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martes, mayo 26, 2026

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Lo que no hacen los buenos

 

por:Efraín Delgadillo Mejía

 

Hablar de quiénes son los buenos o los malos, del pasado y el presente. Es una estrategia que lo único que busca es desviar la atención de los problemas reales. Evita que los ciudadanos hagamos política. Ese discurso es propaganda. Es una exhibición de virtud que en realidad es hipocresía.

Para muchas personas, incluido el que escribe, la frase de que Morena representa la «cuarta transformación» –señalando que esta etapa será la culminación de las epopeyas de independencia, Reforma y Revolución– es un auténtico desatino. Entre muchas cosas, porque cada etapa nos trajo como resultado una nueva moral pública.

La revolución de independencia trajo, entre otras cosas, la igualdad y la abolición de la esclavitud; la Reforma, por su parte, no brindó la laicidad y la moral civil (como decía Melchor Ocampo). La Revolución Mexicana y la justicia social cumplen, por fin, el anhelo de ser una nación.

Pero hay algo constante en todas estas etapas de la vida nacional y se encuentra también en la Cuarta Transformación: La superioridad moral de los vencedores y el manejo patrimonial del Estado y la justicia. En eso la Cuatro Té sí es la continuación de las epopeyas nacionales.  

El sábado 23 de mayo, la Fiscalía General de la República citó a Maru Campos en relación con el incidente de la CIA y a Rocha Moya en relación con la acusación de Estados Unidos.

Tanto la gobernadora de Chihuahua como el exgobernador de Sinaloa han declarado que se presentarán ante la entidad federal. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que las demandas «no tienen nada de político».

Apenas dicho lo anterior, el partido MORENA procede inmediatamente a politizar esta acción. Mediante un comunicado en el que dicen: “Reconocemos la actuación de la FGR para conducir con imparcialidad y conforme a la Constitución los hechos de interés público que actualmente se esclarecen en nuestro país”. Y agregan: “Se acabaron los tiempos del PRIAN, donde las instituciones se usaban para atacar a los adversarios políticos”.

Hablar sobre si los anteriores gobiernos o nosotros somos buenos o malos tiene como única finalidad desviar la atención de nuestras acciones: el énfasis en lo moral promueve la hipocresía.

La ética, como diría Fernando Savater, es eso que no tienen los demás. Nos empeñamos en sobredimensionar las malas acciones del adversario y minimizamos las de nuestro compañero (el error propio, desde luego, no cuenta). Al hacerlo, nos condenamos a tener compañeros impresentables como los gobernadores, senadores, alcaldes y otros vinculados al crimen organizado. Eso pasa cuando Morena juzga al otro y no reconoce sus problemas.

La estrategia más efectiva por parte de Morena es declarar una campaña real contra la corrupción dentro de sus filas. Presentar mecanismos como los que mostró la presidenta para investigar y no permitir que ningún personaje vinculado con el crimen, la corrupción y delitos forme parte del partido y mucho menos sea candidato.

Se trata de ser la cuarta transformación moral de México. Esto consistiría en ser éticos con nuestras acciones y cambiar la moral pública. Morena pudo presentar un comunicado que señalara: “Por eso nos comprometemos a no presentar ninguna candidatura en la que haya dudas sobre actuar apegado a la ley”. Lo que decidieron fue acusar al otro y exculparse.

Para novedades, los clásicos. “Veo lo que es bueno y lo apruebo, pero sigo en lo peor”.  Esta frase: “Video meliora proboque, deteriora sequor». Proviene de Las metamorfosis (Libro VII) del poeta romano Ovidio. En la obra, el personaje de Medea pronuncia estas palabras al verse desgarrada entre su razón (saber qué es lo correcto) y su pasión; termina por hacer lo incorrecto. Así la dirección de Morena: saben lo que es correcto, pero siguen haciendo lo incorrecto.

Si la dirigencia de Morena quiere apoyar, la presidenta debe comenzar eligiendo bien a sus candidatos: limpios, íntegros, confiables y, desde luego, que sean honrados.