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sábado, agosto 1, 2026
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INBAL RINDE HOMENAJE PÓSTUMO A PEDRO FRIEDEBERG, FIGURA SINGULAR DEL ARTE MEXICANO

  • La directora general del INBAL, Alejandra de la Paz, destacó que Pedro Friedeberg construyó uno de los universos visuales más originales del arte mexicano
  • Amistades, familiares y colegas recordaron la trayectoria y el legado del creador durante el homenaje celebrado en el Palacio de Bellas Artes

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Artes Visuales (CNAV), rindieron un homenaje póstumo al artista plástico Pedro Friedeberg el jueves 30 de julio, en reconocimiento al legado que construyó a lo largo de más de seis décadas de trayectoria artística.

El acto se realizó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con la asistencia de familiares, amistades, colegas y público en general que llenó el recinto. En el conversatorio participaron la escritora Guadalupe Loaeza, la editora Déborah Holtz y la presidenta de la Fundación Pedro Friedeberg, María Brito, con la moderación de Marisol Argüelles, directora del Museo de Arte Moderno (MAM).

En su mensaje de apertura, la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, afirmó que Pedro Friedeberg construyó uno de los universos visuales más originales del arte mexicano. Señaló que su producción desdibujó las fronteras entre la pintura, la escultura, el diseño, la arquitectura y el objeto artístico. En ella, explicó, convergen la historia del arte, la literatura, el ornamento y el humor para conformar un lenguaje propio que desafió cualquier clasificación y abrió nuevas posibilidades para la creación artística.

Añadió que su participación en el grupo Los Hartos y su lugar dentro de la Generación de la Ruptura reflejan una postura crítica frente a los lenguajes dominantes de su tiempo. Asimismo, destacó que el diálogo que sostuvo con figuras como Mathias Goeritz e Ida Rodríguez Prampolini enriqueció una trayectoria marcada por la experimentación intelectual y la búsqueda constante de nuevos caminos para el arte mexicano.

La directora general también destacó que la presencia de su obra en museos, bienales y colecciones nacionales —entre ellas las del Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional de la Estampa del INBAL— confirma la vigencia de un legado fundamental para la historia del arte mexicano. Recordó además que el Instituto distinguió al artista con la Medalla Bellas Artes 2012, reconocimiento que —dijo— hoy adquiere un significado aún más profundo al despedir a un creador cuya imaginación continuará transformando nuestra manera de mirar el arte.

Por otra parte, anunció que el próximo 10 de octubre se inaugurará una exposición en homenaje a Pedro Friedeberg en tres espacios emblemáticos de San Miguel de Allende, Guanajuato: el Centro Cultural Ignacio Ramírez El Nigromante, recinto del INBAL; la Casa del Mayorazgo de la Canal y la Galería Casa Diana. La muestra reunirá una importante selección de obras, fotografías, cartas, escritos y materiales de archivo que permitirán conocer aspectos esenciales de su vida y de su proceso creativo.

Al iniciar el conversatorio, la moderadora Marisol Argüelles señaló que acercarse a la obra de Pedro Friedeberg exige renunciar a las etiquetas. «En la historiografía del arte moderno en México, su figura emerge como una anomalía. Estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana, pero su verdadera formación ocurrió en los márgenes de la academia y bajo el cobijo de una constelación de exiliados que reconfiguraron el paisaje cultural del país», comentó.

La escritora Guadalupe Loaeza compartió un texto titulado Genio sin límites, en el que recordó que Pedro Friedeberg tomó clases de acrobacia durante su juventud y que esa disciplina reflejaba el espíritu con el que enfrentó toda su vida creativa. Tras evocar las numerosas entrevistas que sostuvo con el artista —gracias a las cuales conoció aspectos de su infancia en Italia y de su arraigo en México— concluyó: «Pedros ha habido muchos, pero como Pedro Friedeberg sólo hay uno: el artista mexicano más original y creativo del siglo XX».

Por su parte, la editora Déborah Holtz recordó que, mientras trabajaba en Trilce Ediciones, conoció parte de la obra de Friedeberg y decidió buscarlo para proponerle la publicación de un libro sobre su producción artística. Ese primer encuentro dio origen a una colaboración de casi diez años, de la que surgieron cuatro publicaciones dedicadas a difundir su trabajo.

A su vez, María Brito, presidenta de la Fundación Pedro Friedeberg, afirmó que «hay artistas extraordinarios y artistas que parecen haber inventado un universo propio. Pedro pertenecía a esta categoría». Agregó que durante siete décadas desarrolló una obra inconfundible, guiada por una imaginación extraordinaria. Aunque es ampliamente reconocido por su emblemática Silla-mano, señaló que su legado va mucho más allá, pues en él conviven el pintor, el dibujante, el escultor y un creador de imaginación inagotable.

Como parte del homenaje se proyectó una videosemblanza realizada por la Fundación Pedro Friedeberg sobre la vida y la trayectoria artística del creador.

Con este homenaje, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura refrendaron su reconocimiento a la aportación de Pedro Friedeberg al arte mexicano y a la vigencia de una obra que continúa despertando el interés e inspirando a nuevas generaciones.