El Hijo del Camionero
“Una revisión para entenderlo mejor y más tras las reformas de 2026”
Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl
@MRODOLFO_CID
Son 150 Columnas del “Hijo de Camionero”, ha sido un esfuerzo muy grande por divulgar temas económicos y de finanzas públicas con el objeto de que usted amable lector conozca esos temas y se sepa que no es ajeno a ello y con ello, generar bases para que como Ciudadanos, como Vecinos exijamos a los representantes de elección popular, el rumbo que deben tomar las determinaciones; no debemos olvidar que en democracia, no se elige a alguien para que piense por nosotros, se elige a alguien que nos represente, para que en el marco de la realidad, implemente lo que nosotros los ciudadanos deseamos.
Agradezco a mi esposa y a mis hijos, que son receptores positivos de las expresiones, necesidades e incluso dudas de las personas que les rodean, pues de esa beta legitima, se determinan temas a desarrollar, también agradezco a lectores y amigos que solicitan temas a desarrollar, además del monitoreo ordinario para escoger tópicos que resulta fundamental aclarar ante la ola de opinologos y tanta información falsa que circula en redes, cuyo objeto es generar temor y que en consecuencia como ciudadanos tomemos decisiones incorrectas o simplemente no las tomemos: Tener información analizada aunque sea a nivel descriptivo, nos genera herramientas para tomar determinaciones y por ende ser ciudadanos, ser ciudadanos activos y con ese propósito, mientras usted querido lector, siga apoyando esta Columna, se seguirán divulgando temas que le permitan formular exigencias que mejoren nuestra vida diaria.
El tema que abordamos hoy, resulta sustantivo en nuestro presente y más en nuestro futuro inmediato: México ha vivido cambios excesivamente traumáticos un su sistema para el retiro, hasta antes de 1997, existían dos grandes sistemas, el del IMSS y del ISSSTE, que ofrecían jubilación a través de una mensualidad perpetua, en el primer caso, tras cumplir 60 años y tener un mínimo de 520 semanas cotizadas, mientras que, en el segundo, bastaba con acreditar 30 años de servicio. En ese lapso, se generaron una serie de reformas, entre ellas la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro, cuyos recursos se utilizaron para financiar aquella gran renegociación de la deuda externa durante el gobierno del periodo 1988-1994, con la perspectiva de que un servicio de la deuda más barato y una economía pujante estimulada por el TLC, daría los recursos para devolver los recursos, pero en el camino, se atravesó la crisis de 1994-1995 la crisis financiera, precipitaría la quiebra del sistema de pensiones, al no haberles devuelto sus recursos.
El sistema del ISSSTE en aquel momento se mantuvo, el que específicamente quebró fue el del IMSS y a ello se sumó la plaza de reemplazo, cada vez había menos trabajadores en activo cotizando y cada vez más trabajadores en el retiro jubilados, por lo que la estructura como estaba simplemente ya era insostenible. Se empezaron a explorar otros sistemas, copiándose el chileno, y así con una nueva ley para el retiro, se fundaron las Administradoras de Fondos para el Retiro, es decir, se pasó de un sistema contributivo y solidario, a un sistema de ahorro privado individualizado.
El nuevo sistema, al que en años después se sumará el ISSSTE (asi dejó de existir diferencia entre trabajadores gubernamentales y privados), ya no garantizaba una pensión a perpetuidad; el sistema de forma general implicaba recibir 1,560 de cotizaciones y contar con 65 años de edad, de esta forma el trabajador ya jubilado podría optar por recibir una pensión mensual fija por 10 años o en una sola exhibición, si en estas condiciones, si a los 65 años el trabajador no lograse realizar las 1560 semanas cotizadas, su única opción es y sería recibir el monto de su ahorro más intereses en una sola exhibición. Ante estos hechos, será el año que entra, que la primera generación de trabajadores que, a partir de su ahorro a través de la AFORE, será jubilada. Es importante señalar que tanto trabajadores, gobierno y patrones, aportan para ese ahorro.
