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martes, mayo 12, 2026
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EL DESEMPEÑO ECONOMICO DE MÉXICO EN 2025

Columna: “El Hijo del Camionero”

“Resultados que al corto plazo no son malos, pero en perspectiva de largo plazo, deben que preocuparnos

Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro

Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el Análisis de Temas Económicos y Sociales de México y Nezahualcóyotl

@MRODOLFO_CID

Durante 2025, la economía mexicana enfrentó un entorno internacional de incertidumbre asociada a cambios en la política comercial de EE. UU; registrando el Producto Interno Bruto, un incremento real anual de 0.6% con cifras originales y de 0.8% con cifras ajustadas por estacionalidad., dato totalmente mediocre, que dista mucho del 7% necesario para crear el millón 200 mil nuevos empleos que los mexicanos necesitamos anualmente.

La falta de empleo afecta a los extremos de la población en edad de trabajar, es decir a los más jóvenes y a los mayores, no obstante, México registró un máximo histórico en captación de inversión extranjera directa por 40 mil 871 millones de dólares, con un incremento anual de 10.8%, de acuerdo con cifras ajustadas, es decir la inversión nueva, que, si existe, no generó puestos de trabajo.

El sector servicios registró un crecimiento anual de 1.3%, tasa menor a la de 2024 en donde sobre salió el comercio al por menor y los servicios de esparcimiento, con crecimientos de 4.3 y 11.0%, respectivamente; los servicios de apoyo a los negocios crecieron 11.5%, indicador de que hay personas que están estudiando la viabilidad de sus proyectos de inversión, no obstante el comercio al por mayor disminuyó 4.5% anual, por el menor dinamismo de la actividad industrial, particularmente en los sectores de equipo de transporte y construcción.

Las actividades industriales disminuyeron 1.3% anual, como consecuencia de las políticas arancelarias a nivel internacional, además de las disminuciones en la minería y la construcción. En particular, los menores niveles de extracción de petróleo afectaron a las actividades mineras, que registraron una caída de 6.5% y por otra parte, la construcción mostró un comportamiento heterogéneo: mientras que la edificación creció 4.3%, las obras de ingeniería civil se contrajeron 22.5%.

Los sectores con mayores tasas arancelarias efectivas, como equipo de transporte y fabricación de productos metálicos, registraron contracciones anuales de 5.6 y 3.6%, respectivamente, mientras que las actividades primarias registraron un crecimiento anual de 4.2%, pero no por esquemas productivos, sino por mejores condiciones climáticas.

El Consumo Privado, registró una recuperación sostenida entre el segundo y el cuarto trimestre, con aumentos trimestrales de 1.5, 1.3 y 1.0%, con cifras ajustadas por estacionalidad; destacando el consumo de bienes importados, con un crecimiento de 3.3% anual, particularmente en bienes no duraderos, mientras que el consumo de bienes y servicios nacionales creció 0.1 y 1.3%, respectivamente, es este componente de la economía, el que todavía alcanzó a compensar la falta de crecimiento, aunque cada vez la mayor carencia de puestos de trabajo, tiende a diluir el efecto.

El anuncio de inversiones, he generado expectativas entre los agentes económicos, pero el que no se ejerzan, ha llevado a que la construcción haya disminuido 4.6%, con un comportamiento diferenciado entre la edificación residencial, que creció 8.2%, y la no residencial, que cayó 14.6%, afectada en parte por una elevada base de comparación tras la conclusión de grandes proyectos de infraestructura entre 2023 y 2024 y ese fue el objeto de desarrollar estos proyectos, si funcionan o no, si hacen falta o no, es otro asunto, pero el ciclo detonador que propiciaron, se ha agotado, tan es así que la inversión en maquinaria y equipo disminuyó 8.1%, con reducciones tanto en el componente nacional como en el importado.

