El Hijo del Camionero
“Las aulas en México, solo podrán recuperarse cuando el docente vuelva a ser importante para su alumno”
Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl
@MRODOLFO_CID
Hoy en esta columna del “Hijo del Camionero”, se expresa alegría ya que iniciamos el cuarto año ininterrumpido de colaboración con “Poder Ciudadano.TV”, por lo que agradezco la confianza que el Director de esta valiosa plataforma de expresión en favor de los vecinos, y de creación de conciencia ciudadana, el Maestro Juan Carlos Flores Aquino, ha ofrecido a quien suscribe, para dirigirse con ustedes, no para fabricar opinión, no para inducir opiniones ni ideas, sino todo lo contrario, para divulgar temas de frontera, temas que impactan nuestra vida, y que la mayor parte de las veces nos parecen ajenos, cuando realmente su conducción determina nuestras vidas.
La divulgación de estos temas de frontera en forma de análisis descriptivo, tienen como fin que usted querido lector, conozca el tema sin sesgos, ni inducciones y por tanto dicho conocimiento, contribuye a la formación de opinión y posición personal limpia, es decir independiente y propia; este es precisamente el objeto de esta columna, lo que se espera se esté cumpliendo.
Muchos temas que se han expuesto han sido a petición de ustedes queridos lectores, por lo que aprovecho para agradecer a todos ustedes el invaluable apoyo que ofrecen al “Hijo del Camionero”, con la lectura que hacen de la Columna, y aprovecho para agradecer a mi esposa y a mis hijos, estos últimos me sugirieron escribir sobre las atribuciones de los servidores publicas de elección popular; los niveles de gobierno y la diferencia entre nación, estado y gobierno.
En esta ocasión, Alma mi esposa, quien es licenciada en educación preescolar, propuso retomar los teman en educación, concretamente exponer sobre la importancia de la relación docente alumno, relación que se ha visto descompuesta en los últimos años derivado de una transformación de los valores de una parte de la sociedad, así como de disposiciones gubernamentales: el docente esta privado de toda autoridad real sobre sus alumnos, así mismo los alumnos están condicionados a no respetar al docente, a ya no tener disciplina, al grado de exigir ciertas calificaciones sin cumplir deberes, conductas que son fomentadas por los padres de familia.
Si bien es cierto que no se puede decir que es una mayoría de alumnos y de padres de familia que perpetren estas conductas, es bien cierto que la mayoría se ve afectada por estas conductas, que rompen con la relación alumno docente, anulando con ello toda una etapa de desarrollo del menor que es exclusivamente inherente a esa relación, por lo que debe generarse una política de estado, que la restituya, regule y preserve, para vuelva a desarrollarse con normalidad y aporte su parte al desarrollo de los menores, ya que es muy importante en la formación de las actuales generaciones.
En un esfuerzo por comprender la importancia de la relación docente alumno, se consultaron a distintos autores, destacando el trabajo de Lara Pérez Gisbert, quien es Técnico de Investigación en Área Bienestar Emocional, quien afirma: “En el contexto educativo actual, el proceso de aprendizaje se extiende más allá de la simple transmisión de conocimientos, ya que también se pretende promover el desarrollo íntegro del alumnado, incluyendo así la esfera socioemocional. Hay que tener en cuenta que los alumnos tienen una diversidad de necesidades que no se limitan simplemente a aprobar una asignatura”.
La infancia es una etapa vital en la que se empiezan a adquirir aquellas habilidades y conocimientos que les permitirán realmente hacer frente a los diversos aspectos que implican la vida y estas habilidades se desarrollan derivadas de la relación adulto-niño (Gordillo Gordillo et al., 2016); ello se explica a través de la Teoría Social Cognitiva (Bandura, 1986); la que sostiene que se puede aprender a través del modelado u observación de los comportamientos de las personas afectivamente representativas para los niños (Abarca et al., 2002), lo que lleva a pensar, por lo tanto, que las relaciones positivas con adultos referentes, así como el apoyo y la conexión emocional con estas figuras, es esencial para el desarrollo positivo de los infantes (Sabol & Pianta, 2012; Denham, 1998; Dodge, 1986 visto en Jennings & Greenberg, 2009).
