Quienes son peores ¿las ratas o los policías corruptos?

Juan Carlos Flores Aquino

Poder Ciudadano 

Juan Carlos Flores Aquino

¿Cuántas historias de terror con policías conocemos en la Ciudad de México? Desde los 80’s con el corrupto Arturo “el negro” Durazo, conocimos de aquellos testimonios de siembra de drogas, secuestros, fabricación de delitos, chivos expiatorios, que cometía la policía de la Ciudad de México, contra el primer hijo de vecino que se les pusiera enfrente.

Bueno, pues desgraciadamente esas historias continúan en pleno Siglo XXI, en la 4T, en el nuevo régimen que desea el Presidente de la República, en la ciudad que gobierna su corcholata favorita, y con un Jefe de la Policía que aparece en los primeros lugares de popularidad para suceder a Claudia Sheinbaum.

Esto le pasó ayer jueves a plena luz del día, a un muy buen amigo, de quien, por temor a represalias, me reservaré su nombre:

“Veníamos saliendo del banco ubicado sobre Boulevard Aeropuerto, acompañado con mis dos contadores, quienes realizamos un retiro, cuando una vez incorporándonos a la avenida, nos empezaron a acosar tres oficiales que iban en dos motocicletas de la Secretaría de Seguridad Pública, haciéndonos la señal de que nos detuviéramos, lo cual hicimos”.

Posteriormente, -continúa su relato mi amigo- “uno de los oficiales nos dijo que por instrucciones del secretario Harfuch, tenían que revisar los autos que parecieran sospechosos, a lo cual les dimos la autorización de hacerlo”.

“La cosa se puso ruda cuando vieron un sobre amarillo en el asiento trasero que sostenía uno de mis contadores, el cual les comentamos que no lo podían revisar, y uno de los oficiales nos amenazó que nos iba a bajar esposados porque le estábamos ocultando algo”.

¡Imagínese usted!

“Acto seguido el policía metió su torso a la camioneta con la clara intención de sustraer el sobre, a lo cual no le dimos la autorización de llevárselo y lo empezó a jalonear, posteriormente llegó el supervisor de los motociclistas en una patrulla, continuando con una actitud amenazante y prepotente, hasta que su supervisor les dijo que se tranquilizaran”.

“Después de que les diera la indicación el que dijo ser jefe de los motociclistas, estos se retiraron y él nos comentó que los iba a reportar en el área de asuntos internos, reconociendo que actuaron en forma incorrecta”.

Concluye mi amigo su relato, diciéndome que en reiteradas ocasiones les insistió en ir a la delegación (MP) si existía alguna infracción o alguna irregularidad, a lo cual siempre se negaron los motociclistas.

Todo este testimonio quedó grabado en un video que se viralizó en las redes sociales. Ahí se ven las placas de las motocicletas, por cierto, muy sucias y maltratadas, y la placa de la patrulla del policía -que la hizo de bueno- presentándose como supervisor.

Lo trágico es que no es la primera vez que sucede. Recuerdo perfectamente lo que le pasó a una joven en la Colonia del Valle, que grabó como policías también la detuvieron y robaron, con el pretexto de que el novio que iba de chofer era extranjero, y así varios casos más.

Qué decir de la revisión completamente ilegal, el abuso de autoridad y la violación de garantías individuales.

¿El trabajo “intachable” de Harfuch se va al caño por estos elementos?

Qué bueno que ahora se llama Secretaría de Seguridad “Ciudadana”.

Twitter: @floresaquino

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