Las exportaciones de bienes y servicios crecieron 7.0% en 2025, beneficiadas por una tasa arancelaria efectiva relativamente más favorable frente a la de países competidores, es decir los consumidores internacionales, al buscar precios no tal altos, encontraron que estos eran ofrecidos por productores basados en México, no obstante el tipo de cambio favoreció la competitividad en el exterior, ante una debilidad del dólar; posteriormente, el crecimiento se moderó conforme el tipo de cambio se apreció durante el segundo semestre del año. Por su parte, las importaciones aumentaron 3.1%, con ello las exportaciones netas aportaron 1.3 puntos porcentuales (pp) al crecimiento del PIB.

En promedio, durante 2025, la población ocupada ascendió a 59.4 millones de personas, con un aumento de 74 mil respecto al año anterior, lo que se compara desfavorablemente cuando las necesidades de nuevo empleo son de un millón doscientas mil plazas. El aumento magro de plazas se concentró en los servicios, que registraron un incremento de 335 mil personas, compensando las reducciones en la industria y las actividades primarias. La tasa de participación se ubicó en 59.4%, 0.8 pp por debajo del nivel de 2024. Esta disminución se explicó principalmente por un aumento de 1.6 millones de personas en la población que reportó no estar disponible para trabajar por atender otras obligaciones, principalmente jóvenes en edad de estudiar y adultos mayores, particularmente mujeres.

La población desocupada disminuyó en 33 mil personas respecto a 2024 y la tasa de desocupación promedió 2.6% durante el año, su nivel más bajo desde que se tiene registro. En el mismo sentido, la población sub-ocupada se redujo en 351 mil personas, ubicándose su tasa en 7.0% de la población ocupada y la población ocupada en el sector informal aumentó en 630 mil personas, quedando su tasa en 54.9%, lo que resulta excesivamente alto, uno de cada 2 empleos es ilegal.

Al cierre de 2025, el número de puestos de trabajo registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social ascendió a 22 millones 517 mil, lo que representó un incremento de 279 mil puestos respecto al cierre de 2024, resultado insignificante ante la necesidad de un millón doscientos mil empleos nuevos al año. Por tipo de afiliación, el aumento se explicó por 209 mil puestos permanentes y 70 mil eventuales. Por sector, destacó el crecimiento de 217 mil puestos en los servicios de transporte, asociado en parte con el programa piloto de trabajadores en plataformas digitales, así como en el comercio, lo que no es empleo real, simplemente es un ajuste estadístico, por lo que la creación neta real de empleo nuevo asciende a la ridícula cifra de 72 mil puestos.

El ingreso mediano real laboral reportado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo en 2025 aumentó 6.7% en promedio anual, mientras que el salario mediano registrado en el IMSS creció 2.8% en promedio, la masa salarial de la población ocupada aumentó 4.9% real, mientras que la correspondiente a los puestos registrados en el IMSS se expandió 4.0% real, ambas impulsadas por el crecimiento de los salarios y, en menor medida, del empleo, pero si se considera la tasa de inflación de 4 puntos porcentuales, implica que el crecimiento real es cero.

En 2025, la inflación general promedio anual, medida a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor, se ubicó en 3.8%, es decir presenta un nivel inferior al observado en 2024, y se mantuvo durante la mayor parte del año dentro del intervalo de variabilidad del objetivo del Banco de México.

La inflación no subyacente disminuyó 3.7 puntos porcentuales respecto al promedio de 2024, al pasar de 6.5 a 2.8%, principalmente por la disminución de precios en frutas y verduras; por otra parte, la inflación de energéticos se ubicó en 2.1%, 3.0 puntos porcentuales por debajo de 2024, apoyada por la contención de los precios de los combustibles.

La inflación de los servicios mostró una moderación, aunque se mantuvo en niveles elevados, al disminuir de 5.1% en 2024 a 4.5% en 2025, con reducciones en sus principales componentes: vivienda, educación y otros servicios.

El valor de las exportaciones de mercancías ascendió a 664 mil 837 millones de dólares, un crecimiento de 7.6% anual, explicado por el avance de las exportaciones no petroleras, particularmente las manufacturas no automotrices y la minería no petrolera, mientras que las exportaciones automotrices, agropecuarias y petroleras disminuyeron 4.2, 10.8 y 26.4%, respectivamente.