Ya en la víspera, el sistema reveló su mayor defecto: no garantiza la manutención del jubilado durante su vida a partir del retiro y hasta su defunción; en este marco, se han explorado infinidad de ajustes para resolver el problema, desde rentas complementarias, aportaciones adicionales y reaseguramientos y en este contexto en los años 2020, 2025 y 2026, se dan reformas de carácter si no profundo si sustantivo, por ello, comenzamos a analizar el sistema a partir de la visión de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, la que se generó en el “II Foro de pensiones y fondos generacionales”, que fue coordinado por Oscar Turián Guzmán Ramos y Paola González Almaraz; y donde participaron como ponentes Carlos Gerardo Arias Alvarado, Martha Angélica León Alvarado, Osvaldo Macías Muñoz, María Ascensión Morales Ramírez y Marco Vargas Aguilar.
Es importante señalar que la gran mayoría de militantes de los partidos políticos y aquellos que aspiran a ocupar cargos de elección popular, no tienen ni idea de estos asuntos, se manejan de manera coyuntural y en el mejor de los casos como una forma de enganchar al votante y no como oferta real para explorar y generar soluciones al problema.
Es necesario comenzar expresando que el Sistema de Ahorro para el Retiro está conformado por diez Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORE): Azteca, Banamex, Coppel, Inbursa, Invercap, PENSIO ISSSTE, Principal, Profuturo, SURA y XXI-Banorte, las cuales administran 76.2 millones de cuentas al cierre del primer trimestre de 2025, aquí es necesario puntualizar que a pesar de que cada cuenta implica una persona económicamente activa, no significa que estas 76.2 millones de personas tengan trabajo en este momento, o tengan trabajo decente.
Cuando una persona accede a un empleo y le comunican que ahí no hay AFORE, que si quiere tiene que cotizar de forma independiente, ese trabajo, no es trabajo decente, el patrón está negando los derechos y beneficios básicos, tal cual es el acceso a la seguridad social.
La estructura operativa del sistema ha variado demasiado a lo largo de estos 29 años, tan es así que mucha gente tiene una creencia falsa: “mi patrón me metió a esta AFORE”, reitero, eso es totalmente falso, mi padre “El Camionero” era de esa creencia, y su caso ejemplifica lo que ha ocurrido con el sistema; el eligió su AFORE en 1998 y esa AFORE fue vendida en cuatro ocasiones, con el correspondiente cambio de razón social, dicho de otro modo, producto de las ventas empresariales, su AFORE la misma en cuatro ocasiones se transformó en igual número de empresas, producto de la compra venta, las que hallaron estabilidad de los últimos 10 años a la fecha, consolidándose con 10 participantes.
La reforma de 2020 al sistema de pensiones en México implicó diversas modificaciones a distintos artículos de la Ley del Seguro Social y a un artículo de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro; dichas modificaciones obedecen a la imperante necesidad de evitar una generación en retiro totalmente empobrecida y que evitar que la única opción para el retiro sea “la Tumba”
Las principales modificaciones al sistema son las siguientes:
- El requisito para tener derecho a una pensión se reduce a 1,000 semanas cotizadas; antes de la reforma, los trabajadores debían cotizar 1,250 semanas para acceder a una pensión y ese requisito nuevamente se redujo a 750 semanas en 2021, estableciéndose un incremento gradual de 25 semanas por año hasta alcanzar las 1,000 semanas en 2031.
- Se incorpora un incremento gradual en la contribución patronal a partir de 2023, el cual concluye en 2030. Dicha contribución total pasará del 6.5% al 15.0% del Salario Base de Cotización (SBC).
- Se incrementa la aportación de la Cuota Social que realiza el Gobierno federal para el grupo de personas trabajadoras que perciben hasta cuatro veces la Unidad de Medida y Actualización.
- Previo a la reforma, la Pensión Garantizada correspondía a un monto fijo para todos los trabajadores elegibles; con la reforma, la pensión garantizada se determina como una función creciente de la edad de retiro, las semanas de cotización y el promedio del Salario Base de Cotización durante la trayectoria laboral de cada persona. La pensión garantizada, se actualiza anualmente conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor; en 2025 osciló entre $3,276.60 y $10,298.40.
