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martes, julio 14, 2026
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Principios fundamentales del Movimiento Federación de la Tierra

El Hijo del Camionero

“Esto es de lo que se acusa la clase política mexicana”

 

Por: Dr. Mario Rodolfo Cid de León Carraro
Presidente de la Junta de Enlace Ciudadano, para el
Análisis de Temas Económicos y Sociales de
México y Nezahualcóyotl

 

@MRODOLFO_CID

 

El mundo de hoy enfrenta una crisis de gobernanza demasiado fuerte, el orden de la posguerra ha sido roto por aquellos mismos que lo impusieron, al no respetar las reglas que ellos mismos configuraron.

 

Esta debacle incisión en el año 2005 con la invasión a Irak, so pretexto de destruir armas de destrucción masiva que nunca existieron, dicha invasión fue vetada por el Consejo de Seguridad de la ONU y aun así se llevó a cabo y desde entonces Estados Unidos toma determinaciones al margen de la Organización de Naciones Unidas y otros Órganos multilaterales, imponiendo su voluntad a través de su fuerza militar, generando una hegemonía unilateral.

 

Estas situaciones han llevado a la sociedad a buscar nuevas formas de organización multilateral, muchas al margen de gobiernos, partidos políticos y/o las Organizaciones Gubernamentales Tradicionales.

 

En este esfuerzo surge el movimiento denominado “Federación de la Tierra”, el que se define a sí mismo como “una red interactiva de ciudadanos del mundo, organizaciones no gubernamentales y pensadores de la paz dedicados a promover la conciencia planetaria de la Constitución para la Federación de la Tierra”; este objetivo que por sí mismo se asume como muy ambicioso, busca implementarse a través de la aprobación y asunción de una constitución, la que se fundamenta en siete principios:

 

1) República libre universal: El principio fundamental de nuestro movimiento radica en la culminación de la historia del pensamiento político en el concepto de una república libre que abarque a todos los pueblos y ciudadanos de la Tierra; partiendo del reconocimiento de que el mundo fragmentado, socava la libertad humana en cada oportunidad, sustituyendo las aspiraciones más profundas por violencia, odio, vigilancia, sistemas de dominación y guerra.

 

Se afirma que una república libre universal sitúa a la emergente Federación Terrestre en un nivel superior al de un orden planetario que simplemente protege las libertades civiles de todas las personas; se asume que existe una enorme diferencia entre el pensamiento político y económico basado en la satisfacción de los deseos privados a través de las libertades civiles y los fundamentos políticos de la libertad humana centrados en una república universal de ciudadanos libres; por lo que se proporciona una «libertad pública» que trasciende con creces la mera «libertad privada», y que culmina la histórica búsqueda humana de la libertad dentro de instituciones planetarias cuidadosamente diseñadas.

 

Es en esta parte donde resulta interesante observar que se hace mucho hincapié en las libertades civiles y el carácter privado de estas que debe ser trascendido a algo más universal y público, que de momento no se explica cómo sería compatible con los valores ,orales y culturales de cada nación.

 

2) Universalidad: El concepto de una república libre para la Tierra incluye necesariamente el concepto de «todos»; desde la antigua afirmación estoica de que todos los seres humanos son criaturas racionales con principios morales comunes derivados de esa racionalidad, pero solo con el Movimiento de la Federación de la Tierra, y algunos movimientos globales contemporáneos relacionados, se ha comenzado a entender realmente el significado de «todos» cuando se utiliza esta palabra.

 

Los estoicos excluían a los «bárbaros» de su concepto de «todos», y la Declaración de Independencia de Estados Unidos excluía a las mujeres y a los esclavos. Sin embargo, a diferencia de otros movimientos contemporáneos que utilizan la palabra «todos» con la intención de lograr una verdadera universalidad, la Constitución de la Federación de la Tierra no solo se basa en el concepto de «todos», sino que lo plasma en un conjunto de instituciones que materializan un mero ideal en el mundo concreto de los acuerdos legales, políticos y económicos que convierten esta universalidad en una realidad viva; al igual que el concepto de «república libre», la universalidad sigue siendo un mero ideal hasta que se materializa en instituciones concretas y protecciones institucionales que la convierten en una realidad viva.

 

3) Régimen público fundado: El concepto de un nuevo comienzo, de un origen que eleva la vida humana a un nivel superior de existencia, es un principio de suma importancia para el Movimiento de la Federación Terrestre, porque los principios fundacionales de dicho régimen son públicos y están a la vista de todos, brillando a través de las instituciones y estructuras concretas de la emergente Federación Terrestre.