Las importaciones sumaron 664 mil 66 millones de dólares, impulsadas por bienes intermedios, mientras que las de capital se redujeron 8.7% ante la cautela en la inversión, indicador muy grave, ya que ello deja claro que no existe inversión productiva ejercida y consistente.

En 2025 México recibió 98.2 millones de viajeros internacionales, con ingresos por 34 mil 992 millones de dólares, sin embargo, el mayor gasto de residentes en el exterior redujo el superávit de la balanza de viajeros a 21 mil 337 millones de dólares.

La cuenta corriente registró un déficit de 8 mil 200 millones de dólares, menor al de 2024, debido principalmente al incremento del superávit comercial no petrolero, parcialmente anulado por el aumento de los déficits en las balanzas de servicios, ingreso primario, así como la disminución del flujo de remesas, asimismo la cuenta financiera mostró una entrada neta de recursos de 4 mil 854 millones de dólares, sustentada en inversión directa y otra inversión, lo que tiene que estudiarse ante la evidencia real efectiva, que indica que no se está generando inversión productiva.

La inversión extranjera directa, alcanzó un máximo histórico de 40 mil 871 millones de dólares, con un incremento destacado en nuevas inversiones y una concentración en manufactura, infraestructura y servicios financieros, lo que no impacta en la generación de nuevos empleos.

El tipo de cambio se apreció 15.7% anual, ubicándose en 18.01 pesos por dólar promedio, pero por el debilitamiento del dólar, aumento de la tasa de riesgo y el diferencial de las tasas de interés de referencia entre México y Estados Unidos. El Banco de México redujo la tasa de referencia para dejarla en 7.00% al cierre de 2025, lo que ante una inflación no controlada, hace suponer que la medida tuvo por objeto disminuir el costo del dinero, para favorecer la inversión

En México, el riesgo país, medido por el EMBI+, se redujo en 48 puntos decimales, para ubicarse en 167 puntos al cierre del año y el mercado accionario mostró un desempeño favorable: el Índice de Precios y Cotizaciones registró un incremento anual de 29.9%, alcanzando 64,308 unidades, donde sectores favorecidos fueron materiales básicos, industriales y telecomunicaciones.

En cuanto al financiamiento interno, el saldo del crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero creció 2.6% real anual al cierre de 2025, desacelerándose respecto al 8.6% registrado el año previo, en línea con la moderación del ciclo económico, en esa parte el crédito al consumo aumentó 8.0%, con el objeto de adquirir bienes duraderos, créditos personales y tarjetas de crédito, lo que implica cierta confianza en el proceso económico.

El crédito a la vivienda creció 1.5%, principalmente en el segmento residencial, en contraste, el crédito a las empresas registró un crecimiento de 0.5%, con aumentos en servicios profesionales, comercio y construcción, aunque minería y manufacturas presentaron contracciones de 18.9% y 1.1%, respectivamente, lo que significa relativa estabilidad.

Finalmente, los indicadores de solidez del sistema bancario se mantuvieron en buen rumbo, el índice de capitalización de la banca comercial se ubicó en 20.17% al cierre del año, muy por encima del mínimo regulatorio establecido en Basilea III del 10.5%, por otra parte, la tasa de morosidad se mantuvo contenida en 2.17%, mientras que la morosidad ajustada por quitas y castigos se situó en 4.47%, lo que refleja la adecuada capacidad de administración de riesgos del sistema financiero mexicano.

Al cierre del año 2025, la recaudación aumentó 4.1% real anual; el desempeño de la recaudación fue impulsado principalmente por el Impuesto sobre la Renta, que acumuló un crecimiento real anual de 3.7% y alcanzó un máximo histórico de 8.2% del PIB.

El Impuesto al Valor Agregado, aumento su recaudación real anual en 2.6% y el Impuesto General a las Importaciones registró un crecimiento real anual de 21.4%, asociado a un cambio estructural en la recaudación por importaciones derivado de las medidas implementadas en 2024 y 2025 que elevaron de forma permanente el nivel de captación de este impuesto.