- Las comisiones que cobran las AFORE estarán sujetas a un máximo, el cual será el promedio aritmético de las comisiones cobradas por los sistemas de contribución definida de Estados Unidos, Chile y Colombia; si el promedio de estos países disminuye, las AFORE deberán ajustarse a dicho nivel; en caso contrario, deberán mantener el promedio ya definido; personalmente resulta un absurdo sujetar el sistema a lo que ocurre a otros mercados con una dinámica totalmente diferente al mexicano.
La reforma al Sistema de Ahorro para el Retiro de 2020 representó un cambio estructural al priorizar, por primera vez, la ampliación de la cobertura y la suficiencia de las pensiones que recibirán lod trabajadores; al cierre del primer trimestre de 2025, las Administradoras de Fondos para el Retiro manejaron recursos por 7.2 billones de pesos, lo que representa el 21.3% del Producto Interno Bruto y materialmente el 70% de egresos del presupuesto de egresos de la federación para el 2026.
Considerando el incremento gradual en las aportaciones patronales como resultado de la reforma de 2020, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) estima que, para 2032, los recursos administrados por las AFORE se duplicarán respecto de su nivel actual (CONSAR, 2025). Las comisiones promedio que cobran las AFORE se han reducido; en 2020, la tasa promedio fue de 0.922%, mientras que en 2021 se redujo a 0.808% y para 2025, la comisión aprobada es de 0.547%, lo que representará un ahorro adicional para las los trabajadores de 9 mil millones de pesos hacia 2030, que se suman a los 166 mil millones de pesos derivados de las disminuciones registradas.
Las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORE) invierten los recursos de los trabajadores en distintos instrumentos financieros a través de fondos de inversión especializados denominados Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro (SIEFORE); anteriormente, el sistema operaba bajo un esquema de fondos múltiples formado por cinco SIEFORE Básicas, en el cual los trabajadores cambiaban de fondo conforme avanzaban en edad.
La SB4 concentraba los recursos de los trabajadores de hasta 36 años; la SB3 agrupaba a quienes tenían entre 37 y 45 años; la SB2 incluía a los cotizantes de 46 a 59 años; la SB1 correspondía a quienes tenían 60 años y más, es decir, a las personas más próximas al retiro; y, finalmente, en la SB0 se destinaban los recursos de las personas mayores de 60 años que ya se encontraban realizando retiros totales por pensión o por negativa de pensión. Al tratarse de un esquema que no contaba con una asignación basada en cortes generacionales, no seguía una trayectoria de inversión alineada con el horizonte de retiro, lo que generaba transiciones abruptas entre fondos, sin una estrategia gradual.
Los cambios obligatorios de fondo provocaban que las AFORE perdieran continuidad en sus estrategias de inversión de largo plazo, particularmente en aquellas que para obtener mayores rendimientos requieren su fortalecimiento con el paso del tiempo, por ello los trabajadores no consiguen los beneficios debidos de los intereses para su ahorro, lo que limitaba el impacto positivo sobre su tasa de reemplazo. Este modelo implicaba una carga operativa considerable para las AFORE, ya que debían ejecutar transferencias anuales entre fondos conforme el perfil etario de los cotizantes, lo que hacía al sistema más complejo y menos eficiente.
Para comprender mejor los problemas con los que funcionaba el sistema, en diciembre de 2019 se implementó un nuevo esquema de Fondos Generacionales, conocidos como Target Date Funds, dicho esquema originó la formación de ocho SIEFORE Generacionales, agrupadas por tramos quinquenales, así coo a una SIEFORE de Pensiones y otra inicial, cada una operativa en intervalos de cinco años de edad del cotizante. Los recursos de cada trabajador se asignan conforme a su año de nacimiento y permanecen en la misma SIEFORE durante toda su vida laboral, de esta forma, se elimina el cambio de fondo asociado al avance en los grupos de edad, y es el propio fondo el que ajusta gradualmente su estrategia de inversión a lo largo del tiempo. Este esquema permite una transición de inversión gradual y alineada con el horizonte de retiro.