 

La ratificación de la Constitución de la Tierra como documento fundamental, completo y exhaustivo, que se dará a conocer en esta columna inmediatamente que haya oportunidad, implica el reconocimiento de la humanidad a la verdadera libertad y dignidad.

 

Un sistema jurídico integral, fundado desde sus inicios en principios explícitos de libertad, justicia, prosperidad y paz, evita la profanación de ideales profundamente arraigados, inherente a todos los modelos meramente evolutivos, por las fuerzas de la falta de libertad, la injusticia, la pobreza y la guerra; en esta parte, se afirma que la Constitución de la tierra plasma sus más altos ideales dentro de un sistema jurídico integrado y holístico, capaz de materializarlos en la vida cotidiana de los habitantes del Planeta.

 

La Constitución de la Tierra lleva una campaña de ratificación a partir de 1991, lo que demuestra que no es asunto reciente y que tiene inicios aun previos a la crisis del sistema internacional actual, entendiendo que solo un sistema bien establecido, puede garantizar la libertad humana en la Tierra; este movimiento asume que incluso la supervivencia de la vida humana en nuestro planeta, solo puede lograrse mediante una convención fundacional de ratificación que eleve a los pueblos y naciones del mundo a un nivel superior de existencia humana y política.

 

4) Los sistemas vivos para la vida económica y política humana: Una implicación lógica del principio de una república libre fundada es que los sistemas vivos establecen la libertad, la paz, la justicia y la prosperidad, se entendería en el marco de la Democracia Cristiana como la máxima aspiración del ser humano.

 

En esta parte, se puede visualizar que los promotores de la Federación de la tierra, tienen un punto en común muy claro con la Democracia Cristiana, respecto que a la promoción de inversiones y el fomento del capitalismo por sí mismo,  no hace o implica que los gobiernos sean morales, pacíficos y justos, esto puede conducir a un mundo de paz y justicia.

 

Se asume que los sistemas institucionales fragmentados y distorsionados obstaculizan la moralidad, la paz y la justicia, independientemente de quiénes los integren. Si las instituciones económicas son defectuosas e intrínsecamente destructivas para las personas y el medio ambiente, poco importa si los líderes de la banca y la industria son morales o inmorales, que es otro punto de encuentro con la Democracia Cristiana.

 

El Movimiento de la Federación Terrestre entiende que la libertad, la paz, la justicia y la prosperidad surgen principalmente de instituciones bien diseñadas. Quienes integran las instituciones económicas y estatales disfuncionales e injustas de hoy en día, por esa misma razón, tienen más probabilidades de abrazar la falta de libertad, la guerra, la injusticia y la pobreza extrema en un mundo de poder y riqueza desmesurados para unos pocos.

 

“La Constitución Terrestre establece estos ideales en un sistema jurídico mundial integrado y universal; constituye un sistema de libertad, un sistema de paz, un sistema de justicia y un sistema de prosperidad para los habitantes de la Tierra”.

 

5) Múltiples elementos dentro del principio profundo de la paz: los siete principios expresados ​​en este documento se implican mutuamente, incluido el concepto de paz. La trágica historia de guerras y violencia ha creado una pesadilla para gran parte de la población mundial a lo largo de los siglos, incluso en la actualidad; la búsqueda del ideal de paz mundial en el mundo actual ha dado lugar a varios movimientos importantes, entre los que destacan los movimientos de educación para la paz.

 

La educación para la paz es un elemento importante en la búsqueda de un orden mundial pacífico, sin embargo nunca será suficiente, pues falta la dimensión más fundamental de la paz: la institucionalización de un sistema de paz para la Tierra. La Constitución de la Federación de la Tierra, junto con sus principios desarrollados por el Parlamento Mundial Provisional bajo la autoridad del Artículo 19, establece un sistema de paz dinámico para la Tierra.