Teniendo en cuenta que los niños pasan gran parte de su tiempo en los centros educativos, parece que estos serían un entorno particularmente importante que influenciaría su desarrollo académico, social y emocional (Roeser, Eccles, & Sameroff, 2000 visto en Braun et al., 2020); se ha identificado a los docentes como figuras clave para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños (Sierra et al., 2012 visto en García-Rodríguez et al., 2023). Tal como indica Koca (2016), los maestros pueden operar como agentes sociales y afectar así no solo a las experiencias académicas, sino también a aquellas socioemocionales; de esta forma los docentes no solo impulsan el proceso de aprendizaje del alumnado, sino también otros aspectos del desarrollo del niño (García-Rodríguez et al, 2023).
Los beneficios que generan la relación docente-estudiante son positivos y de calidad, mejoran el rendimiento académico, generalmente se vinculan con un aumento en la dedicación de los alumnos; esta relación positiva entre docente y alumnado puede tener un impacto en la motivación que el alumnado tiene para el aprender (He & Qi, 2018 visto en Zou et al., 2023), además el hecho de que presten atención y hagan un esfuerzo por construir relaciones significativas con sus alumnos, puede animar a estos a buscar ayuda cuando sienten que tienen dificultades en los estudios, lo cual influye positivamente en la motivación de los estudiantes (Freeburg & Workman, 2014 visto en Zou et al., 2023).
Para lograr la restitución de esta relación positiva, debe mejorarse el ambiente en el aula de manera positiva, cuando el alumnado se siente cómodo, querido, valorado, aceptado y seguro en el entorno en el que interactúan con personas de confianza (Bucher & Manning, 2003; Marzano, 2003; Tableman, 2004 visto en Pearson Price, 2008), por lo que teniendo esto en cuenta, cabe pensar que este tipo de ambientes se crean y establecen a través del tipo de interacciones que se dan en el aula, entre otros factores, por ello el tipo de relaciones que se establecen entre docentes y alumnos puede ser clave para mejorar el clima en el aula (Haynes, Emmons & Comer, 1993 visto en Pearson Price, 2008).
Una correcta relación docente alumno, inhibe las conductas disruptivas. en aquellas relaciones donde se reducían las emociones negativas, así cómo se incrementaba el afecto positivo en estas interacciones entre docente y estudiante. Otros estudios, no solo observan que este tipo de relaciones descienden los problemas de conducta, sino que, además, aumentan las conductas prosociales, es decir, aquellas dirigidas a ayudar a los demás (Quin, 2017).
Se ha visto que las relaciones entre docente y alumnado son centrales para la autoestima de los alumnos (Reddy, Rhodes & Mulhall, 2003; Spilt, Koomen & Thijs, 2011 visto en Lavy & Naama-Ghanayim, 2020), ya que pueden dar forma al autoconcepto del alumnado (van Aalst et al., 2021). Este tipo de interacciones se caracterizan por la aprobación y apoyo que el maestro o maestra brinda a los alumnos, por ello si la relación es buena, se puede observar cómo mejora el autoconcepto social y académico del niño (Leflot et al, 2010 visto en van Aalst et al., 2021); además en muchas situaciones, el docente actúa como base segura para devolver la tranquilidad en situaciones estresantes (Muñoz et al., 2012 visto en García-Rodríguez et al., 2023); el ofrecer apoyo emocional es uno de los factores por los que los docentes pueden influir en el bienestar del alumnado (Buyse et al., 2009 visto en Hogekamp et al., 2016), por lo que un vínculo cercano entre docente y alumno facilita que los maestros entiendan mejor las necesidades individuales de sus alumnos, con lo cual, pueden ofrecer un apoyo emocional de mayor calidad durante tiempos difíciles.
