Después de una pausa de ocho años, el deporte juvenil vuelve a tener una cita con el mundo.
Este 2026 se celebrará la cuarta edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, y esta vez el escenario será muy especial: Dakar, Senegal.
Del 31 de octubre al 13 de noviembre, alrededor de 2,700 jóvenes atletas de 206 países se reunirán para competir en 25 deportes.
Serán días de esfuerzo, emociones, aprendizajes y, sobre todo, de grandes historias de jóvenes que empiezan a construir su camino en el alto rendimiento.
Para México, Dakar representa una nueva oportunidad para demostrar el talento y la disciplina de nuestros deportistas juveniles, nuestra delegación estará conformada por una nueva generación de jóvenes.
Por ahora, ya tenemos plazas confirmadas en taekwondo y boxeo, además de equipos clasificados en deportes como básquetbol 3×3, balonmano de playa y béisbol5; pero la lista seguirá creciendo conforme concluyan los procesos de clasificación y selección.
En la pasada edición, celebrada en Buenos Aires, Argentina, nuestra delegación tuvo su mejor actuación en estos Juegos, al conquistar 17 medallas. Ahora, el reto es seguir avanzando y llevar nuevamente el nombre de México a lo más alto.
Los Juegos Olímpicos de la Juventud son para atletas de entre 14 y 18 años, una etapa fundamental en la que el deporte no solo se trata de competir y ganar medallas, sino de formarlos y también se trata de aprender a trabajar en equipo, enfrentar retos, conocer otras culturas y descubrir todo lo que son capaces de lograr.
Y Dakar tendrá un significado especial: será el primer evento del Comité Olímpico Internacional (COI) que se realice en África; es una edición que hará historia y que permitirá a nuestros jóvenes atletas vivir una experiencia única dentro y fuera de las competencias.
Además, esta gran fiesta deportiva tendrá un invitado muy especial: Ayo, la mascota oficial de Dakar 2026, que acompañará a los atletas durante esta aventura.
Estoy seguro de que detrás de cada joven que llegue a Dakar habrá muchas horas de entrenamiento, sacrificios, sueños y, por supuesto, el apoyo de sus familias, entrenadores y equipos.
A todos ellos les toca ahora disfrutar el camino, competir con orgullo y representar a México con la pasión que los caracteriza.
Dakar es un reto es grande, pero también lo son nuestros jóvenes deportistas.