 

De acuerdo a la propia Constitución de la Tierra, los elementos institucionalizados para la paz, son los siguientes: (1) democracia universal y transparente para todas las naciones y pueblos; (2) leyes democráticas y ejecutables que garanticen que nadie esté por encima de la ley; (3) desmilitarización sistemática y cuidadosamente planificada para todas las naciones y organizaciones de la Tierra; (4) mecanismos que impidan la remilitarización o el restablecimiento de instituciones u organizaciones basadas en la violencia; (5) prohibición de toda actividad militar para el propio gobierno de la Federación de la Tierra; (6) instituciones judiciales para la solución pacífica de controversias entre todos los pueblos y naciones; (7) protección institucionalizada de los derechos humanos y las libertades de todas las personas en la Tierra, junto con su derecho a participar en su propio gobierno a múltiples niveles, desde el local hasta el planetario; (8) la eliminación sustancial de la pobreza, la miseria y la enfermedad en la Tierra y la creación de una infraestructura para mantener a la población de la Tierra sana y económicamente segura; (9) el desarrollo de instituciones mundiales para la mediación y la resolución de conflictos, diseñadas para promover la paz y el entendimiento mutuo entre los pueblos, evitando en la mayoría de los casos la necesidad de recurrir al sistema judicial; y (10) educación para la paz a nivel mundial para todos los niños de la Federación de la Tierra apoyaba a las escuelas y, a través de la radio pública, la televisión e internet, a todos los adultos dentro de la Federación de la Tierra.

 

6) El principio de sostenibilidad universal: El concepto de sostenibilidad, desarrollado a partir de las ciencias ecológicas, se ha convertido en un principio fundamental para comprender la relación entre la actividad económica, política y social humana y la capacidad de carga e integridad ecológica del ecosistema de nuestro planeta.

 

El desorden mundial insostenible actual no solo incluye un estilo de vida con una huella ecológica mayor de la que el planeta puede soportar, también incluye la enorme pobreza que azota a la población mundial, obligando a personas desesperadas a deforestar el planeta, a tener familias muy numerosas y a sobreexplotar la tierra y los recursos. Incluye el vasto aparato militar mundial, letal para el medio ambiente no solo por la producción de bombas y sustancias químicas devastadoras, sino aún más por el uso de estas tecnologías de muerte y destrucción en todo el mundo. Incluye un sistema económico basado en el beneficio privado, sin tener en cuenta ningún valor humano, incluida la sostenibilidad, y que externaliza sistemáticamente los costos de producción al medio ambiente y a la sociedad, en un proceso que equivale a devorar viva nuestra biosfera planetaria.

 

La sostenibilidad, al igual que la paz, es un principio integral que exige la transformación de todo nuestro sistema planetario, tal como lo contempla la Constitución de la Tierra. La sostenibilidad no se limita a la huella ecológica de los consumidores, sino que es universal: abarca todas las instituciones centrales que estructuran nuestras vidas en todos los niveles.

 

En esta parte, se expresa un planteamiento que resulta muy fuerte y que como ciudadanos en la búsqueda de alternativas organizacionales de modelos de mejores gobiernos tenemos que analizar; se parte de que el sistema económico global actual es insostenible; que el sistema actual de estados-nación soberanos es insostenible y que los patrones culturales actuales de consumo y gratificación personal son insostenibles y la pobreza global, al igual que el militarismo global, representa la insostenibilidad de nuestro planeta.

 

En esta parte mi punto de vista personal, sin entrar en un análisis profundo, es que coincido de manera general con las premisas, salvo la que se refiere a la supuesta inviabilidad de los Estados Nación, lo que no me resulta aceptable, ya que son el especio de comunidad entre personas que responden a los mismos valores morales y culturales, por lo que resultan claves, para garantizar un equilibrio en las nuevas formas de colaboración internacional y de un orden más justo.

 

La sostenibilidad solo puede lograrse mediante un derecho internacional democrático, dentro de un sistema mundial democrático, transparente y con sólidas instituciones. La sostenibilidad es un concepto integral que abarca los ámbitos financiero, social y ecológico, y que no puede alcanzarse sin la ratificación de la Constitución de la Federación de la Tierra.

 

7) El principio de integridad en el todo: La integridad del todo surge de la totalidad sistémica e integrada del sistema articulado en la Constitución y de la comprensión de que la totalidad misma es el principio más fundamental. La vida humana en la Tierra es un todo, nuestra individualidad personal en relación con nuestra «naturaleza de especie» como criaturas que utilizan el lenguaje es un todo, la biosfera de nuestro planeta es un todo, nuestro sistema solar es un todo; nuestra galaxia y, en última instancia, nuestro universo son totalidades integrales. En lenguaje religioso, Dios es el principio de integridad y totalidad en todas las cosas, «por quien todas las cosas fueron hechas».