Los profesores continúan siendo figuras de referencia para los alumnos que, no solo impulsan su proceso de aprendizaje, sino también otros aspectos del desarrollo del niño (García-Rodríguez et al., 2023). Por una parte, se ha podido observar que el alumnado que ve a sus docentes realizar conductas prosociales acostumbra a ser más propenso a desarrollar habilidades sociales deseables (Hajovsky et al., 2023); pero hay que tener en cuenta que no solo modelan sus habilidades sociales, sino que además los maestros les motivan a desarrollar más conductas prosociales como el autocontrol entre otras (Hajovsky et al., 2023), por otra parte, también se observa una mejora en el plano emocional ya que, a través de esta relación, los maestros pueden enseñar mediante el modelaje competencias como la autoconciencia, la autorregulación, la conciencia social, así como la toma de decisiones responsable (Brackett et al., 2022 visto en Todmal et al., 2023).
En un estudio realizado por Zheng (2022), se observa cómo el bienestar subjetivo de los alumnos mejora cuando se dan relaciones positivas entre docente y alumnado, entendiendo como bienestar el sentirse seguros, felices, respetados, queridos y sanos (Anderson & Graham, 2016); por lo que también contribuyen al bienestar y la satisfacción laboral del profesorado (Hagenauer et al. 2015) por lo que se observa como una relación cercana y cálida con los alumnos es una parte del contexto laboral que contribuye al afrontamiento exitoso de la profesión. En esta misma línea Farhah et al, (2021) observan que, con este tipo de relaciones, los docentes se auto perciben de forma más positiva, además, el hecho de saber que pueden impactar en el alumnado de manera positiva les hace sentir felices.
En definitiva, promover relaciones docente-estudiante positivas crea un espacio de aprendizaje favorable, promueve el éxito académico y contribuye al bienestar general, tanto del alumnado, como del equipo docente del centro, por lo que observando los diversos beneficios que tiene una relación docente-estudiante positiva y de calidad, seguramente surja la incógnita de cómo es posible potenciar este tipo de relaciones, ya que hay que tener en cuenta, que las relaciones interpersonales se construyen de forma conjunta, generando aspectos que, los docentes deben tener en cuenta a la hora de interaccionar con las alumnos.
Los alumnos explican que pequeños actos de amabilidad como sonreír, ofrecer ayuda e incluso mantener conversaciones que no se limiten a lo estrictamente académico (p. ej. se pueden averiguar qué gustos tienen, preguntar cómo les está yendo el día, etc.) pueden tener un impacto a lo largo de su trayectoria académica (Krane et al., 2016 visto en Johnson, 2022). El hecho de sentir que los docentes se interesan y preocupan por ellos podría ser un elemento clave para crear y mantener una relación efectiva (Noddings, 1984, 2006 visto en Lavy & Naama-Ghanayim, 2020).
En el proceso de la relación alumno profesor, resulta importante poder generar entornos en los que los niños se sientan libres de expresarse pues, solo de esa manera es posible conocer sus necesidades, por lo que es necesario no actuar en función de prejuicios, así como la aceptación de ellos a través del dialogo, lo que resulta tal como lo expresa Zheng (2022), los docentes deben crear aulas seguras, sensibles y humildes donde el alumnado se sienta verdaderamente escuchado. La escucha en este marco se constituye en un elemento importante a la hora de establecer un buen vínculo con el alumnado, por lo que es necesaria prestar atención a aquello que nos comunican de manera íntegra, propiciando que el alumnado no solo se siente seguro y escuchado, sino que también se siente completamente comprendido (Wai-shing, 2008), accediendo los niños a un mundo emocional más profundo (Wai-shing, 2008).
Para mejorar la relación docente-estudiante es necesario trabajar aspectos como la comunicación asertiva y la resolución de problemas; si se combinan este tipo de habilidades con las de escucha, se potenciará la relación entre maestros y alumnos (Wai-shing, 2008), siendo importante establecer una comunicación clara y abierta con todas las partes de la comunidad educativa, incluyendo también a las familias, para fomentar un ambiente seguro y de confianza.
