira en cada toma”.

Finalmente, retomó una de las ideas centrales del propio cineasta: “La realidad no es suficiente para el arte”, frase con la que sintetizó la apuesta estética y narrativa de González Iñárritu.

Con su incorporación a El Colegio Nacional, Alejandro González Iñárritu se convirtió en el primer cineasta en formar parte de una de las instituciones culturales más importantes del país, en un reconocimiento que también celebra la relevancia del cine mexicano dentro de la vida intelectual y artística contemporánea.

Créditos a la UNAM.