Poder Ciudadano
Autor: Juan Carlos Flores Aquino
Cada 3 años, en elecciones locales y federales, saludamos a nuestras vecinas y vecinos al llegar a votar. Funcionarios de casillas, que son los responsables de cuidar y resguardar uno de nuestros mayores derechos fundamentales: el voto.
Y no es que sea ese domingo solamente. Meses antes, mediante la insaculación, de acuerdo con la letra que inicie nuestro apellido y mes de nacimiento, funcionarios electorales (muy mal pagados y con jornadas extenuantes) llegan a tocar las puertas a nuestros domicilios, para ver quien es el o la valiente vecina, que se aventará la capacitación, y sacrificará su domingo de descanso, sin recibir un peso a cambio.
Es el poder ciudadano, que cuida, vigila, y hace valer cada uno de nuestros votos. Somos las vecinas y los vecinos, quienes hemos hecho el Instituto Nacional Electoral.
Por eso la confianza en la institución. Porque sabemos lo que nos ha costado, durante décadas, que tengamos una democracia en nuestro país, y que hayamos transitado de los fraudes y corrupción permanente desde aquel 1988, a tener elecciones limpias.
Y por eso, da tanto coraje, el oportunismo de la clase política y la comentocracia, que están al nivel de la corrupción descubierta, repugnante y repulsiva, de la impresentable Guadalupe Taddei y la pandilla gangsteril de Alfredo Hernández Casillas y sus secuaces.
Del PRI y el PAN no hay mucho que decir. Por eso no levantan entre los dos partidos más del 10% de la confianza ciudadana. Todo lo que puedan decir no tiene credibilidad, por la sencilla razón que tuvieron la oportunidad y el enorme privilegio de servir a México, y no quisieron, o no pudieron.
Lo peor es que sus dirigentes, la aquí bautizada oposición longaniza, creen que le hacen un favor a la ciudadanía, parándose a gritar en Europa, en Estados Unidos, en la explanada del INE y en los medios de comunicación. Andan muy perdidos en cuanto a lo que les correspondería hacer: trabajar el voto.
Pero lo más patético son dos sujetos, a los cuales, les dan permanente cancha en los medios de comunicación, sin tener mérito alguno: Lorenzo Córdova y Luis Carlos Ugalde.
Lorenzo llegó a ser Presidente del INE, respaldado por la intelectualidad y la izquierda de este gran país. No fue de gratis; es hijo del fallecido Arnaldo Córdova, reconocido intelectual, historiador, catedrático de la UNAM, y fundador del Partido Socialista Unificado de México, PSUM, y alcanzó a ver y participar en el nacimiento de MORENA.
Pero le sucedió lo que a muchos nepobaby´s. Lorenzo, de haber sido reconocido como un prestigiado académico, es ahora considerado por millones, como un tipo clasista y racista. Nunca podrá quitarse esa etiqueta. Acostumbrado ahora a lujos, piensa que ya se nos olvidó el millonario staff, o mejor dicho la corte, que lo acompañó en la Presidencia del INE: recepcionistas, choferes, chefs, secretarias, asesores con exorbitantes sueldos. Y su premio de 10,000,000 de pesos al haber salido del INE. Nada más.
Del farsante de Luis Carlos Ugalde ya escribimos en este mismo espacio como llegó al INE, pero se lo recordamos: apadrinado por Felipe Calderón y el fallecido panista de cepa, Molinar Horcasitas (que también fue Consejero del entonces IFE) ¡y casado con Lía Limón! Otra militante panista. ¿Así o más panista su Presidencia del INE con el fraude del 2006? Pero piensan que no tenemos memoria. Allá ellos.
X: @floresaquino
FB: Juan Carlos Flores (fan page con el puño levantado)