Un nuevo aspecto es el hecho de poder reconocer y gestionar las propias emociones permite a los maestros responder y comprender mejor las necesidades y comportamientos del alumnado (Jennings & Greenberg, 2009; Todmal et al., 2023); además, permite saber cómo las propias expresiones emocionales afectan a las interacciones que se tienen con los demás, además de cultivar la autoconsciencia y la regulación emocional permite generar emociones como la alegría y el entusiasmo (Jennings & Greenberg, 2009), lo que fomenta un vínculo positivo entre docente y estudiante, siendo precisamente lo que más hace falta.
Es importante ofrecer apoyo al alumnado, aunque es importante hacerlo otorgándoles cierta autonomía y confiando en sus capacidades, de esta forma, su autoeficacia, es decir, la medida en que se sienten capaces de hacer las cosas se verá reforzada, lo cual impactará tanto en su autoestima como en su motivación. Aquí es necesario destacar que cuando se reconocen y comprenden las emociones de un estudiante, el maestro puede responder de manera efectiva a las necesidades que tiene el alumno o alumna (Jennings & Greenberg, 2009), por lo que mostrar empatía y sensibilidad por las necesidades del alumnado permite al docente ofrecer un apoyo y guía adecuados, teniendo en cuenta las diferencias individuales (Jennings & Greenberg, 2009; Todmal et al., 2023); estas cualidades permiten construir relaciones docente-estudiante más sólidas y que se basan en el apoyo y la comprensión.
El reconocimiento de los logros personales y grupales, pueden contribuir a que se generen interacciones positivas entre alumno y maestro, teniendo en cuenta que el docente tiene un papel importante el bienestar del alumnado y una de las formas en que puede impactar es a través de la retroalimentación (Mercer and Dörnyei, 2020 visto en Zheng, 2022), así como el refuerzo positivo de aquellos logros que se han conseguido; en esta parte opera un factor, el denominado autocuidado, lo que puede entenderse de forma muy amplia pues se engloban aquí aquellas actividades y prácticas que nos aporten bienestar.
Llevar a cabo pequeños momentos de autocuidado puede ayudar a prevenir los momentos de peligro en el equipo docente y fomentar el bienestar de toda la comunidad educativa y para ello es necesario implementar programas de bienestar emocional, ya que pueden contribuir al desarrollo muchas propuestas positivas, por lo que desempeñan un papel crucial en la promoción de las relaciones positivas entre docente y estudiante.
Este tipo de programas están diseñados para promover el desarrollo de las competencias socioemocionales en todo el ámbito escolar, poniendo el foco central en el bienestar del alumnado. No obstante, Gimbert et al. (2023) destaca la importancia de no solo focalizar este tipo de intervenciones en los niños, sino también en los maestros, ya que el modelaje que pueden hacer puede tener gran impacto en los estudiantes.
Recuperando todos estos aspectos en el aula mexicana, los docentes podrán transmitir estas competencias de forma efectiva a los alumnos, en tanto que estará presente en el día a día del centro educativo. También se podrán incorporar pequeñas prácticas en las rutinas de clase para favorecer el desarrollo socioemocional del alumnado (Sophia et al., 2020), de esta forma, se ha visto que cuando el aprendizaje socioemocional se convierte en el centro de la escuela, la relación entre docente y estudiante mejora (Durlak et al., 2017; Jones et al., 2013 visto en Gimbert et al., 2023).
Lara Pérez Gisbert concluye que la relación que se establece entre docente y estudiante es de vital importancia para el desarrollo de los estudiantes, especialmente en las etapas más tempranas. Este tipo de relación puede tener impacto en aspectos muy diversos como, por ejemplo, el rendimiento académico, el bienestar de alumnos y docentes, así como del desarrollo socioemocional del alumnado entre otros, por ello, puede ser interesante participar de programas que permitan adquirir las estrategias necesarias para potenciar esta relación tan importante y que, recordemos, también tiene un impacto en el bienestar y satisfacción del propio equipo docente. Porque cada pequeño detalle que se realiza durante nuestro día a día, en nuestras interacciones, puede ser una pequeña semilla que depositamos en la otra persona, ya sea de forma consciente o inconsciente: Desde una pequeña sonrisa en el instante oportuno hasta el apoyo que damos en los momentos duros.
