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UNAM FORTALECE LA SALUD MENTAL DE ESTUDIANTES DE BACHILLERATO

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  • En cuatro meses el Programa de Salud Comunitaria ha atendido 226 solicitudes

Con información de la UNAM.

Ciudad de México, CDMX. 23 de abril de 2026.- Ya está en marcha el Programa de Salud Comunitaria para la Población Estudiantil de nivel medio superior de la UNAM, que en sus primeros cuatro meses ha atendido 226 solicitudes (consejerias) en planteles de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).

“Nuestro objetivo principal es brindar una atención que fortalezca la salud mental de la comunidad estudiantil de la ENP y el CCH ante los conflictos que trae consigo la vida en sí, pero también ante los problemas y contextos de violencia a los que se enfrenta actualmente”, señala Andrea González Rodríguez, coordinadora de este programa universitario y exdirectora de la Clínica Especializada Condesa.

Atención diferenciada

El Programa de Salud Comunitaria para la Población Estudiantil se apoya en intervenciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, las cuales implican la puesta en marcha de prácticas basadas en evidencia científica, así como el reconocimiento de los derechos humanos y la atención diferenciada.

“Esto último se refiere a que cada joven requiere una atención que esté en consonancia con sus necesidades específicas y su condición y contexto particulares. De ahí que nuestro enfoque sea multidisciplinario. Colaboran con nosotros egresados de las carreras de Trabajo Social, Pedagogía, Psicología, Enfermería, Medicina, Antropología…”, detalla González Rodríguez.

Tamizajes

El programa busca que cada plantel de la ENP y del CCH cuente con un equipo multidisciplinario integrado por personas egresadas de las carreras arriba mencionadas y asesorado por consejeras y consejeros experimentados y trabajadoras y trabajadores sociales.

“Cada equipo multidisciplinario puede gestionar la incorporación de un estudiante a un servicio de psicoterapia de la UNAM, como ESPORA Psicológica, y, si es necesario, a una institución del Sistema Nacional de Salud. La idea es escuchar a los estudiantes, pero también a los profesores y trabajadores, ya que éstos podrían ponernos al tanto de algún caso que requiera atención inmediata”.

De acuerdo con González Rodríguez, el éxito de un servicio de consejería como el que ofrece el Programa de Salud Comunitaria para la Población Estudiantil se encuentra estrechamente relacionado con el diseño de una atención protocolizada.

“Frente a determinadas situaciones es necesario crear protocolos que no sean rígidos, pero que sí garanticen la presencia de ciertos elementos básicos en la atención prestada. Por otro lado, hacemos tamizajes para detectar tempranamente problemas de salud mental, conductas disruptivas y consumo de sustancias peligrosas. Como ya dije, estos casos pueden ser atendidos por uno de los servicios especializados de la UNAM o, si así se determina, por alguna institución del Sistema Nacional de Salud”, refiere la especialista.

ESPACIOS DE ARMONÍA
Se dice, con frecuencia, que las y los jóvenes son el futuro del país, pero, en opinión de Andrea González Rodríguez, no sólo son el porvenir, sino también el presente de México.

“Y si logramos mejorar la forma en que conviven y encaran los conflictos, así como su capacidad para pedir ayuda y encontrarla, su salud mental y desempeño académico se verán beneficiados. A veces se precisan servicios especializados y medicamentos, pero en ocasiones lo que se necesita es construir espacios de armonía, solidaridad, escucha y acompañamiento, donde se promueva la resiliencia”, indica.


Demanda justa

Los equipos multidisciplinarios de este programa tienen como primera meta entender a la comunidad escolar que atienden, incorporarse a sus procesos comunitarios y fortalecerla.

“Es muy importante resaltar que la salud mental, el manejo de la ansiedad y la solución de conflictos pasan por la colectividad. Una comunidad escolar sana, fortalecida, hace que mejore la salud mental de sus integrantes. Esto está ligado a la autonomía, tanto individual como de la comunidad, y, por consiguiente, a la de la UNAM. Alejandro Gómez Arias, el líder que luchó por la autonomía universitaria, decía que ésta no se conquista, sino se ejerce, y que si se deja de ejercer, se pierde. Y el fortalecimiento de la autonomía tiene que ver con caminar juntos, con voltearnos a ver los unos a los otros como miembros de una gran comunidad. Así pues, escuchar, acompañar, respetar, no discriminar, no estigmatizar, no agredir son tareas para todos nosotros, los universitarios”.

Para González Rodríguez, la UNAM es, sobre todo, sinónimo de experiencias y convivencias exitosas, y atender al estudiantado de su bachillerato –que, por cierto, representan la mitad de todas las y los universitarios– la consolidará como la mejor institución de educación superior de México.

“Nuestra casa de estudios cuenta con muchísimos recursos (culturales, científicos, deportivos, etcétera) para hacerle frente a cualquier problema, como la violencia. Pero, insisto, es vital acompañarnos, voltearnos a ver los unos a los otros. Aquí quiero citar dos versos del poema Piedra de sol, de Octavio Paz: ‘El mundo cambia/si dos se miran y se reconocen’. Es decir, cuando dos se reconocen, también cambian… La comunidad estudiantil demanda ser escuchada, y el Programa de Salud Comunitaria para la Población Estudiantil es, de alguna manera, una respuesta a esa demanda justa”.

SEXUALIDAD
De acuerdo con Andrea González Rodríguez, es imposible pensar en la adolescencia sin pensar en la sexualidad.

“La adolescencia es la etapa de búsqueda de la autonomía y la identidad, y la sexualidad es un elemento clave de la identidad y, por tanto, de la salud mental en dicha etapa. Por ello, también abordaremos, con base en la normativa establecida en la UNAM y en el pleno respeto a los estudiantes, problemas que se relacionen con ese tema”.

Créditos a la UNAM.