En edades tempranas se realizan inversiones con un mayor nivel de riesgo, debido a la mayor capacidad para absorber la volatilidad de los mercados financieros en el largo plazo, y dichas inversiones se tornan progresivamente más conservadoras conforme los trabajadores se aproximan al retiro.
Estos cambios implicaron cambiar el régimen de inversión de las SIEFORE, mediante ajustes a las reglas y estrategias de inversión, con el objetivo de maximizar el ahorro de largo plazo por generación, favoreciendo la estabilidad, la diversificación y la participación en proyectos cuyos rendimientos requieren horizontes de maduración más amplios y es precisamente en este marco que en la nuevas leyes de inversiones de carácter público, establece nuevos lineamientos para recurrir al financiamiento de proyectos utilizando fondos para el retiro, inicialmente imponiendo un tope máximo de hasta el 30% de los ahorros y la obligación legal de no cancelar los proyectos en proceso donde ya estén invertidos los recursos manejados por las AFORE, lo que hace necesario, que este asunto lo abordemos en la Columna.
El modelo de Fondos Generacionales implicó la transición de un esquema conformado por cinco fondos a uno compuesto por diez; en la SIEFORE Básica Inicial, se agrupa a los cotizantes menores a los 25 años, que ingresan por primera vez al mercado laboral formal. En el extremo opuesto, la SIEFORE Básica de Pensiones concentra a las personas trabajadoras de 65 años o más, que se encuentran en la etapa de retiro o próximas al retiro. Entre ambos grupos se ubican ocho SIEFORE intermedias, estructuradas en quinquenios de nacimiento; por ejemplo, la SIEFORE 80–84 integra a las personas nacidas entre 1980 y 1984; la determinación del número de SIEFORE adicionales a implementar se realizó con base en las características demográficas de México.
Así, los movimientos de los recursos entre las SIEFORE se basaron en la edad objetivo de cada fondo, en consecuencia, los recursos de la SIEFORE Básica Inicial, así como de las SIEFORE 90–94 y 85–89, provinieron en un 100% de la SIEFORE Básica 4; los recursos de la SIEFORE 80–84 se distribuyeron con un 39% de la SIEFORE Básica 4 y un 61% de la SIEFORE Básica 3; por su parte, la SIEFORE 70–74 se conformó con un 22% de los recursos de la SIEFORE Básica 3 y un 78% de la SIEFORE Básica 2; en el caso de las SIEFORE 65–69 y 60–64, el 100% de sus recursos derivó de la SIEFORE Básica 2; para la SIEFORE 60-64, la totalidad de los recursos provino de la SIEFORE Básica 1 y finalmente, la SIEFORE Básica de Pensiones concentró recursos provenientes en un 29% de la SIEFORE Básica 1 y en un 71% de la SIEFORE Básica 0.
Para la transición del esquema de fondos múltiples a SIEFORE Generacionales fue necesaria una evolución en el régimen de inversión, lo que conllevó la ampliación de los límites de inversión en activos de mayor riesgo, como la renta variable y los instrumentos bursátiles, con el objetivo de diversificar las inversiones y potenciar los rendimientos, al tiempo que se mantenían estrategias adecuadas para cada grupo generacional.
Para cada clase de activo se determinaron límites trimestrales, con el propósito de permitir una transición gradual desde instrumentos de mayor riesgo hacia alternativas más conservadoras. Estos límites funcionan como una guía que permite a las AFORE definir con mayor precisión su perfil y estrategia de inversión, contribuyendo a disminuir los riesgos asociados a la edad del trabajador; no obstante si es necesario señalar, que no resultan claros los sistemas de supervisión y control tendientes a prevenir perdidas e incluso gestionarlas, en un ambiente financiero cada vez más riesgoso y volátil ante la ruptura del orden institucional surgido de la posguerra, independientemente de que se hayan ajustado los parámetros de riesgo de mercado.
