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martes, julio 28, 2026
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LAS PENSIONES y SUS DISTINTOS SISTEMAS

El Hijo del Camionero

“Una forma de comprender la naturaleza y el funcionamiento de la AFORE”

Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl

 

@MRODOLFO_CID

 

En estas últimas columnas, el tema recurrente ha sido el retiro, la preocupación expresada por muchos lectores deja algo perfectamente claro: “sabemos que ahorramos en una AFORE, sabemos que llegado el momento y cumpliendo los requisitos nos entregaran una pensión, pero no sabemos o no es claro, cual es o será la dinámica de esa pensión”

 

Ante esta disyuntiva, podemos empezar por revisar los tipos de sistemas pensionarios que existen, en la perspectiva de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, por ello, debe partirse de que un sistema de pensiones consiste en un régimen establecido por ley que debe contar con los recursos administrativos, tecnológicos y financieros necesarios para otorgar una renta a las personas que, conforme a la normativa correspondiente, cumplan con los requisitos establecidos; donde partimos de la existencia de los dos sistemas históricos: sistemas de beneficio definido y sistemas de contribución definida.

 

En este contexto, la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, también hace un fuerte hincapié en los modelos actuariales de evaluación de los sistemas pensionarios, lo que determina las necesidades de financiamiento para su funcionamiento, lo que resulta muy importante en función de que se evite se siga incrementando la edad para el retiro y son precisamente los modelos actuariales, los que determinan los tipos y funcionamiento de los sistemas pensionarios.

 

La Conferencia Interamericana de Seguridad Social, en su conjunto de estudios aglutinados en “TASA TÉCNICA ACTUARIAL y OTRAS HIPÓTESIS FINANCIERAS PARA LA VALUACIÓN DE SISTEMAS DE PENSIONES”, ofrece muchos elementos para comprender el impacto de las pensiones y la naturaleza de los sistemas con que operan y su financiamiento, lo que revisaremos a continuación.

 

Existen otros tipos de sistemas, que operan en función de ciertos elementos como el mecanismo de financiamiento, la población objetivo, entre otros criterios, los que se revisarán enseguida:

 

  • La asistencia social: es un instrumento que se caracteriza por atender a sectores de la población considerados vulnerables, los cuales, por lo general, no tienen acceso a los seguros sociales ni cuentan con los recursos suficientes para subsistir.

Un ejemplo de este instrumento puede ser un programa que otorgue pensiones a personas adultas mayores cuyos ingresos se encuentren por debajo de la línea de pobreza, a cuota idéntica para cada beneficiario.

  • La protección universal: se caracteriza por brindar cobertura a toda la población residente de un país o estado; los beneficios otorgados también suelen ser de monto uniforme y, para tener derecho a ellos, puede requerirse un criterio adicional además de la residencia, como, por ejemplo, haber alcanzado cierta edad; en el caso de México, existe el programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, el que otorga pensiones a todas las personas adultas mayores de 65 años o más que residan en el país.
  • El seguro social: por su parte, es uno de los instrumentos más importantes y está vinculado principalmente a las personas trabajadoras con empleo formal, lo que limita su cobertura estrictamente a los cotizantes; las pensiones otorgadas mediante este instrumento son variables, ya que se encuentran ligadas a los ingresos de las personas trabajadoras, y las condiciones para su otorgamiento están establecidas en la normativa correspondiente.
  • Los fondos de previsión social: son instrumentos similares a las mutualidades, ya que consisten en fondos establecidos por personas que comparten riesgos semejantes; las que aportan una parte de sus ingresos para constituir un fondo común que sirve para atender las necesidades individuales del colectivo.

Estos fondos pueden ser ofrecidos por las propias empresas y/o entidades a sus colaboradores, como un beneficio adicional a los otorgados por el seguro social; en este caso, las pensiones también son de monto variable.

  • El ahorro previsional: este es un ahorro individual de cada trabajador, el que puede ser obligatorio como en el caso de México o voluntario y, en consecuencia, las pensiones otorgadas son variables, ya que dependen de los recursos acumulados por cada persona.

Es importante mencionar que estos instrumentos no son excluyentes, sino complementarios, por lo que una persona que no cuente con un seguro social puede quedar protegida por algún otro instrumento; y es precisamente en esta parte donde lo pertinente, sería que una persona fuese cubierta con varios de estos instrumentos de manera simultánea.

El origen del financiamiento, también es un factor para determinar la clasificación de los sistemas pensionarios, encontrando así el sistema de financiación directa es aquel en el que la población objetivo participa en el financiamiento, como ocurre en el caso del seguro social, en el que trabajadores asegurados realizan sus aportaciones mediante un descuento en sus ingresos para financiar la pensión a la que tendrán derecho, en estos casos, el trabajador conoce con certeza el porcentaje que se le descuenta, ya que este está establecido por ley, por lo que se menciona que las pensiones son contributivas.