A efecto de dar cierre a este análisis, se considera pertinente ofrecer algunas experiencias, por lo que pongo la propia a vista, destacando la subjetividad de la exposición: indudablemente el profesor debe recuperar toda la autoridad en la actividad docente y tener la libertad de tomar todas las determinaciones que considere pertinentes en el marco de lo razonable, que permitan el correcto aprendizaje del alumno; en lo personal nunca he de olvidar mi primer día de clases por cada grado cursado en el Centro Escolar Benito Juarez, en la colonia Roma, mi madre invariablemente siempre dijo: “maestra por mi no se preocupe, usted es la autoridad, proceda como considere con este, solo le pido dos cosas, que aprenda y no le pegue”, pienso que fue el camino adecuado, cuando a la vuelta de tantos años, puedo observar el titulo que me acredita el grado de Doctor.
Ya basta de padres que amenazan a los profesores, criminalizan las aulas y que exigen que a los hijos se les pida el mínimo esfuerzo: ¿de verdad queremos ciudadanos de mínimo esfuerzo?, situación que se correlaciona con la crisis del examen de ingreso a nivel de licenciatura en la UNAM, lo que refleja la crisis moral del sistema educativo y de la sociedad: la moral no es un árbol que da moras.
Ya no puede darse la circunstancia de que los profesores se dediquen solo a cuidar a los alumnos, ya que cualquier exigencia hacia estos, implica, que sobre todo una madre de familia se presente a golpear al profesor, la sociedad mexicana ya no puede tolerar esto.
Las aulas deben ser un lugar seguro, donde se recupere la interacción entre alumnos y profesores, ya que muchas veces el ejemplo que el niño no haya en casa, lo haya en la escuela, ¿Cuántos niños y jóvenes, haya su primera inspiración en un profesor?, en lo personal y hasta la fecha no olvido a Manuel Cohello, a Javier Barajas, a José Luis Manzano y al profesor José Luis, en este sentido, los padres de familia que instan a sus hijos a retar al profesor, insultarlo y a no hacerle caso, no le hacen falta a México.
Las aulas tienen que ser recuperadas, México necesita más científicos, profesionistas, artistas, universitarios en general inspirados y, menos influensers y youtubers, hoy mismo la sociedad ya les esta rechazando, cansada de chisme mediático y análisis de temas triviales.
México tiene que progresar, y solo puede progresas si cuenta con elementos sociales preparados, que aporten y generen desarrollo, para eso es necesario recuperar el aula y la relación profesor alumno.
Existe una película mexicana titulada “Radical” que expone de forma clara los problemas del sistema educativo y de la ruptura de la relación profesos y maestro, pero también expone todo lo bueno que se recupera, cuando esa relación se recupera.
La parte objetiva de este análisis aporta todos los elementos que como sociedad, como estado necesitamos se recupere, para conseguir la formación desde la primera enseñanza de mexicanos íntegros, responsables, e inspirados, para lo que resulta indispensable la influencia de un buen profesor, ejemplos sobran de lo positivo que aporta un maestro y lo malo que se genera cuando el ausente, nada sustituye al docente, el que hace algo más que enseñar.
Esta próxima la jornada electoral del 2027 los mexicanos elegiremos diputados federales, ya llegó el momento de exigir a los candidatos que asuman nuestras demandas, tan solo en esta columna, hemos abordado un sin número de temas relevantes sobre los que hay que exigirles compromiso y la educación es otro, por ello cuando ustedes queridos lectores, interroguen al candidato sobre el tema, ya cuentan con elementos, para saber si ellos les mienten o no, tampoco hay que olvidar que la educación es un asunto estatal, y tan solo en Ciudad de México, como en Estado de México, se elijaran diputados locales, por lo que ya tenemos materia para interrogar a esos candidatos.
El futuro de México sigue en las aulas, recuperémoslas, ayudemos a que los docentes, vuelvan a ser los héroes de nuestras colonias: vecinos ¿le entramos?




