El Hijo del Camionero
“Un conflicto que afecta a México, aunque los mexicanos no lo sepamos”
Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl
@MRODOLFO_CID
Han ocurrido hechos muy violentos en Oriente Medio, como es sabido, Estados Unidos e Israel, atacaron sin declaración previa de guerra a la república Islámica de Irán, conflicto vigente y que ha trastornado todos los aspectos de la vida ordinaria de las sociedades en el orbe; pero dicho conflicto no se circunscribe a Irán, sino que alcanzó a Siria, Líbano y a un desconocido Yemen.
Yemen, país que se considera enemigo de Arabia Saudita, partidario de Palestina y con fuertes vínculos con Irán, se ha sumido en consecuencia en una escalada de violencia inusitada, por eso hoy en El Hijo del Camionero, abordamos este tema como parte de la difusión de tópicos de frontera que nos lleven a conocer y comprender los acontecimientos del mundo, en el plano humano y económico, tan es así que el 30% del precio del diesel que se paga en México, lo explica este conflicto.
Como parte del conflicto Iraní, el gobierno de Yemen, ha denunciado agresiones contra su población desde el 03 de septiembre de 2026, en la las victimas contabilizan 150 muertos y más de 200 civiles heridos
De acuerdo con el Ministerio de Derechos Humanos la violencia ha alcanzado a las provincias de Taiz, Al-Hudayda y Marib; se realizaron ataques con misiles balísticos, drones y otras armas de diverso tipo, así como ataques contra zonas pobladas, campamentos de desplazados y convoyes de civiles que huían de las zonas de combate. Además del número de víctimas ya señalado, unas 85.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, en medio de una destrucción generalizada de bienes y de la pérdida de viviendas, medios de subsistencia y artículos de primera necesidad.
Los datos de la Organización Internacional para las Migraciones también indican que unas 2.000 personas han llegado a Djibouti como consecuencia de la escalada, lo que pone de relieve las consecuencias humanitarias cada vez mayores del desplazamiento, fuera de las zonas afectadas en el Yemen.
En la provincia de Al-Hudayda, se documentó diversos tipos de incidentes como bombardeos directos dirigidos contra civiles que huían del distrito de Hays, los cuales causaron decenas de muertos y heridos. Se trata de una violación extremadamente grave, en la que se atacó a civiles incluso cuando intentaban alejarse de las zonas de combate para dirigirse a lugares más seguros; así mismo en la provincia de Taiz, las violaciones incluyeron el bombardeo de la zona de Al-Shaqab, hecho que causó la muerte de una mujer embarazada y su hijo nonato, además de ataques contra zonas residenciales que obligaron a los residentes a huir; por otra parte, las zonas situadas a lo largo de la costa occidental también han sido escenario de ataques generalizados que han afectado a comunidades pobladas y zonas de desplazamiento, lo que ha causado muertos, heridos y desplazamientos entre la población civil.
En la provincia de Marib, los campamentos de desplazados y los barrios residenciales han sido blanco de repetidos ataques con misiles balísticos y drones, que han causado la muerte o heridas a decenas de niños y han expuesto a miles de familias desplazadas a un peligro inminente y a una nueva ola de violencia y desplazamientos. Estos ataques, también han incluido el asalto y el saqueo de instalaciones pertenecientes a organizaciones internacionales, viviendas e instituciones gubernamentales, así como el secuestro de un periodista en la ciudad de Moca y el secuestro de empleados públicos, funcionarios y miembros de la judicatura.
Se investigan las denuncias de ejecuciones sobre el terreno, en particular la acusación de que se atacó a personas heridas en el interior de centros médicos, además de que son atacados campamentos de desplazados y convoyes de civiles que huyen de las zonas de hostilidades; ataques contra instalaciones civiles y centros médicos; asesinatos extrajudiciales y ejecuciones sobre el terreno; secuestros y detenciones arbitrarias; y el saqueo de bienes; en función de la naturaleza y las circunstancias de cada incidente, así como de las pruebas aportadas, algunos de estos actos podrían constituir crímenes de guerra.