 

Un sistema de pensiones con financiación indirecta se caracteriza porque los recursos utilizados para financiar los beneficios son otorgados por el Estado, ya que el gobierno toma parte de los impuestos para el pago de las pensiones; y, si bien toda la población paga impuestos, se desconoce con exactitud la cantidad que se destina específicamente a financiar estos beneficios. Un ejemplo de ello son las pensiones otorgadas mediante programas de protección universal o de asistencia social; a este tipo también se le conoce como pensiones no contributivas.

 

Las pensiones por vejez no son las únicas otorgadas en un sistema de pensiones; también existen pensiones por incapacidad, invalidez y sobrevivencia. La pensión de vejez es, la más debatida ya que entra en discusión determinar cuál es la edad más apropiada para el retiro;  esta pensión se otorga a las personas que alcanzan una edad específica, la cual generalmente se encuentra entre los 60 y 65 años, donde no podemos permitir que estos parámetros sean sobrepasados; además dependiendo del instrumento que la conceda, se puede requerir un determinado periodo de cotización, un cierto tiempo de residencia o que la persona se encuentre en alguna situación de vulnerabilidad, como la pobreza o alguna discapacidad.

 

Las pensiones por invalidez o incapacidad se otorgan a personas con algún grado de discapacidad, ya sea originada por la actividad laboral o por causas ajenas a esta; por lo general, las que se derivan de una actividad laboral son concedidas mediante el seguro social; sin embargo, también pueden ser otorgadas por otros instrumentos.

 

Las pensiones por sobrevivencia, se otorgan a las personas sobrevivientes que dependían económicamente de la persona fallecida. Generalmente, estas pensiones se conceden a la viuda o al viudo y, en caso de no existir, a la concubina o al concubinario, así como a las hijas e hijos menores de edad; no obstante, también pueden extenderse a ascendientes. En estos casos, las personas beneficiarias pueden estar sujetas a ciertos requisitos.

 

Derivado del tipo de administración de los fondos para cubrir pensiones, la participación de entidades privadas en la administración de los sistemas de pensiones es relevante, por lo que tenemos sistemas administrados por entidades públicas y otros por entidades privadas, ambas manejan tanto el sistema de beneficio definido, es decir son aquellos esquemas en los que se determina con anticipación la forma en que se calculará la pensión; así como los sistemas de contribución definida, estos establecen la contribución que se aporta al sistema; sin embargo, no especifican el monto del beneficio al que se tendría derecho al cumplir las condiciones.

 

En estos esquemas, las aportaciones se depositan en una cuenta de ahorro para su inversión, de modo que el capital acumulado al momento de cobrar el beneficio servirá para calcular el monto de la pensión; en este tipo de sistema, la pensión es variable, ya que depende del monto acumulado, y solo se conoce hasta el momento en que la persona se retira.

 

Es importante señalar que, para que un sistema de pensiones sea financieramente viable, debe establecer tanto las contribuciones como el monto de los beneficios, lo que permite se presupuesten los recursos anuales para el sostenimiento del sistema. Por otra parte, los seguros sociales y los fondos de previsión social son instrumentos de contribución y beneficio definido, ya que las personas participantes realizan sus aportaciones con base en un porcentaje denominado prima; estas aportaciones se invierten, generando rendimientos y constituyendo una reserva que permita pagar los beneficios cuando se requieran.

 

El ahorro previsional corresponde a un sistema de contribución definida, pues cada persona conoce la cantidad que ahorra, pero se desconoce el monto del beneficio que se recibirá, ya que dependerá del capital acumulado. Es a través de los sistemas de financiamiento donde se obtienen los recursos que permiten otorgar las pensiones correspondientes; es importante recordar que en todo sistema de pensiones existen dos partes: por un lado, la persona que tiene el derecho a recibir un beneficio y, por otro, la institución encargada del sistema, la cual tiene la obligación de otorgar dicho beneficio; ello obliga a que se prevea el costo que dichos beneficios, de modo que puedan ser presupuestados con la metodología adecuada, evitando así un desequilibrio financiero.

 

En los sistemas de pensiones debe operar el principio de equivalencia actuarial, el cual establece que, en cualquier momento de estudio, el valor presente del flujo de egresos debe ser igual al valor presente del flujo de ingresos, ello permitirá contar con los recursos suficientes para cumplir con las obligaciones en todo momento.

 

Para elegir un sistema de financiación adecuado y que garantice la estabilidad financiera, es necesario conocer el comportamiento que tendrán los beneficios otorgados, en este caso, las pensiones, lo que puede conseguirse a través de modelos actuariales que con fundamento en diversas hipótesis demográficas y financieras, permiten calcular el monto futuro de las pensiones.