Los ingresos no tributarios del Gobierno Federal crecieron 10.7% real anual, apoyados por la recuperación de fideicomisos, el cobro de garantías otorgadas a la banca de desarrollo y el efecto del Remanente de Operación del Banco de México. En contraste, los ingresos petroleros mostraron un menor dinamismo respecto a 2024, ubicándose en 2.7% del PIB 3.5% del PIB al incluir la línea presupuestaria para el pago de amortizaciones y la aportación extraordinaria del Gobierno Federal destinada a la recompra de pasivos de Petróleos Mexicanos por 253.8 mil millones de peso, nivel por debajo del 2.9% del PIB observado en 2024, lo que se explica por una menor plataforma de producción, así como por menores precios de referencia del petróleo y del gas natural, y por la disminución de las ventas internas, factores parcialmente compensados por el aumento del tipo de cambio en el primer semestre de 2025 y un mayor precio del petróleo, 57.8 dólares por barril presupuestado contra 61.0 dpb observado, lo que pone en el entredicho, la política industrial, de negocios y finanzas de Pemex.

El 22.3% de la inversión física del Gobierno Federal en 2025 se destinó al sector de infraestructura, comunicaciones y transporte, lo que representó un incremento real anual de 89.2%, mientras que el gasto en programas sociales alcanzó un 13.1% del PIB, elemento que pone en el entredicho toda la política fiscal.

A costa de la viabilidad de las finanzas públicas, en un esquema de crecimiento económico nulo, se amplió la cobertura de los Programas para el Bienestar como la Pensión Mujeres Bienestar, el programa Salud Casa por Casa y la Beca de Educación Básica Rita Cetina, que registraron un gasto conjunto de 97.5 mil millones de pesos en 2025, por otra parte se incrementó en 300% los recursos ejercidos por el Programa de Vivienda Social, alcanzando un total de 27.0 mil millones de pesos, lo que permitió avanzar hacia la meta sexenal de 1.8 millones de viviendas, con cerca de 400 mil construcciones formalizadas durante 2025, pero sin que exista importancia de la viabilidad del desarrollo de las zonas habitacionales.

Por su parte, el gasto no programable aumentó 6.4% real anual, como resultado del mayor costo financiero en un entorno de tasas de interés internas y externas aún elevadas y del efecto de un mayor tipo de cambio sobre los pasivos denominados en moneda extranjera; no obstante, el monto erogado fue inferior en 77.6 mil millones de pesos respecto a lo previsto en el programa.

Respecto al endeudamiento, aspecto muy delicado de las finanzas públicas, al cierre de 2025, los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicaron en 4.9% del PIB o 4.3% del PIB al excluir el apoyo extraordinario a Pemex de 192.6 mil millones de pesos para el pago a proveedores.

En este contexto, la deuda pública cerró el año en 53.2% del PIB, nivel que deja claro la fuerte escalada de esta variable y que pone en riesgo la posibilidad de lograr un esquema de crecimiento de la economía; el portafolio esta denominado predominantemente en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos de largo plazo, así mismo se hizo una capitalización al Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios por 15.0 mil millones de pesos, con lo que este instrumento cerró el año con un saldo de 127.0 mil millones de pesos. De manera complementaria, el FMI renovó la Línea de Crédito Flexible para México por 24.0 mil millones de dólares, lo que da seguridad y estabilidad intrínseca al sistema económico, a pesar de que la economía no crece.

Los resultados son crudos por si mismo, el sector externo y el consumo privado, son los elementos que sostienen una economía que no crece, evitando su colapso en el corto plazo, y esta economía que no crece, cada vez gasta más lo que ha detonado el endeudamiento a niveles simplemente peligrosos, podemos ver que los déficits son financiados con la balanza turística y los flujos externos, además de que todavía se gozó de margen recaudatorio.

Podemos resumir la situación en palabras llanas, México es una persona que se quedó sin trabajo, pero que tiene ahorro y otros ingresos, pero no busca trabajo, no contiene su gasto, por el contrario, lo expande, se lo permiten los mencionados ahorros y otros ingresos, por lo que cabe la siguiente pregunta ¿Qué pasará cuando se acaben los ahorros?, no quiero ni ver.