Se implementó una nueva métrica denominada error de seguimiento, cuyo objetivo es verificar el cumplimiento de las carteras en relación con su Trayectoria de Inversión; esta medida permite asegurar que las inversiones se ajustaran adecuadamente a los objetivos de largo plazo definidos para cada grupo generacional, manteniendo un enfoque de inversión más consistente y precisa.
Este cambio regulatorio, fortaleció el esquema de inversiones de largo plazo, estableciendo estrategias muy puntuales, formulándose una guía sobre la forma en que deben invertir las AFORE, y se estableció un margen de error del 5%, el cual constituye una holgura suficiente para evaluar y controlar la desviación de la cartera con respecto a su umbral de inversión, por otra parte, se mantuvieron límites de valor en riesgo exclusivamente para las SIEFORE más cercanas al retiro, dado que esta métrica resulta particularmente indispensable en dicha etapa, lo que refleja una comprensión detallada de los riesgos y de las necesidades específicas de las personas trabajadoras en las distintas etapas de su vida laboral.
¿Qué podemos concluir?
Como puede observarse, las reformas y nuevas estructuras en el Sistema de Retiro, pueden considerarse sustantivas, al fijar en 19 años y 12 semana de cotizaciones como mínimo que parece razonable, para lograr un retiro, pero no queda claro, si ese retiro queda garantizado de forma natural por el resto de la vida del jubilado, o bien tiene un límite, que en su caso debemos encontrar los mecanismos para sortearlos. Otra situación que no se ha resuelto, es lo que ocurrirá con personas que se vean sujetas de incapacidad total o parcial permanente antes de lograr las 1000 cotizaciones, así como en el caso del trabajador fallecido, como se manejaran las pensiones de viudez, ascendencia y descendencia; también que ocurrirá con los trabajadores que por no tener oportunidades de trabajo decente y continuo, no completen las 1000 semanas cotizadas en edad razonable.
La otra situación importantísima que hay que resolver, y que no se ha aclarado, es el otro parámetro a cumplir para el retiro: la edad; bajo ninguna circunstancia debemos permitir como sociedad que impongan el retiro a los 70 años (hoy no es claro si es a los 60 o 65 años de edad, lo que si queda claro es que es con un mínimo de 1000 semanas cotizadas), tal cual pretenden y públicamente sostienen dos empresarios propietarios de empresas de telecomunicaciones, una sociedad avanzada y desarrollada, o por lo menos que aspire a serlo, no puede ´permitir que sus viejitos (perdón por vel termino), se vean obligados a trabajar hasta morir.
Dense cuenta de lo que implicará dejar pasar esa injusticia, si se impone el retiro a los 70 años, la esperanza de vida de los hombres es de 72.7 años, mientras que el de las mujeres es de 79.2 años; el chiste se cuenta solo. Este dato también obliga en un esquema de justicia, revisar los temas de género, ya que esos datos dejan algo perfectamente claro de forma contundente y de antemano ofrezco una disculpa respetuosa a las lectoras de esta columna, pero asumo que seré comprendido, es claro que la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres no existe, lo que aparentemente los gobiernos predican como aumento de los derechos de las mujeres, lo han conseguido suprimiendo derechos a los hombres.
Si bien es cierto que el tema de la igualdad sustantiva, no es el motivo del análisis realizado en esta columna, surgió en consecuencia del mencionado análisis, por lo que como ciudadanos tenemos dos tareas: a) Evitar nos impongan la edad de retiro a los 70 años, lo que no es justo por donde quiera que se le vea y b) Luchar por que la igualdad sustantiva (que no debe basarse que entre hombres y mujeres nos veamos como enemigos), que observe las condiciones naturales de hombres y mujeres, sea una realidad, y que dicha lucha sea motivo para una vez por todas nos unamos como sociedad.
Como puede ver querido lector, hay mucho en que pensar, hay mucho para fijar nuestro conocimiento de causa sobre el tema y sobre todo, hay demasiado que exigir a los actuales gobernantes y el año que entra a los que aspiren a gobernar, los problemas del futuro, ya alcanzaron el presente.
Tenemos que conducirnos como ciudadanos, si no es ahora ¿cuando?