 

Para comprender mejor la situación, se expresa que: “lo actuarial se relaciona con el cálculo de lo que podría suceder en el porvenir, a partir del análisis cuantitativo de eventos pasados. Si bien lo ocurrido en el pasado no garantiza que los eventos futuros ocurrirán con la misma frecuencia ni que su impacto será de igual o semejante magnitud, las estimaciones elaboradas con rigor ofrecen una aproximación razonable a lo que podría su ceder y, por ende, permiten que la entidad aseguradora anticipe y disponga de los recursos necesarios para atender todos los reclamos futuros por prestaciones” (CISS).

 

Luego entonces, la administración del sistema pensionario, conlleva a la administración de un sistema de riesgos inherentes a las circunstancias económicas que priven en el tiempo, y que impacta a todos los tipos:

 

  1. i) Aquellos basados en transferencias del gobierno hacia toda la población o un subconjunto de esta. ii) Los ofrecidos por entidades patronales como prestaciones laborales hacia sus personas trabajadoras. iii) Los pertenecientes a esquemas de aseguramiento social. iv) Incluso aquellos que se fundamentan en el ahorro individual, ya sea obligatorio o voluntario.

 

Lo anterior, hace necesario que se cuente con valuaciones actuariales, “entendidas como estudios técnicos que, mediante modelos matemáticos, permiten identificar el probable comportamiento futuro de las variables demográficas y económico-financieras relacionadas con dichos esquemas, así como el resultado del balance entre ingresos y egresos, tras considerar adecuadas combinaciones de los posibles valores futuros de ambos grupos de variables” (OIT). Por consiguiente, las proyecciones no son previsiones infalibles de lo que ocurrirá en el futuro; sin embargo, permiten tener una visión lo más aproximada posible de lo que podría acontecer, en función de un conjunto de hipótesis previamente establecidas.

 

A partir de diferentes grupos de hipótesis, es posible formular diversos escenarios, cuyos resultados permiten, a su vez, desarrollar otros escenarios alternativos, relevantes en materia de políticas de ajuste sobre las condiciones de adquisición, tipos de beneficios, niveles de prestaciones y niveles de financiación, entre otros. Todo ello tiene como objetivo la definición de criterios y medidas para asegurar la sostenibilidad económica y financiera (Durán).

 

Todo ello trae por consecuencia que el determinar los probables ingresos y egresos futuros, implicaran diversos componentes, tales como:

 

  • Las aportaciones realizadas para financiar el esquema pensionario.
  • Los intereses generados por las inversiones de dichas aportaciones, cuan do no se utilicen de forma inmediata para el pago de pensiones.
  • Las pensiones correspondientes a quienes cumplan con las condiciones de adquisición. • Los gastos de administración en los que incurra cualquier esquema pensionario.

A su vez, en estos componentes habrá elementos correspondientes a:

  • Las personas que ya se encuentran dentro del esquema pensionario, pero que aún no reciben el beneficio.
  • Quienes ya reciben el beneficio tras haberlo solicitado al cumplir con las condiciones de adquisición.
  • Aquellas que aún no forman parte del primer grupo, pero que probablemente se integren en el futuro al conjunto de potenciales personas pensionadas.

 

Debe destacarse que todo este conjunto de información a analizar estará, en gran medida, determinado de forma directa por el marco jurídico; es decir, por la normativa que regule la operación del esquema pensionario o, en su defecto, por el proyecto de normativa, en caso de tratarse de un esquema pensionario en proceso de creación; y es esta una de las situaciones que hacen fundamental el proceso electoral del 2027, ya que se elegirá a la totalidad de los 500 legisladores que conforman la Cámara Federal de Diputados, siendo estos los que decidirán las leyes que imperaran en los temas pensionarios, en nuestras manos esta, elegir a aquellos que tengan la capacidad de enfrentar y resolver estos temas tan significativos en nuestra vida, o elegiremos a cualquiera que no tenga la capacidad de enfrentar la situación y con ello permitir se sigan degradando las condiciones para el retiro.

 

De momento pareciera que no es posible restituir un sistema solidario como el que se tenía, por ello hay que buscar que el sistema de AFORE funcione y para ello es necesario crear empleos decentes y estables, la economía no puede continuar estancada y el 53% de la fuerza laboral, no puede seguirse desempeñando en la economía informal, porque ante esta situación no será posible reunir las 1000 semanas cotizadas requeridas y menos se lograría una masa de ahorro suficiente, ello deja claro los retos a resolver:

 

  1. Trabajo estable y decente.
  2. Salarios suficiente y capacidad de ahorro.
  3. Ahorro suficiente con plan pensionario adecuado.

 

La resolución de estos retos, deben materializarse en un umbral temporal pensionario lo más amplio que sea posible.

 

Está en nuestras manos, construir lo que sigue.