 

La Constitución de la Tierra plasma este principio en la vida económica, política y social humana a nivel planetario, es la plenitud que conlleva la integridad natural, espiritual y moral, no la división, la violencia ni la fragmentación. La integridad de la Constitución de la Tierra reside en su propia plenitud y en la plenitud de la Federación Terrestre que establece para el planeta. Por ello, la libertad, la paz, la justicia y la prosperidad son consecuencias sustanciales de su ratificación e implementación.

 

Esta plenitud e integridad solo pueden protegerse y consolidarse mediante la ratificación de la Constitución de la Tierra; el sistema mundial, un sistema de libertad, paz, justicia y prosperidad, alcanzará entonces una integridad inviolable. Estos son los principios a los que el parlamento mundial se compromete, tanto individualmente como colectivamente, con toda la humanidad y con las futuras generaciones que habitarán la Tierra, es la integridad institucionalizada del conjunto lo que guiará a las futuras generaciones a vivir con dignidad, respeto y honor en nuestro preciado planeta Tierra.

 

De acuerdo al Parlamento Mundial, los principios que sustentan el Movimiento de la Federación de la Tierra son los principios más fundamentales del pensamiento ético y político, mismos que orientan el pensamiento y acción hacia la primacía de la libertad humana para cada persona y comunidad en la Tierra. Los fundamentos conceptuales de la Constitución de la Tierra, sobre la cual se basa este trabajo, abarcan únicamente los principios más fundamentales y universales, principios necesarios para un pensamiento coherente, integrado y consistente sobre la condición humana de este siglo.

 

Se afirma que este movimiento, reside en la rigurosa honestidad con la que se critica el mundo actual de injusticia, violencia e insostenibilidad; reside en el compromiso inquebrantable de permanencia en los más altos principios que emanan de la mente y la historia humanas, y en nuestra determinación de instaurar estos principios en un orden mundial transformado, basado en la libertad, la justicia, la prosperidad y la paz para todos los seres humanos en todas partes; la integridad radica en la palabra dada, en la santidad y fidelidad de la palabra en relación con los principios a los que nos hemos comprometido.

 

También reside en la calidad del pensamiento y la acción que emanan de los principios, un pensamiento y una acción vigilantes contra un pragmatismo que transige perpetuamente con un statu quo corrupto.

 

Hasta esta parte, es posible concluir, que esta es una nueva propuesta para la representación internacional de la comunidad mundial de países, lo que no resulta ni complementaria, ni paralela al Sistema de Naciones Unidas, por el contrario, sería sustitutivo de este, y sin duda existe una necesidad urgente de reemplazo, ante su fracaso.

 

En las descripciones de denota una contradicción respecto a la posición sobre los Estados Nacionales, ya que se afirma que no son viables, aunque este nuevo sistema, se basa en su existencia y correcta operación, así mismo la funcionalidad depende de la correcta gestión nacional.

 

El funcionamiento del sistema de la Federación de la Tierra forzosamente parte de construir controles tanto organizacionales como procesales muy fuertes, siendo un ejemplo muy claro el sistema financiero y de pagos que se propone, el que simplemente es imposible pensar que funciones, sin que existe identidad digital de las personas y de los medios a través de los que realizan sus trámites y pagos. En México, adaptarse no sería ningún problema para las personas que tienen actividades licitas, ya que ante el SAT, Bancos y Telefónicas, solo por mencionar algunas, tienen identidad digital y biométrica.

 

No es claro cómo puede accederse al proceso democrático de la Federación de la Tierra, ya que por su propia naturaleza es evidente que quien pretenda acceder a los órganos de gobierno, independientemente de las formas de hacer campaña, tendrá que realizar gran cantidad de viajes internacionales, lo que por costos, dejaría fuera a una parte importante y mayoritaria de la población, sin poder participar.

 

Resulta interesante conocer las opciones que existen para reparar la convivencia internacional entre naciones, y esta es una, misma que querido lector resulta importantísimo ser estudiada y tener una posición al respecto, sobre este modelo o algún otro.

 

La alta conflictividad internacional de este siglo, hace que nadie estemos a salvo, ya sea por la violencia directa o por afectaciones por escases de bienes y servicios, sobre precios y desempleos.

 

¿Cómo ciudadanos, cuál debe ser nuestra posición? Usted dirá, escuchémonos y discutamos ante las próximas elecciones, es el momento.

 

 

Fuente: Federación de la Tierra

 

Conclusiones y Comentarios: Columnista.