El Ministerio de Derechos Humanos hace un llamamiento a la comunidad internacional, las Naciones Unidas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos para que adopten medidas urgentes encaminadas a poner fin a los ataques contra la población civil; garantizar la protección de los desplazados, los campamentos de desplazados, los convoyes de evacuación y las instalaciones médicas; lograr la puesta en libertad de las personas secuestradas y detenidas arbitrariamente; y aclarar la suerte de quienes siguen detenidos.
El Ministerio insta asimismo a que se preste apoyo a las labores de vigilancia, documentación, investigación y conservación de pruebas, en coordinación con las autoridades nacionales competentes; protección de víctimas y testigos; rendición de cuentas de los responsables de las violaciones; y reparación de las víctimas. Además, insta a ampliar con urgencia la respuesta humanitaria ofrecida a las familias desplazadas y afectadas, y a garantizar que la ayuda humanitaria llegue a ellas sin impedimentos.
El Ministerio reitera el compromiso del Gobierno de proteger a los civiles y salvaguardar sus derechos, y de seguir esforzándose por vigilar y documentar las violaciones y dar seguimiento a las denuncias recibidas.
El Ministerio expresa su más sentido pésame y sus condolencias a las familias de las víctimas y desea a los heridos y lesionados una pronta recuperación, al tiempo que subraya que los continuos ataques contra los civiles no deben quedar impunes. Como se puede observar en este caso tan terrible, es que el orden internacional está totalmente desarticulado, donde instancia como la Organización de Naciones Unidas, dada su composición actual, resulta inútil para evitar estas desgracias y escaladas de violencia.
Es necesario que estemos consientes que dentro de la ONU, existe un órgano de gobierno denominado Consejo de Seguridad, que es el que básicamente decide si se aplica o no el derecho internacional; dicho consejo está formado entre otros, por cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia, donde basta que uno solo de estos, vete una resolución de la asamblea general, para que esta no se ejecute e incluso da posibilidad de que cualquiera de estos cinco países, se mueva al margen de la estructura.
El conflicto en medio oriente, ha sido condenado por una abrumadora mayoría de miembros de la asamblea general, pero solo ha bastado el acuerdo de tres de esos cinco países, para que los hechos como los que hoy analizamos y que nos dan a conocer a Yemen, país de la península arábiga se desarrollen de una manera impune y sin consecuencias para quienes los perpetran.
Además de la parte humana, el conflicto en el Yemen, lleva a entorpecer el tráfico naval en el Mar Rojo, lo que ha obligado a las navieras a desviar sus rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza, alargando los viajes entre 10 y 15 días, triplicando en ciertos casos los costos de los contenedores, como el incremento de casi 200% en la ruta de Asia Oriental al norte de Europa e impactando las cadenas de suministro globales, provocando volatilidad en los mercados de hidrocarburos, encareciendo a nivel internacional el precio de combustibles específicos, tal es el caso del diesel.
México es importador neto de diesel, el que se utiliza para mover el autobús urbano, el foráneo y camiones de carga, así como locomotoras, es decir las personas y mercancías, nos movemos de manera masiva, en vehículos que usan este combustible, por lo que el impacto en su precio es más profundo que la gasolina, ya que afecta el precio final de todos los bienes que consumimos.
Las personas ya no podemos seguir siendo rehenes en nuestros países, donde el sufrimiento interminable de unos, se transforma en altos costos de vida para otros, ampliando ese sufrimiento. Los ciudadanos en México, tenemos que exigir a nuestro gobierno impulse una reforma de la ONU, donde esta funcione realmente de manera democrática o bien exigir la transición a nuevos modelos de gobernanza internacional como el Congreso de la Tierra, mismo que ya fue tratado en este espacio.
Merecemos una mejor vida, que nuestro dinero sirva para pagarnos esa vida y no pagar precios altos que indirectamente financian el sufrimiento de otros: ustedes dicen ¿le entramos?
Fuente: Ministerio de Derechos Humanos de Yemen.




