- A sus 21 años, Mariela Vázquez González obtuvo el tercer lugar nacional en el XIV Concurso Nacional de Textiles 2026 con su obra Sagrado Manto de mi Pueblo
- Desde el Semillero Creativo de Paz de Telar y Bordado en Venustiano Carranza, Chiapas, impulsa la preservación de los saberes textiles entre niñas, niños y jóvenes
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural (DGVC) felicita a Mariela Vázquez González, docente del Semillero Creativo de Paz de Telar y Bordado en Venustiano Carranza, Chiapas, por obtener el tercer lugar nacional en el XIV Concurso Nacional de Textiles 2026 con su obra Sagrado Manto de mi Pueblo. Este reconocimiento destaca su trayectoria como creadora y, especialmente, su labor para preservar y compartir los saberes textiles con nuevas generaciones a través de los Semilleros Creativos de Paz.
Desde este espacio de creación colectiva, dirigido a infancias y juventudes, Mariela impulsa que niñas, niños y jóvenes conozcan el telar de cintura, el bordado y el significado cultural de las piezas textiles de su comunidad. Su trabajo busca que estas prácticas continúen vivas y que las nuevas generaciones se reconozcan como portadoras de conocimientos heredados, fortaleciendo así la identidad comunitaria.
La docente aprendió a tejer desde niña junto a su abuela, quien se convirtió en su principal guía en este oficio. A los 10 años comenzó a elaborar sus primeras piezas y, con el paso del tiempo, transformó ese aprendizaje familiar en una herramienta para compartir la memoria y la riqueza cultural de Venustiano Carranza.
La pieza Sagrado Manto de mi Pueblo, elaborada durante ocho meses de trabajo, refleja la cosmovisión de su comunidad a través de sus colores tradicionales y diversos elementos simbólicos. Para Mariela, cada textil se transforma durante el proceso de creación, pues en él quedan plasmadas las horas de trabajo, las experiencias y las emociones de quien lo realiza.
Como parte de su labor en el Semillero Creativo de Paz, la docente también ha promovido que más niñas, niños y jóvenes se acerquen a esta práctica, incluyendo a niños que participan en el aprendizaje del telar, contribuyendo a ampliar la participación comunitaria alrededor de estos saberes.
Para Mariela, el arte es una herramienta para construir cultura de paz, ya que permite a las infancias y juventudes expresar sus emociones, fortalecer sus vínculos con la comunidad y encontrar espacios de aprendizaje y convivencia. A través del telar, el bordado y otras disciplinas artísticas, la DGVC genera alternativas para el desarrollo integral de las nuevas generaciones.




